Otras palabras

Nueva clase media y su vulnerabilidad

Por 
jueves, 24 de mayo de 2018 · 00:07

Según los censos nacionales, desde la década de los 70  las condiciones de vida de la población boliviana mejoraron continuamente.  Esta tendencia se observa en la evolución del índice de pobreza por necesidades básicas insatisfechas. Este mide el acceso de la población a bienes y servicios de primera necesidad –educación, salud, vivienda y servicios de agua y alcantarillado-. 

El porcentaje de la población en situación de pobreza por necesidades básicas insatisfechas descendió de 85,5% en 1976, a 70,9% en 1992, 58,6% 2001 y 44,9% en 2012. Pese a esta tendencia positiva, un porcentaje muy alto de la población, principalmente en el área rural, permaneció en situación de pobreza por necesidades básicas insatisfechas.

También es importante verificar que,  por más de 20 años,  Bolivia viene presentando incremento de la movilidad social, esto es  mayor oportunidad de ascensión social de nuevas generaciones en relación a las familias de origen. Según el estudio de Castellani y Zenteno (2015), con base en el modelo de Andersen (2001), el Índice de Movilidad Social en Bolivia pasó de 0,81 en 2000 a 0,91 en 2013. 

Este índice significa que los factores familiares (nivel educativo de los padres y el nivel de ingresos de la familia) bajaron su incidencia sobre la porción de la brecha educativa de los jóvenes entre 13-19 años de 19% en 2000 a 13% en 2006 y  a 9% en 2013. La desagregación del índice por áreas geográficas  por género e etnicidad también ha progresado, principalmente en el área rural y para las mujeres en la segunda mitad de la primera década del siglo XXI. Según este índice, Bolivia presentó niveles de movilidad social entre los más altos de América Latina. 

El mismo estudio indica que la clase media (hogares con un ingreso per cápita diario entre 10 y  50 dólares) en Bolivia ha duplicado, pasando de 18% a 38% de los hogares entre 2000 y 2012. La clase media en situación de vulnerabilidad (hogares con un ingreso per cápita entre cuatro y 10 dólares diarios) también expandió de 28,6% a 35,5% en este periodo. La clase pobre (hogares con un ingreso per cápita de menos de cuatro dólares diarios) disminuyó pasando de 51,2% en 2000 a 24% en 2012. 

Mientras que la reducción de la pobreza rural se tradujo en el incremento de la clase media en situación de vulnerabilidad, en el área urbana significó el incremento de la clase media. El Informe de Desarrollo Humano de América Latina y el Caribe (2016) corrobora la tendencia de disminución de la pobreza con el incremento de la clase media y la clase media vulnerable en Bolivia, la cual siguió la tendencia de la mayoría de los países de la región al inicio del siglo XXI. 

Considerando que el movimiento de movilidad social es tanto ascendente (salida de la pobreza) como descendiente (retorno a la situación de pobreza), los análisis deben considerar el efecto neto de ambos movimientos. En muchos países de la región, con el fin de la bonanza económica y el aumento del desempleo, se incrementó el movimiento descendiente con el retorno de millones de hogares  a la situación de pobreza.  

La nueva clase media vulnerable tiene mayor probabilidad de caer en situación de pobreza cuando pierde su fuente de ingreso laboral en aquellos países con sistemas de bienestar con baja cobertura y menos comprensivos. Este es el caso de Bolivia, Salvador, Paraguay, Nicaragua, Guatemala y Honduras.  

La mayor vulnerabilidad a recaer en la pobreza está asociada a la alta dependencia de los ingresos laborales por parte de los hogares en contextos de alta informalidad del mercado de trabajo  y menor acceso a bienes y servicios de primera necesidad, principalmente educación y salud. 

La comprensión de los factores que inciden en la vulnerabilidad a la pobreza de las familias en los países de la región latinoamericana es muy importante para implementar medidas que precautelen la regresión de los avances sociales con el fin de la bonanza económica y, al mismo tiempo,  favorezcan la salida de la pobreza de los que se mantuvieron en esta condición durante el boom económico.
 
Fernanda Wanderley es socióloga investigadora.

Permítanos un minuto de su tiempo.

Para desarrollar el periodismo serio e independiente, esencial en democracia, que usted aprecia en Página Siete, contamos con un equipo de reporteros, editores, fotógrafos, administrativos y comerciales de primer nivel.

Los ingresos con que Página Siete opera son producto de nuestro trabajo; no contamos con prebendas de ninguna naturaleza.

Si usted desea apoyar el esfuerzo que realizamos, suscríbase a P7 VIP, para recibir de lunes a viernes una carta informativa por correo electrónico, que contendrá un resumen de las noticias y opiniones más interesantes de Página Siete, a un costo de sólo Bs 15 al mes.

Para suscribirse haga clic aquí o llame al número 2611749, en horas de oficina.

56
3

Otras Noticias