¿Abrogar para usar el fallo del mar?

¿Abrogar para usar el fallo del mar?
¿Abrogar para usar el fallo del mar?
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lunes, 29 de enero de 2018 · 00:07

Cegados y manipulando la aceptación (24 de septiembre, 2015) de competencia de La Haya ante la demanda marítima contra Chile, los estrategas del régimen decidieron apretar acelerador para que se convoque (mediante Ley 757 del 5 noviembre, 2015) al referendo constitucional aprobatorio del 21 de febrero de 2016, que tenía el objeto de consultar a la población boliviana sobre la modificación del artículo 168 de la Constitución Política del Estado (CPE) para habilitar a la reelección presidencial y vicepresidencial por dos veces consecutivas.

El razonamiento para los aduladores del caudillo era –me imagino– más o menos así: “que La Haya nos dé la razón declarándose competente convierte a Evo en un líder parahistórico, salvador de la patria, padre del Estado Plurinacional, indiscutible  e insustituible. Esta victoria en favor del caro anhelo de salida al mar, nos pone por encima de todo. Por eso, este grandioso resultado, el país, amigos y enemigos, lo sabrán agradecer dando su voto aprobatorio el 21F. Así que la  reelección, de Evo y Álvaro,  es pan comido”.

Pero, la estrategia manipuladora les salió mal. El 21F del 2016 el país les dijo No. Quedaron aturdidos y buscando empates técnicos que no lograron doblar la voluntad popular. Derrotados no supieron aceptar el rechazo y se inventaron pretextos, y vías para no asumir la voluntad de los ciudadanos. Despilfarrando las arcas públicas gastaron millones en propaganda para convencernos que su derrota era una mentira. Ante el turbión de cinismo y corrupción estatal organizada, la ciudadanía reaccionó con indignación.

Por eso, en 2017 y lo que va del 2018, es el tiempo en que el pueblo no sólo expresa su indignación en las redes sociales y la votación, sino también con la movilización en calles y plazas. El 21F del 2017, el 10 de octubre y las gigantescas marchas, y concentraciones en contra del Código Penal y respeto al 21F evidenciaron que hay un país dispuesto a no seguir siendo manoseado y que resistirá para que se respeten sus derechos y la CPE.

El contundente voto nulo del 3D no sólo rechazó a los masistrados sino también el fallo del TCP que hablita “el derecho humano” de Evo a ser candidato indefinidamente. Finalmente, la resistencia victoriosa con la abrogación del Código Penal marca punto de inflexión que, como se puso en un slogan: “al MAS ya no  le asusta Estados Unidos, le aterra que los bolivianos estemos unidos”.

Es este miedo el que lleva a que el régimen abrogue el Código Penal para evitar perder soga y cabrito. Pues el cabrito es preservar, por sobre todo, la reelección vitalicia del caudillo. En ese sentido, la ciudadanía, ante un gobierno que ha hecho de la mentira y el engaño una práctica publica, dudaba del anuncio presidencial sobre la abrogación y se preguntaba, ¿qué hay detrás de este retroceso? ¿A qué está jugando el Gobierno?

Los estrategas del régimen apuestan a que, ya sea el 20 de julio o el 20 de septiembre de este año, el fallo final de La Haya sea favorable a Bolivia y que ése hecho será la catapulta y golpe final para que Evo se eternice en el poder.

Los manipuladores del poder razonan –imagino– más o menos así: “Si no abrogamos el CSP, esta marea ciudadana se convertirá en tsunami popular que puede arrasar y terminar con todo (lo nuestro). La gente está en las calles y han demostrado niveles de resistencia y acumulación importantes. Ni siquiera nuestros aliados (Conalcam) salen a defendernos. La abrogación del CSP desinflará la marea de protestas, nos permitirá reagrupar fuerzas y evitar que sigan unidas las dos reivindicaciones: abrogación y respeto al 21F. Con la abrogación pasaremos a la ofensiva y ello nos permitirá hablar de subversión. La abrogación nos permite ganar tiempo de oro, hasta que salga el fallo de La Haya, que se convertirá en nuestro tsunami para ahogar y enterrar a toda la oposición. El fallo de La Haya es nuestra arma de la victoria, no la quememos dejando que esto (las protestas en contra del Código y por el respeto al 21F) se vuelvan tsunami”.

De esta manera, a los estrategas del poder no le interesaría la calidad del fallo, lo que les interesa es cómo usar la sentencia de La Haya para manipularla y presentarla como la victoria de Evo. Así, la demanda marítima de todos los bolivianos sería  embarrada para fines mezquinos y totalitarios.

Es en este contexto que los ciudadanos y todo el país debemos estar advertidos y organizarnos para evitar esta manipulación. ¿Que dirán al respecto los expresidentes y excancilleres que contribuyeron a la demandada ante  La Haya? ¿El régimen se saldrá con la suya o se equivocarán como con el 21F?.

Iván Arias Durán es ciudadano de la República  de Bolivia.

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