Otras palabras

Incremento salarial y baja calidad del empleo

Por 
jueves, 10 de mayo de 2018 · 00:07

Bolivia ha incrementado en 377% el Salario Mínimo Nacional nominal entre 2005 y 2016, 377%, pasando de 54 a 259 dólares. Según el Ministerio de Economía y Finanzas, el incremento del salario mínimo real fue por encima de la inflación, con la mejora acumulada de 85% del poder adquisitivo de la población. La política de incremento del salario base y la expansión de las ocupaciones  en el sector de servicios, principalmente de las menos calificadas, en un contexto de boom económico, explican en gran medida,  según el Ministerio de Economía, una nueva dinámica de los ingresos laborales en comparación con el periodo anterior a 2005.  

 Se observa el incremento del ingreso real inversamente proporcional al nivel de calificación de los trabajadores, invirtiendo la tendencia antes de 2005. Es así que el ingreso medio por hora de los trabajadores no calificados (ningún nivel educativo o primaria incompleta) aumentó de 4,2 bolivianos en 2005 a 7,6 bolivianos en 2015; mientras que el ingreso medio por hora de los trabajadores calificados (nivel universitario o técnico superior) descendió de 17,8 bolivianos en 2005 a 15,7 bolivianos en 2015. La disminución de la retribución de la educación ocurrió tanto para los trabajadores asalariados como para los no asalariados. 

 La nueva dinámica laboral con el incremento del empleo y del ingreso de los trabajadores menos calificados, y en los sectores sensibles al shock externo de recursos, por ejemplo, comercio y construcción, fue un factor muy importante en la disminución de la pobreza y la desigualdad monetaria en el país. Sin embargo, no se revertió el alto nivel de precariedad e informalidad laboral en el país. 

 En este periodo el sector familiar siguió ocupando más de la mitad de la población ocupada entre 25 y 60 años (53,9%), mientras que los sectores semiempresarial y empresarial mantuvieron su peso relativo alrededor del 17% entre 2005 y 2015. La ocupación masculina y femenina incrementó en el sector estatal mientras decreció la ocupación femenina en el sector doméstico en este periodo. Esta misma realidad se observa en la ocupación por tamaño de establecimiento. La población ocupada en establecimientos de menos de cuatro trabajadores incrementó de 61,5% en 2005 a 63,5% en 2015. 

La cobertura de la jubilación contributiva pasó de 12,8% en 2002, a 17,3% en 2006 y a 21,9% de la población ocupada en 2015. Pese al incremento de la afiliación a un fondo de pensión, todavía el 78% de la población ocupada siguió excluida del sistema de jubilación contributiva. Cuando se analiza la afiliación a una AFP por categoría ocupacional, se observa que más del 50% de los y las trabajadoras asalariadas y el 95% de los y las trabajadoras independientes seguían al margen de la seguridad de largo plazo en 2015. 

La cobertura de la seguridad de corto plazo (salud) expandió en este periodo. En 2002, 14% de la población ocupada tenía seguro de salud, en 2006 subió a 17,5% y en 2015 a 24,9%. Sin embargo, todavía el 75% de la población ocupada no contaba con un seguro de salud público o privado al final del periodo analizado.

 La situación de informalidad también afecta a los trabajadores asalariados. El 45% de la población asalariada no firmó contrato laboral. En relación a la cobertura del beneficio de aguinaldo (el primero o el segundo), el 57% de los trabajadores asalariados y alrededor del 80% del total de la población ocupada no recibieron este beneficio en 2015. 

 En conclusión, pese a la mejora de los niveles salariales de los estratos más pobres de la población en el periodo de boom económico, la precariedad y la informalidad del empleo no cambiaron significativamente. La estructura laboral siguió altamente concentrada en ocupaciones no asalariadas y al margen de la regulación laboral y la seguridad social, en unidades familiares y con menos de cuatro trabajadores. De igual manera y pese a la expansión de la cobertura de la seguridad social de corto y largo plazo en el periodo analizado, la mayoría de la población ocupada siguió sin seguro de salud y de jubilación.

Fernanda Wanderley es socióloga investigadora.

Permítanos un minuto de su tiempo.

Para desarrollar el periodismo serio e independiente, esencial en democracia, que usted aprecia en Página Siete, contamos con un equipo de reporteros, editores, fotógrafos, administrativos y comerciales de primer nivel.

Los ingresos con que Página Siete opera son producto de nuestro trabajo; no contamos con prebendas de ninguna naturaleza.

Si usted desea apoyar el esfuerzo que realizamos, suscríbase a P7 VIP, para recibir de lunes a viernes una carta informativa por correo electrónico, que contendrá un resumen de las noticias y opiniones más interesantes de Página Siete, a un costo de sólo Bs 15 al mes.

Para suscribirse haga clic aquí o llame al número 2611749, en horas de oficina.

113
5

Otras Noticias