Alias Agatha

Lou: la lucha femenina sin “ismos”

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viernes, 09 de marzo de 2018 · 00:05

¿Por qué celebramos el Día de la Mujer? ¿Acaso se celebra el día del hombre? ¿De qué sirve el 8 de marzo? En los últimos días, varias mujeres –particularmente adscritas a la corriente feminista- plantearon estas interrogantes a propósito del recientemente conmemorado Día Internacional de la Mujer. En su espíritu cuestionador, muchos hombres las secundaron. Sin embargo, otros tantos sólo se dedicaron a congratular a las féminas de su entorno y estas, a su vez, a disfrutar de tales felicitaciones. 


Particularmente, no creo que sea un día para repudiar, pues tiene un valor simbólico (histórico) importante; pero tampoco creo que sea un día solo para celebrar o felicitar, sino -y sobre todo- para reflexionar: ¿cuál es la condición actual de la mujer y cómo darle continuidad a su lucha histórica por la equidad? 


Hoy, propongo contribuir con la respuesta a la segunda interrogante, a la luz de una de las mujeres que mejor ha representado la lucha femenina –antes que se impusieran los ismos y a pesar de los mismos-: Lou Andreas-Salomé.   


Pues ella “simboliza la lucha por trascender las convenciones y tradiciones en cuanto a ideas y modo de vida (…) tenía talento para la amistad y el amor pero no se consumía por las pasiones de los románticos (…) mostraba una extraordinaria persistencia en mantener su identidad (…) mantuvo una autonomía mientras la rodeaban hombres poderosos e incluso arrolladores (…) No era en absoluto feminista (…) Exigía la libertad para cambiar, evolucionar, crecer” escribió Anais Nin sobre la que consideró “una figura femenina heroica”. 


Sobre la lucha por trascender el “deber ser”, Lou fue probablemente más intrépida y rebelde que muchas otras mujeres que después de jactarían de serlo. En plena Rusia zarista, desarrolló a temprana edad un espíritu inquieto e interpelador con las estructuras sociales, representadas en una moral particular, que ella desafiaría siempre. Así, antes de cumplir las dos décadas, cuestionó el valor de la unión con un hombre para poderse desarrollar como mujer, al rechazar la primera de muchas propuestas de matrimonio que recibiría después. 


Sin embargo, esto no implica que no se relacionaría con frecuencia con distintos hombres. Por el contrario, su lista de amigos, amantes y parejas, además del que lograría ser su esposo, es amplia y relevante. No obstante, como advertía Anais Nin, las relaciones afectivas de Lou eran asumidas como parte de una trascendencia espiritual y reflexiva, más no como un lazo que la complete como sujeto, o como mujer, pues ella se sentía de por sí “entera”. 


Por ello, luchó toda su vida por mantener y sostener su identidad particular, como escritora, psicoanalista, filósofa, mujer, amante, amiga y esposa, sin encasillarse en ningún estereotipo. 


Logró con éxito este cometido, por su gran aporte académico a la literatura, la filosofía y el psicoanálisis. Esto le permitiría además tener una cierta una independencia económica, principalmente a través de sus escritos. 


Asimismo, a pesar de su relación con personalidades masculinas “arrolladoras” -como F. Nietzsche (a quién inspiró para escribir Así habla Zaratustra), P. Rée, R. Maria Rilke y S. Freud-, mantuvo siempre su propio criterio, sin dejar de inspirarse por estas figuras, ni ser fuente de inspiración intelectual y personal para las mismas. 


En ese mismo sentido, sostuvo su postura particular en relación a la liberación femenina. Se distanció de los primeros albores de lo que sería el feminismo, amparados en la figura de Malwida von Meysenbug. Lou cuestionaba el intento de esta última (y de las que la seguirían), por tratarla de incluir en un discurso único y pre establecido del ser mujer y de su lucha. Pues para ella, “el ser humano debe ser libre para poder desarrollarse” y “el sentido de la libertad es el desarrollo de la propia personalidad”.


Así, la interpelación de Lou al “deber ser” -incluido el feminista-, al orden social y moral y la profunda lealtad consigo misma, son elementos que aportan considerablemente a la reflexión sobre la liberación femenina y a la lucha por la equidad de género. 


Una reflexión que deberá pasar a la acción consciente, coherente y cotidiana, como bien nos muestra la vida y obra de Lou Andreas-Salomé.
 
Guadalupe Peres-Cajías es docente universitaria y especialista en investigación en comunicación. 

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