Visión internacional

El Consejo de Seguridad de la ONU, membresía de Bolivia

domingo, 29 de enero de 2017 · 12:00:00 a.m.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tiene como principal  responsabilidad  mantener la paz y la seguridad internacionales. Juega un rol  fundamental en la solución de conflictos internacionales que ponen en riesgo  la paz de la humanidad, aplicando o recomendando  los   procedimientos de solución adecuados.

Sin embargo, su labor no ha estado  exenta de duras críticas. El ilimitado poder  de veto que tienen los miembros permanentes constituye un serio obstáculo para  la  solución oportuna y efectiva de los conflictos que caen en ese ámbito de acción. 

En múltiples ocasiones las potencias han hecho uso del veto oponiéndose a la inexcusable aprobación de resoluciones que tenían el propósito de frenar situaciones bélicas de extrema gravedad, como en el tema  Palestino o el caso de  Siria, recientemente.

Desde su creación se advirtió que el Consejo de Seguridad entrañaba una debilidad congénita que ameritaba ser corregida. No obstante esa evidencia, en más de 60 años,  las potencias  no han conseguido consensuar una fórmula para hacer de dicho órgano un instrumento eficaz para preservar  la  paz y seguridad internacionales, tal como fue concebido.

Han surgido variadas propuestas para ampliar el número de miembros permanentes y para la revisión del ilimitado poder de veto.  Si esto se concretara, el consejo sería un órgano más democrático y eficiente. Sin embargo, los intereses geopolíticos y económicos de algunos miembros fundadores han inviabilizado toda reforma propuesta. De esa manera, las legítimas aspiraciones de Japón, Alemania, India y de otras potencias mundiales  para ocupar un puesto permanente en el Consejo de Seguridad han sido diferidas indefinidamente. Los méritos de Alemania y Japón son incuestionables, por el poderío económico que poseen  y por su indiscutible influencia política que en el contexto internacional ejercen. Además de esa irrefutable evidencia, ambos son los principales  contribuyentes a los  presupuestos regulares de las Naciones Unidas, después de Estados Unidos. En el caso  de India, las razones también abundan.  

No cabe duda que el uso irrestricto del veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas debilitó las bases del sistema multilateral y puso  en cuestión la credibilidad de la Organización de las Naciones Unidas. Hoy, ante los ajustes  anunciados por el  presidente de Estados Unidos en sus relaciones multilaterales y  otros cambios que podrían  darse en las élites  políticas de influencia mundial,  se advierten nacionalismos aislacionistas que irremediablemente debilitarán aún más al multilateralismo  y al sistema de Naciones Unidas en su conjunto.

¿Qué pasará en el Consejo de Seguridad? ¿Se configurarán nuevas alianzas entre los  miembros permanentes? ¿Convergerán los intereses de Estados Unidos  y Rusia en este escenario? Ciertamente el futuro del multilateralismo es incierto y se avizoran drásticos cambios en las relaciones y la política  internacionales.

Ante tanta incertidumbre, ¿cómo ha planificado  Bolivia el ejercicio de su membresía en el Consejo de Seguridad en su condición de miembro no permanente? ¿Tiene el gobierno del presidente Evo Morales una línea clara a seguir? ¿Se ha propuestos objetivos congruentes con la  política exterior  esgrimida por el gobierno del MAS? ¿Ha tomado posición respecto a temas tan álgidos que se debaten en el consejo, como es la crisis en Siria?

Parecería que no. El discurso del embajador Llorenti en ocasión del ingreso formal de Bolivia al Consejo de Seguridad da fe de ello. Éste fue una referencia desordenada de conceptos básicos, elementales sobre los  principios y postulados de las Naciones Unidas, sobre los mecanismos de solución de controversias y sobre cuestiones que están  sobreentendidas. 

Me llamó la atención la mención  -notoriamente forzada-  que hizo  de un relato del escritor uruguayo  Eduardo Galeano. Temo que la audiencia no alcanzó a comprender a cabalidad lo que el embajador boliviano quiso decir con dicha referencia.  

Más adelante dio lectura a una  cita del vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera,  que aludía al fracaso y estallido de la globalización neoliberal y al retorno a un  tribalismo político, entre otras afirmaciones, referidas al orden mundial. 

Creo que la ocasión exigía mayor substancia y coherencia.

Karen Longaric R. es profesora de Derecho Internacional en la UMSA.