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Guadalupe Peres Cajias
Alias Agatha

El “autogol ” del año

El “autogol ” del año
"Yo nos metí en este lío, yo voy a sacarnos de él”. Hace cuatro días, la primera ministra del Reino Unido, Theresa May, anunciaba su preocupación por los resultados de las elecciones del pasado 8 de junio, en las que el partido que representa (el Conservador) perdió su mayoría parlamentaria. 

Estos comicios fueron convocados por May de manera precipitada. Su propósito, lograr una mayoría considerable para acelerar y afianzar el proceso del Brexit. Sin embargo, al concluir la jornada electoral había perdido su representación parlamentaria de 331 a 318. El Partido Conservador quedó  seis escaños por debajo de lo requerido para obtener la mayoría absoluta.
 
Su alianza con una agrupación política paralela (DUP  de Irlanda del Norte) fue una medida de urgencia. 

Por lo mismo, el exfutbolista inglés Gary Lineker expresó en su cuenta de Twitter: "Creo que Theresa May se ha ganado el título de autogol del año”. Unas elecciones anticipadas la condujeron a una situación política complicada. En este escenario, creo pertinente analizar ¿cuáles fueron los elementos que influyeron en este revés político para la actual Primera Ministra británica? 

El desarrollo de la campaña, el Brexit y el debate sobre la seguridad son los tres factores fundamentales, estrechamente relacionados entre sí, los que habrían determinado los resultados en las elecciones del pasado 8 de junio y el consecuente fracaso de May, a pesar de haber ganado las elecciones. 

"No culpen a los asesores que le recomendaron convocar una elección. Era una decisión sensata tomando en consideración lo que decían las encuestas y el estado del Partido Laborista. Lo ocurrido fue su falla. Ella no estaba a la altura de la campaña”, afirmó Mark Mardell en una publicación de la BBC.

Para este y otros analistas, el desarrollo de la campaña de May tuvo varios elementos que influyeron en la "derrota” conservadora: el anuncio de una "tasa a la demencia” que pretende cobrar a las familias la atención social de las personas ancianas; el rechazo de May para asistir a un debate, a pesar de la confirmación de su opositor político, Jeremy Corbyn, para participar en el mismo; y, finalmente, la campaña de este representante laborista, que le permitió incrementar considerablemente su favorabilidad en el electorado. 

Este último factor se debe -entre otros- a la postura crítica que asumió Corbyn y los laboristas frente a las políticas de May, como su intención de un "Brexit duro”.  

El año pasado, como un autogol preliminar en la política británica, el entonces primer ministro, David Cameron, convocó a un referéndum para que la población decidiera su permanencia en la Unión Europea. El resultado fue una sorpresa. La mayoría decidió la salida de Gran Bretaña (el Brexit). A partir de ello, se inició el debate sobre el proceso. Se planteó la postura del soft (blando) y el hard (duro) Brexit. May es partidaria del segundo. Pero para muchos, esta postura afectará  considerablemente a la economía británica. Y eso habría influido en la mente del electorado, en los recientes comicios. 

Como dijo el analista del instituto IDEAS, del LSE, Tim Oliver, las personas el año pasado actuaron en el referendo más por la situación actual de temas "domésticos”, entre ellos los económicos. En esta última elección, la tendencia podría ser la misma.  

Finalmente, entre la convocatoria a las elecciones y la realización de las mismas, ocurrieron dos atentados terroristas en Gran Bretaña, que interpelaron una de las principales condiciones en el mundo contemporáneo: la frágil sensación de seguridad de los ciudadanos. 

Ulrich Beck (1998) advirtió en su texto La Sociedad del riesgo que la sensación de amenaza sería una de las principales características del siglo XXI. Una condición subjetiva que se ha extendido en estos últimos años, con los diferentes actos terroristas, como los citados. Hoy, la sensación de seguridad es una de las principales demandas de los ciudadanos. Por ello, no es de extrañar que la decisión de May para reducir el presupuesto de la Policía haya sido tan cuestionada en Gran Bretaña.

Sin embargo, sí llama la atención que su intención por controlar los ataques terroristas, a través de una modificación a las leyes de derechos humanos, sí sea criticada por los opositores y el electorado… ¿será que en el fondo hay esperanza para el espíritu multicultural y democrático británico?  Esperemos que sí.
 
Guadalupe Peres-Cajías es docente universitaria y especialista en investigación en comunicación. 
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