Alias Agatha

Hacia un Nuevo Proceso de Cambio

Hacia un Nuevo Proceso de Cambio
Guadalupe Peres-Cajías
viernes, 24 de febrero de 2017 · 12:00:00 a.m.
"Presidente: Ni siquiera Newton podría entender la gravedad de sus pendejadas”; "A mi ex también le dije NO”; "Ene-O. NO”; "No a la Re Re Re Elección”; "No MAS”,… fueron algunas de las frases que se leían en los carteles de los ciudadanos reunidos en la plaza San Francisco, de la ciudad de La Paz, en la noche del reciente 21 de febrero. 
 
Sorprendió la masiva convocatoria, pero además la diversidad de rostros, generaciones e incluso banderas y colores. Los asistentes procedían del lazo sur de la plaza y también del norte, incluido El Alto. El propósito era claro: reafirmar el resultado del referendo de 2016 en un meeting ciudadano. Pero ¿cuáles fueron las motivaciones para que una amalgama de actores sociales se expresara masiva y conjuntamente en esta ocasión? 
 
 Considero que hay tres motivaciones claves que incitaron la mencionada movilización: el espíritu democrático de la población, la negación ciudadana a ser subestimada y el anhelo de un cambio político… tal como ocurría (con todos sus matices históricos) entre 2003 y 2005. 
 
 La historia boliviana estuvo atravesada por abusos políticos, golpes militares y varias dictaduras. Sin embargo, a diferencia de otros países de la región -por ejemplo, en el contexto del Plan Cóndor en los 70- Bolivia tuvo una capacidad de movilización particular, que permitió frenar procesos dictatoriales antes que sus pares fronterizos. 
 
Asimismo, precisamente por los costos para llegar a una democracia plena, la ciudadanía boliviana ha tendido a respetar este marco político. Otro dato para argumentar este punto es el alto nivel de asistencia electoral en el país (que ronda por el 90%), envidiado por más de una nación en la región. 
 
 La democracia es entonces una vocación boliviana. Sentimiento que inspiró a mujeres mayores, jóvenes con tambores y otros con celulares a expresarse en la noche del 21-F. 
 
 Sin embargo, es posible que esta vocación no se hubiera visto interpelada sin el suceso mediático, transmitido por la red ATB y protagonizado por la señora Gabriela Zapata, el domingo 19 de febrero. Un suceso que aún no sabemos cómo llamar, pues dista de cualquier formato periodístico conocido. Aunque la nominación "solicitada” podría funcionar.
 
 Este producto mediático presentado como "la verdad de…” resultó en un efecto boomerang para quienes lo promovieron. Pues a diferencia de lo que creían, la gente reaccionó ofendida y enojada a la mencionada transmisión. "¿Nos quieren ver la cara de estúpidos?”, reclamaba uno de los tantos internautas frente a la transmisión publicada en redes sociales. 
 
 Se subestimó la conciencia ciudadana. Y eso tiende a movilizar en más de una ocasión a uno o varios sectores de nuestra población.   
 
 Lo aprendieron varios líderes antes del actual presidente boliviano. Incluso, como afirma José Vargas (2003), en un análisis sobre los "Nuevos movimientos sociales” en América Latina, a inicios del siglo XXI, la movilización de la sociedad civil y de los movimientos que la representan fue una forma de generar resistencia al poder entonces establecido. A partir de ello, se propuso redefinir la vida política de la región. 
 
 Así llegó el Movimiento Al Socialismo a asumir la presidencia de Bolivia hace 11 años, bajo la consigna de un "Proceso de Cambio”. Indiscutible, entonces fue necesario plantearlo e iniciarlo. Hoy, la ciudadanía -al menos urbana- parece respirar el mismo anhelo. 
 
 Esto lo expresaron los diferentes oradores en la noche del martes 21 -que, a su vez, representaban a diferentes sectores reunidos en la icónica plaza- , así como los diferentes cánticos de los ciudadanos movilizados. 
 
 Entonces, un Nuevo Proceso de Cambio se perfila como el núcleo de las motivaciones de los movilizados a favor del !No”. Esto fundamenta la esperanza de generar otro giro importante en la historia del país, que permita darle continuidad a las acciones bien cumplidas por la gestión actual y modificar las que han afectado negativamente al país, incluida el anhelo por fragilizar la democracia y revindicar el caudillismo. 
 
 La pregunta que queda ahora es: ¿quién asumirá el liderazgo para este importante y anhelado "Nuevo Proceso de Cambio”?
 
Guadalupe Peres-Cajías es docente universitaria y especialista en investigación en comunicación.