Raíces y antenas

Raíces y antenas académicas

domingo, 12 de noviembre de 2017 · 00:00
La semana anterior participé de la Convención Mundial de Eduniversal en Dubái, evento que reúne a las principales escuelas de negocios de todos los continentes. Fue una oportunidad para evaluar las principales tendencias académicas y de gestión administrativa de la educación superior en las áreas de administración de empresas, negocios internacionales, emprendimiento, finanzas y otras ramas. Hoy me permito compartir con ustedes los principales desafíos planteados y algunas conclusiones del evento.
 
Entre las principales tendencias globales que están afectando la educación en el área de negocios se identificó una creciente competencia entre universidades tanto a nivel local como internacional, y el desafío de desarrollar una cultura emprendedora en todo el ecosistema académico, superando la idea que la universidad sólo busca la empleabilidad de sus estudiantes y rompiendo con la gestión administrativa burocrática de las casas superiores de estudio. También es un reto central realizar investigación aplicada que beneficie a la comunidad y a las empresas. Universidad y empresas deben caminar cada vez más juntas. Asimismo, está el desafío de desarrollar el talento creativo e innovador en las organizaciones académicas (profesores, estudiantes y administrativos), sólo de esta manera se podrá lidiar con la presión de la competencia cada vez más globalizada. Ejemplos de ello son ciudades como Dubái, donde decenas de universidades norteamericanas y europeas tienen sedes con grupos de profesores compuestos por hasta 50 nacionalidades y alumnos de diversas procedencias. En nuestro continente, universidades chilenas y mexicanas tienen presencia en Miami o Panamá y avanzan en la internacionalización. También existen casos como universidades francesas, por ejemplo Ekema, que tiene campus en China, Brasil  y Estados Unidos.  En un futuro cercano, no debería extrañarnos que el Tec de Monterrey, el Incae u otra universidad de renombre habrá campus en Bolivia colocando nuevos retos a los servicios educativos nacionales.
 
Asimismo, están los retos de cómo combinar el liderazgo emprendedor y empresarial  de las escuelas de negocios con los valores y principios éticos. Más aún, cómo formar nuevas generaciones de emprendedores y profesionales con mayor responsabilidad social y ambiental que sean capaces de generar valores para las empresas pero también para las comunidades. Que las escuelas de negocios sean dínamos de ecosistemas emprendedores donde se obtenga no sólo conocimientos o se dividan experiencias sino lo más importante: se comparta sabiduría. Es decir inteligencia creativa en los negocios con solidaridad social y ambiental.
 
Por supuesto, también está la tarea de incorporar las tecnologías de la información y la comunicación en la propuesta diferenciadora de las escuelas de negocios sin perder calidad académica. Cabe recordar que en todos los sectores y actividades de la economía mundial cada vez se incorporan más avances tecnológicos como la big data, el Internet de las cosas, la inteligencia artificial, la computación cuántica y otros cambios que ya están revolucionando los modelos de negocios. 
 
Ejemplos radicales de ello son: Uber, la compañía de taxis más grandes del planeta que no posee un solo automóvil; o Alibaba, la empresa más gigante de logística y distribución del planeta que no tiene un sólo almacén; o Facebook, que gestiona una red de 2.000 millones de ciudadanos virtuales sin producir un sólo contenido. En este nuevo mundo, en un minuto, WhatsApp manda 16 millones de mensajes, se twittean 452 mil ideas, más de 70.000 usuarios entran a Netflix, Google realiza 3,5 millones  de búsquedas o 4,1 millones de personas ven un video en YouTube.  Por supuesto, que estos cambios ya están llegando a la industria educativa; entonces, las preguntas centrales son: ¿Qué deben hacer las escuelas de negocio frente a estas transformaciones? ¿Qué y cómo enseñar para este nuevo mundo? ¿Qué valores pasar a las comunidades académicas de la actualidad? Asimismo, frente a estos desafíos tecnológicos y globalizados, cómo responder a las necesidades locales y concretas de empresas y personas? ¿Cómo nuestras escuelas de negocios deben ser, al mismo tiempo,  antenas sintonizadas con el mundo y raíces conectadas con la gente? ¿Cómo ser global y local (glocal)?
 
La mayoría de los participantes de Convención Mundial que vienen de los cinco continentes, no creen en respuestas fáciles para  estos desafíos, menos que existan recetas que se puedan aplicar de manera general. Cada escuela de negocios, cada universidad, cada país debe buscar su camino e identidad, buscar dosificar y customizar las siguientes ideas: promover un ecosistema y cultura de emprendimiento impulsado por la academia, respaldado  por el Gobierno, sostenido por el sector privado, liderado por los jóvenes, inspirado en la creatividad y la innovación, basado en el conocimiento y la sabiduría y orientado hacia el futuro. 
 
Sin duda, menuda tarea que debería haber comenzado ayer. La Escuela de la Producción y la Competitividad (ePC) y Maestrías para el Desarrollo (MpD) de la Universidad Católica San Pablo están en la tarea de construir un nuevo tipo de escuelas de negocios que reconcilie calidad académica, innovación tecnológica y solidaridad social basada en principios católicos, por este esfuerzo de sus autoridades, profesores, alumnos, graduados y administrativos fue reconocida como la mejor escuela de negocios de Bolivia y una de la más innovadora de América Latina por Eduniversal en Dubái. Orgullo y agradecimiento infinito.
 
Gonzalo Chávez es economista.
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