#VerdadesSinFiltro

Lo que deja la paliza del 3D

jueves, 07 de diciembre de 2017 · 00:07

La cara amarga y desencajada de Evo Morales el día después del 3 de diciembre fue la prueba irrefutable de la derrota política sufrida por su gobierno, por su partido y por su persona.


Luego de aquella memorable conferencia de prensa en la que el taimado presidente insultaba rabiosamente a los periodistas que le preguntaban acerca del triunfo del voto nulo, los ministros iniciaron una patética romería por los medios, tratando de aliviar la ira de su jefe, diciendo que los magistrados gozaban de una amplia legitimidad porque habían obtenido más de 157 votos.


Fueron imágenes elocuentes de un gobierno en la lona, castigado por una ciudadanía hastiada del abuso, de la prepotencia, de la angurria de poder y de la injusticia.


Fue una tremenda derrota para el Gobierno porque hasta el último ciudadano del país (incluidos los masistas) sabíamos que esas elecciones se habían convertido en un plebiscito. Así que no nos vengan con la cobarde explicación de que como la foto de Morales no estaba en la papeleta, nuestro voto no fue contra él.


El Presidente fue muy machito para desafiarnos confirmando su candidatura, un par de días antes de la elección ¿y ahora pretende desentenderse del costo político de los resultados?


El primer dato que arroja esta elección es que el MAS es una minoría electoral en todos los departamentos del país. La fuerza del MAS hoy no pasa del 30%, y las tendencias nos dicen que el 2019 con suerte llegarán al 20%. Coincidirán conmigo en que estas cifras están muy lejos de aquel 64%, ¿no ve?


Otro dato espantoso para el Gobierno es que en adelante tendrán que gobernar con un 80% de las clases medias urbanas en contra. Ese es un desafío enorme para cualquier gobierno y, sobre todo, para uno que no escucha nada y ve con poca claridad.


Al único que parece que escucharon fue al genio estratega que decidió adelantar el fallo del TCP y que los convenció de que el voto válido iba a estar por encima del 50%. En cualquier gobierno del mundo ya lo habrían destituido, pero tratándose del mundo al revés del MAS, nada raro que lo asciendan. 


Otro gran resultado del fallo del TCP y del 3D es el esperado despertar de los jóvenes y de su decidido salto a la acción política. Los famosos millennials decidieron dejar la comodidad de las pantallas y han comenzado a salir a las calles a defender su libertad. Ahora tendrán que abandonar la fácil explicación de que la política no sirve para nada y que todos los políticos son unos corruptos, y sentir en la cancha que otra cosa es con guitarra. Esa es, sin duda, una gran noticia para la resistencia democrática.


Pero el gran resultado que debe llenarnos de energía y optimismo es, sin lugar a dudas, la determinación de las oposiciones partidarias y ciudadanas de conseguir la unidad para derrotar al MAS el 2019.


Esta actitud de madurez y de responsabilidad política, en un momento en el que la prioridad es recuperar la democracia, cambia todo el panorama político y le da sentido a la victoria en las urnas. 


La decisión política de apostar por la unidad en la resistencia y en la defensa de la democracia pone al MAS en una encrucijada histórica y nos devuelve la certeza y la esperanza, después de mucho tiempo. 

Ilya Fortún es comunicador social.

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