Serotonina

Sexteto: ¿sin cantar los sonetos?

lunes, 08 de mayo de 2017 · 12:00:00 a.m.
El 12 de abril (12A) seis (sexteto) líderes políticos dieron una conferencia de prensa en la que hicieron conocer un pronunciamiento de cinco temas que preocupan a los ciudadanos y ciudadanas de Bolivia. Ver al sexteto, sentados juntos, uno al lado del otro, en una misma sala y dando sus puntos de vista  sobre las cuestiones que aquejan en la agenda nacional, despertó muchas expectativas favorables y de terror. Positivas en la gente que ya está cansada del cinismo gubernamental y de terror en las filas oficialistas, porque los pilló desprevenidos y les movió la estantería, pues ellos juraban y rejuraban que la oposición sería incapaz de unirse y, peor, ponerse de acuerdo en algún tema.

 El Vicepresidente, porque el Presidente estaba mudo aún, salió al día siguiente para denostar al sexteto con su estilo venenoso y despreciativo de la inteligencia humana. De su lengua  nociva salió de todo contra el sexteto y los desafió al debate a todos ellos. Sin que pasaran horas, varios del sexteto aceptaron el reto y le pidieron hora, lugar y medio. La bravuconada vicepresidencial tuvo que tragarse el atrevimiento con el pretexto de  que el debate sólo habría si eran todos o ninguno. Como siempre, el segundo mandatario demostró que tiene mucho de parada de gallo, pero que a la hora de ir al ruedo huye como pajarito desplumado.

 Cuando recuperó la verba, el Presidente tampoco se ahorró adjetivos y, fiel a su estilo malévolo, buscó enlodar a Carlos Mesa con un pedido que le habría hecho el expresidente. El objetivo bien calculado era dejar mal parado a Carlos y, por añadidura, al sexteto. Desmoronarlos y deslegitimarlos. Sin embargo, hace tiempo que al  Gobierno no le sale un buen tiro. Es tan baja, pero tan baja la credibilidad del régimen que ni emprendiendo medidas buenas, como la vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), para las niñas de nueve a 15 años, puede convencer a la gente de su acción positiva.

 Sabemos que detrás del rechazo a la vacuna contra el VHP existe una fuerte dosis de ignorancia pero, sobre todo, pesa, mucho más, la bajísima credibilidad en las autoridades del Gobierno: "cómo le voy a creer a esa Ministra que la vacuna es buena, si ni siquiera ha demostrado que sea una doctora capaz y preparada? Es una mentirosa”, se preguntaba y respondía, al mismo tiempo, una madre de familia que se oponía a que su hija sea vacunada. 

 Lo mismo le pasó al Presidente con su dardo envenenado que no logró el efecto que esperaba: tumbar la simpatía y credibilidad del sexteto y Mesa. La palabra, antes casi incuestionable de Evo Morales Ayma (EMA) está, hoy, devaluada por sus propias acciones y dislates. No hay día que S.E. no meta la pata hasta que el barro le salte a la cara. Don Evo Morales cree que puede seguir diciendo y haciendo lo que le venga en gana y sin que el país le pida cuentas. Ese tiempo ya pasó y es bueno que se enteren que no pueden seguir diciendo una cosa y haciendo otra totalmente diferente. Como esa de hablar del respeto a la democracia y erigirse en defensores de la Madre Tierra, pero, en la práctica, apoyar las dictaduras de Maduro, Castro y Asad o, sin siquiera sonrojarse, legalizar la coca que va al narcotráfico y que destruye la tierra como si nada.
 
 La luna de miel de EMA con los grandes sectores sociales del país terminó, porque estos sectores se dieron cuenta que empoderaron a unos demagogos que no les importa la patria sino sólo el poder, todo el poder, como en Venezuela.

 En este sentido, el pronunciamiento del sexteto marcó la diferencia y la esperanza. Diferencia porque  no salieron a insultar y se limitaron a identificar con claridad meridiana los problemas que aquejan al país: judicialización de la política, desprecio al voto ciudadano, justicia corrupta, Órgano Electoral manipulado por el Gobierno y alerta, nacional e internacional, contra la violación de los derechos ciudadanos por el poder gubernamental. Esperanza porque el verlos juntos es una señal que la unidad en defensa de los atropellos del poder  es posible y necesaria, porque sólo así evitaremos caer en lo que nuestros ojos miran a Venezuela.

 Pero no basta haber conformado el sexteto, escrito la partitura y los sonetos. Esas notas tienen que sonar para todo el país. El sexteto tiene que  armonizar sus instrumentos y sonar ya, cual buri camba o chicha alteña, pero sonar, hacerse escuchar. Los sonetos si no se los canta son una buena idea, pero no se materializan en las emociones y pasiones de la gente. Los cinco temas identificados como parte de la agenda nacional deben ser motivo de análisis, denuncia y propuesta para empoderar a la ciudadanía.

En el actual momento el sexteto no puede estar mudo ante la situación de Venezuela, porque es allá donde los bolivianos avanzamos. Siguiendo la lógica  del socialismo del siglo XXI, el chavismo, encabezado por  Maduro, no va a dejar el poder sin antes aplicar la estrategia de tierra arrasada, sin antes matar miles de personas, sin antes terminar de prostituir todas las instituciones y sin antes terminar por violar los más elementales derechos ciudadanos.

 No van a dejar el  poder porque durante su gobierno, en vez de aprovechar la bonanza y construir un país moderno, lo han hecho retroceder a niveles donde la miseria y la pobreza es similar a la de mediados del siglo XX, pues se dedicaron a asaltar el erario público, destruir la economía y la sociedad. La propuesta chavista de convocar a una Asamblea Constituyente no sólo es ilegal, sino que raya en lo demencial. En Venezuela hoy la única salida es que el régimen renuncie, se conforme un gobierno de unidad nacional transitorio y se convoque a elecciones generales, en un plazo no mayor de 60 días. El vidrio roto de Venezuela es el espejo donde los bolivianos debemos vernos hoy para no llegar ahí. La próxima canción me imagino será sobre la justicia.

Iván Arias Durán es ciudadano de la República de Bolivia.
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