Raíces y antenas

Nobel para el lado psicológico de la economía

domingo, 15 de octubre de 2017 · 00:00
Un viejo y pretencioso chiste entre los economistas pregunta: ¿Por qué sólo existe premio Nobel de economía?  ¿Por qué no hay este galardón para la sociología, antropología o psicología? La respuesta antipática de gremio es que  sí existe esta presea. Las ciencias sociales reciben el premio Nobel, todas juntas,  en la categoría de literatura. 

El supuesto equivocado detrás de esta broma es que le economía, al igual que la física o la química, sería una ciencia superior al resto de las ciencias sociales, porque utiliza rigor matemático y, por lo tanto, es la única que debe ser reconocida. Ciencias del comportamiento humano y social o áreas que estudian la historia serían menos rigurosas, en el extremo especulaciones  literarias.
 
Por supuesto nada más falso. La Academia Sueca que otorga el Nobel de economía acaba de dar una buena bofetada a esta visión equivocada de la economía, otorgando el galardón al profesor de la Universidad de Chicago Richard Thaler, quien desde la psicología y el análisis social ha explicado mejor el comportamiento económico de los individuos. 

Una de las bases de la teoría económica clásica es el supuesto de racionalidad total de las personas a la hora de tomar decisiones de compra, venta, ahorro u otro tipo de acciones económicas o financieras. El ser económico racional siempre se trabaja con información perfecta cuando actúa en el mercado. La gente conoce las características, ya sea de una naranja o un computador; tiene información de todos los precios de estos bienes y, por lo tanto, cuando compra uno de estos productos maximiza su bienestar. De igual manera una empresa, conoce todo sobre los deseos de sus clientes, les ofrece el bien adecuado y así maximiza su ganancia. No hay ningún espacio para la incertidumbre, duda, emoción o la influencia de los contextos sociales o políticos.
 
Personas y empresas tienen una racionalidad ilimitada y son maximizadoras de sus respectivos intereses. 

Thaler, con un abordaje multidiciplinario en temas sociales y enfatizando el comportamiento  de las personas, ha roto con el paradigma tradicional y ha contribuido a expandir y refinar el análisis económico. Sostiene que  la racionalidad económica es limitada, que los agentes económicos tienen percepciones de justicia diversas que afectan sus decisiones económicas; y que muchas veces las personas no tienen total control en las decisiones y actúan por impulso y justicia. 

En la práctica, las empresas, organizaciones y personas tienen limitaciones cognitivas, y no tienen información perfecta a la hora de realizar transacciones económicas; es decir, tienen una racionalidad limitada. Veamos la teoría de la contabilidad mental de Thaler que, en base a muchos experimentos y observaciones concretas,  sostiene que la gente común toma decisiones financieras con información y conocimiento restringido. Por ejemplo, prefiere prestarse dinero del banco para mantener un nivel de consumo y no gastar sus ahorros, siendo que el primero recurso es más caro que el segundo. Percibe que si gasta sus ahorros será menos rico que endeudándose.
 
O como ciertos taxistas, que trabajan de corrido ocho horas hasta conseguir unos ingresos determinados por jornada y luego se van a casa. Cuando trabajando de manera selectiva, en horas pico, por ejemplo, podrían ganar más dinero y trabajar menos. Esto es comportamiento irracional.

Otra teoría muy interesante de Thaler es el "efecto propiedad”. Por ejemplo, las personas sobrevaloran el precio de sus casas a la hora de venta, pero si buscas en comprar un inmueble similar estarían dispuestas a pagar mucho menos. A la hora de venta busco maximizar mi ganancia, pero en el momento de la compra busco minimizar el precio. Esto es contrario a la racionalidad tradicional de la oferta y la demanda, que debería dar el mismo precio en ambos momentos. 

La investigación de Thaler también ha abordado las preferencias sociales y cómo incide en las decisiones económicas el concepto de lo que es justo. Cuando llueve, el precio de los paraguas sube como resultado de una mayor demanda, pero las personas no entienden esta racionalidad y les parece injusto que alguien se quiera aprovechar de esto. No compran el paraguas y prefieren mojarse. Según Thaler, explicado por la Academia, "la gente no toma las decisiones sólo mirando lo que es beneficioso para ellos, también están preparados para privarse de un beneficio material con tal de mantener lo que ellos perciben como una distribución justa. Están preparados para soportar un coste personal si así castigan a otros que violan las reglas básicas de lo que es justo. Y no sólo cuando ellos se ven afectados, también si alguien más ha sido afectado”. Las decisiones de compra y venta están influenciadas por cooperación, solidaridad, pero también por envidias y celos. 

Haciendo experimentos con la economía comportamental, el profesor Thaler demostró que los trabajadores se enojan mucho cuando le bajan el salario nominal, pero aceptan con menos problemas que un reajuste del salario sea menor que la inflación. Debido a la racionalidad limitada, no perciben la pérdida del salario real por inflación de la misma manera que una reducción del salario nominal, que pueden ser equivalentes en la práctica.

  Finalmente y no por eso no menos importantes, el nuevo premio Nobel de Economía también ha descrito las tensiones entre la necesidad de ahorrar para el largo plazo y las percepciones de gasto de corto plazo. Mucha gente percibe que la compra de un seguro médico es un gasto innecesario y no una inversión de largo plazo. Este es un comportamiento irracional frente al riesgo. 

En suma, el profesor Thaler ha creado un puente entre el análisis económico y la psicología, usando experimentos, ha demostrado que la racionalidad limitada es un fenómeno muy presente en las decisiones de los individuos. La economía tiene un enorme lado psicológico.

Gonzalo Chávez A. es economista.
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