Bajo la sombra del olivo

Falacias, mentiras y maniobras envolventes

jueves, 15 de diciembre de 2016 · 00:00
 El anuncio de García Linera de declinar una supuesta posibilidad de reelección ha hecho que dejemos de hablar del agua, de LaMia y de los nuevos dueños del Illimani durante los últimos cinco días. Esa era una de las intenciones de la declaración, y hasta ahí, creo que ha cumplido con su cometido. Mover la agenda mediática cuando estás con el agua hasta el cogote no deja de ser un buen negocio, sobre todo cuando los temas que te están acogotando no solamente no tienen visos de una pronta solución, sino que tienden más bien a enturbiarse cada día que pasa.

Pero claro, esa es política chica, que te puede dar una bocanada de aire un par de semanitas, mas no te resuelve el drama de fondo. Y para ellos el único tema de fondo y el único tema que realmente les importa  es cómo evitar el peso de la justicia una vez que se les termine el periodo de gobierno.

Lo único que les quita el sueño  es acostarse en la noche pensando en los actos de corrupción y de violación a las leyes que cometieron con tanto descuido (creyendo que se quedarían treinta años y que nadie nunca les pediría cuentas de nada), en lo difícil que se les hará encontrar un país al cual escapar, y, por ende, en la terrible imagen de tener que pasar el resto de sus días en Irán, en Corea o en China.

Después de más de una década de privilegios, de vivir como sultanes y de haberse acostumbrado a manejar el país como su chacra, se acuestan en la noche con miedo, y eso los hace doblemente peligrosos; por eso parecen estar dispuestos a todo para no dejar el poder (y cuando digo todo, estoy pensando en cualquier tipo de salida).

Habrá que ver entonces qué pretende y hacia dónde apunta la declaración de García Linera; pero lo más curioso del asunto es que en estos días han circulado infinidad de teorías al respecto, pero absolutamente todas basadas en la certeza de que el hombre está mintiendo nuevamente.

Me pregunto qué es lo que has tenido que hacer  para llegar a un punto en el que la mayoría de la gente asume que todo lo que dices es mentira, o es parte de alguna "estrategia envolvente” maquinada para utilizarte y para engañarte. 

Y es que el vicepresidente justamente ha abusado de la mentira de tal forma, que es imposible saber qué es lo que realmente quiere decir cuando dice algo.

En este caso la mentira está implícita en la declaración, pues intenta hacernos creer que está renunciando generosa y abnegadamente a una candidatura prohibida por la Constitución y por los resultados de un referéndum expresamente convocado para que decidiéramos sobre el asunto.

Se trata de una nueva falacia para intentar hacernos creer que nos estaría haciendo un favor o que está asumiendo un sacrificio o un acto de desprendimiento político, al cumplir simplemente lo que manda la ley y la Constitución. ¿Se supone entonces que deberíamos agradecerle ese magnánimo gesto?       

Si el Vicepresidente quería realmente mandar una señal política seria, debía haber dicho simplemente que está dispuesto a someterse al Estado de Derecho; de esa manera habría contribuido a darle certezas al país, y a esclarecer si estamos realmente viviendo en democracia.

Lo más probable, en suma, es que el ruidoso anuncio sea una movida más para preparar el terreno del congreso del MAS, en el que se oficializará el mayor atentado contra el sistema democrático, del que tenemos memoria.

Seguramente el cálculo político que hacen es que perpetrando el hecho a pocos días de las fiestas de fin de año, como intentaron hacerlo aquella vez del gasolinazo, evitarán la reacción de la ciudadanía.

Ilya Fortún es comunicador social.
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