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Los nuevos espacios de debate público en Bolivia

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jueves, 12 de julio de 2018 · 00:11

Vivimos un momento de grandes incertidumbres políticas, sociales y económicas. Con el fin de la bonanza económica y en un contexto de volatilidad de los precios internacionales de las materias primas, es difícil prever cuáles serán las tendencias futuras en relación a la sostenibilidad del modelo económico y de las mejoras sociales. A estas incertidumbres se suma la amenaza del MAS de vulneración del principio constitucional de alternancia en el poder en la próxima elección presidencial. 

Es un momento de gran malestar político por las maniobras gubernamentales no democráticas y específicamente en relación al referendo del 21 de febrero de 2016. Sin embargo, todavía no se siente un malestar económico generalizado, pese al deterioro de los indicadores macroeconómicos. Si los precios de las materias primas no se incrementan de forma sostenida en los próximos años, será difícil mantener el flujo económico, el nivel de empleo y los gastos sociales.  

En este contexto sombrío y de deterioro democrático, se van abriendo espacios de discusión al interior de la sociedad boliviana. Diferentes sectores sociales y ciudadanos se comprometen con el debate público sobre los desafíos políticos, sociales  y económicos que enfrenta Bolivia. Son iniciativas que confirman que las crisis pueden abrir oportunidades. 

Uno de estos recientes espacios de debate democrático, plural e informado fue organizado por la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” con la Universidad de Oxford y la CAF, Banco de Desarrollo de América Latina, la semana pasada. La conferencia internacional sobre la agenda de desarrollo en los países andinos dio continuidad al seminario internacional sobre desarrollo productivo, inclusión social y sostenibilidad ambiental organizado por la UCB en 2017.  

Estas dos iniciativas reunieron expertos nacionales e internacionales de diferentes disciplinas para analizar y debatir los temas relevantes de la región y de Bolivia, en particular. Su punto de partida es la convicción de que el diálogo interdisciplinario es central para la comprensión integral de los grandes desafíos que enfrentan las sociedades al inicio del siglo XXI. 

 La complejidad de las transformaciones económicas, tecnológicas, ambientales y sociales a nivel global requiere de nuevos marcos cognitivos abiertos a diferentes conocimientos, al diálogo crítico, constructivo y riguroso. Ya no es suficiente enfrentar por separado los problemas económicos, sociales, ambientales y políticos. 

Es importante comprender los cambios acelerados en el mundo: la revolución tecnológica y digital, las nuevas economías del conocimiento, las fronteras de emprendimientos sociales y ambientales, la transición a energías limpias, las oportunidades de biocomercio. 

Se suman las demandas de alimentos sanos y sustentables ambientalmente, los nuevos parámetros de contabilidad ambiental y social del crecimiento, la desvinculación del crecimiento económico del uso intensivo de recursos, y sus impactos ambientales; la economía circular orientada a la minimización del uso de recursos y de desechos no reaprovechados; las nuevas políticas sociales para el ejercicio universal de los derechos y las nuevas institucionalidades para las nuevas vías de desarrollo.  

Pese a que el diálogo interdisciplinario no es un ejercicio fácil, no sólo es posible como necesario para la construcción de trayectorias posibles y deseables de transformación económica. Se trata de articular tres desafíos: la diversificación productiva con sostenibilidad ambiental, justicia social (superación de la pobreza y disminución significativa de las desigualdades) e institucionalidad democrática. 

El futuro está en la transición a economías sostenibles ambientalmente y, por lo tanto, en las transformaciones de las estructuras productivas y de los modelos de protección social a nivel global, regional y nacional. Algunas de las nuevas preguntas son: ¿cuáles serán las nuevas ventajas comparativas y competitivas en el mundo frente a la crisis ambiental y social?, ¿qué están haciendo los países que se convertirán en los nuevos líderes de la economía del futuro?, ¿cómo los países reorientarán sus estructuras económicas para ser más competitivos en productos y servicios medioambientalmente sustentables y socialmente inclusivos? y ¿cuáles son las nuevas generaciones de políticas sociales?

La contribución de las universidades al debate y reflexión plural y democrática está en la promoción de investigaciones serias y comprometidas con el desarrollo sostenible ambientalmente y socialmente inclusivo; en la articulación nacional e internacional entre académicos, actores sociales y políticos, y en la formación profesional y ética de las nuevas generaciones.

  
Fernanda Wanderley es socióloga investigadora.

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