Nada es lo que parece

Las cosas por su nombre

viernes, 06 de octubre de 2017 · 00:00
Porque continúa el tiempo del despotismo y ha comenzado la hora del fascismo.

 El Gobierno declara públicamente que está por encima de la ley y que el pueblo debe estar sometido a todos sus caprichos. Ellos pueden secuestrar derechos y libertades, pero el pueblo no debe siquiera protestar. Ellos hacen apología del delito, desconociendo el referendo y la Constitución, pero acusan al pueblo de mentiroso. Ellos hacen de la tiranía una práctica diaria, pero el pueblo debe hincar la rodilla ante su  corona. Por consiguiente, como ellos usurpan el Estado y la democracia en beneficio propio, nosotros debemos defender al pueblo y al país.

 Porque el Gobierno ha profundizado la condición colonial y el capitalismo extractivista.

 Están convirtiendo el Vivir Bien en una burla a esa larga tradición comunitaria del bien común y la autodeterminación. Están convirtiendo el etnocidio de lenguas y culturas en interminable. Están convirtiendo a buena parte de la dirigencia indígena y a gran parte del mundo campesino en sirvientes del poder monárquico.

 Han hecho de la construcción de megaobras y la compra desenfrenada de baratijas, presentadas en nombre del interés general, la extracción y apropiación de la riqueza social y natural en beneficio de esa minoría que son ellos. Han hecho de la conservación estructural del empleo informal, presentado como estrategia de sobrevivencia, un país de pobres mendigos de los bonos.
 
Por consiguiente, es imperioso desenmascarar la estafa discursiva y ética de un Gobierno que se dice indígena y es necesario revelar su carácter vendepatria.

Porque celebran el machismo.

 No luchan contra el patriarcado. No luchan contra el feminicidio. No luchan contra las desigualdades por razón de género. Alaban al más macho. Alaban al abusivo. Alaban al violador.
 
Por consiguiente, habrá que referirse a ellos como lo que son: machos.

 Porque atentan contra los derechos de la naturaleza.

 Quieren energía nuclear. Quieren megarrepresas. Quieren capitalismo transgénico, cocalero, maderero. No quieren ser guardabosques. No quieren ser guardanimales. No quieren conservar la diversidad. No quieren cuidar el planeta. Por consiguiente, son agentes del cambio climático y depredadores de la naturaleza.

 Porque han convertido la educación y salud en ignorancia y enfermedad. Somos el país con peor calidad educativa de América del Sur. Pero esconden esa información para sostener su estrategia de convertirnos en parásitos. Somos un país que no tiene un digno seguro universal de salud. Pero mienten que su presupuesto no alcanza. Por consiguiente, son un Gobierno genocida.

 Porque este Gobierno ha optado por la corrupción y hace apología del delito, del latrocinio y del robo.

 Ha convertido al Estado en su propiedad privada. Ha imposibilitado la representación y la fiscalización de los ciudadanos. Ha hecho de la corrupción un hábito gubernamental. Por consiguiente, es imprescindible denunciar el saqueo de Bolivia. 

 Por tanto, como este Gobierno no nos representa, atenta contra nuestros derechos y es un gobierno ilegítimo, este 10 de octubre debiéramos organizarnos para la defensa de la democracia, y la conservación de la vida. Así preservaremos nuestros derechos y los derechos de la naturaleza; así prepararemos el juicio de responsabilidades al gobierno; así defenderemos la libertad y la democracia. Porque en todo esto consiste una de nuestras raíces y nuestra responsabilidad con nuestros hijos: morir antes que esclavos vivir.


Guillermo Mariaca Iturrri  es ensayista.
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