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María Galindo
Desde la acera de enfrente

María Galindo a la Defensoría del Pueblo, ¿por qué?

María Galindo a la Defensoría del Pueblo, ¿por qué?
Porque en tiempos en que, por los resultados del referendo, la derecha boliviana se ha envalentonado, considero que es fundamental para el proceso boliviano que la Defensoría del Pueblo sea ocupada por una figura de la izquierda, del feminismo y de la lucha social que no esté vinculada con el Gobierno, pero tampoco con la derecha que, angurrienta, se frota las manos para recuperar el aparato estatal.

Porque en muchos -en demasiados casos- las dirigencias sindicales y sociales se han tornado en cúpulas mafiosas que no dan paso en sus organizaciones  ni a la renovación, ni a la voz de las bases. Porque en muchos casos las organizaciones se han convertido en escalera para la ambición personal;  escuchar a las bases respaldar y apoyar sus derechos humanos, entre ellos el de la disidencia, es fundamental.
 
Porque no hay sólo una lucha legítima, y las demás son secundarias, es tan importante el aporte de los y las discapacitados, como el aporte de los y las mariconas, como aquel de las organizaciones indígenas: no hay unos más valiosos o más históricos que los y las otras. 
 
Porque el motor de transformación de nuestra sociedad son las luchas sociales y desde el Defensor pretendo estar y acompañar todas y cada una de esas luchas sociales.
 
Porque es importante contar, entender y dar voz a quienes ninguna organización tienen, a quienes ningún partido político tienen, aquellos y aquellas que ninguna palestra mediática tienen. Esos y esas, los y las de a pie, sin partido, ni organización social, que son la mayoría, cuentan,  valen y tienen también derechos humanos que deben ser protegidos y respaldados.
 
Porque se desprecia el valor de la vida de las mujeres, porque el feminicidio pasa por la rutina de la impunidad garantizada, de la cobertura rutinaria, de la indefensión de las víctimas y la Defensoría debe armar una plataforma de víctimas para auditar a la justicia.
 
Porque la violencia machista también es rutinaria, porque la Ley 348 no se cumple, porque mientras más poder político tiene un hombre, mayor impunidad tiene. Porque las mujeres juegan el papel de botín sexual al interior del universo estatal, porque es urgente sentar precedentes. 
 
No aspiro, ni aspiré nunca a un cargo en el Estado. En este caso hago una excepción porque en este momento el Estado se convierte en un pretexto para hacer un trabajo que socialmente resulta vital:  incorporar a las mujeres al "pueblo” defendido. Con dar cifras no basta, con convocar a las mujeres a que denuncien no basta, hay que vigilar de forma directa el cumplimiento de la Ley 348.
 
La Asamblea Legislativa Plurinacional tiene el desafío de demostrar que no es un anexo del Poder Ejecutivo, que tiene convicciones y capacidades propias. Por eso me atrevo a presentar mi postulación que, además de contar con todos los requisitos formales, representa una postulación por fuera del círculo de control del partido de Gobierno, representa una voz rebelde, representa el desafío que tiene el Gobierno, en su conjunto, de entender que el país va más allá de ellos y de sus cables de control de la sociedad. 
 
Para el MAS no es posible etiquetar mi postulación como de derecha, ni mucho menos como ajena a la lucha social, por lo que para descartarme tendrán que buscarse otros pretextos o asumir mi postulación. Coincido con el Vicepresidente en que la gestión de Villena ha sido parasitaria y no ha tenido la capacidad de responder a los desafíos del Defensor del Pueblo. Se ha contentado con hacer una simple vocería sin actuar realmente.
 
Los derechos humanos no son neutrales, son un compromiso de antemano con quien es más "débil”, con quien sufre abusos, con quien desafía límites, con quien nos muestra una cara de la sociedad que despreciamos o no queremos ver, como lo son los niños y niñas trabajadores, las mujeres en situación de prostitución, como lo son todos los y las trabajadores, como los  discapacitados y discapacitadas, las trabajadoras del hogar, que son el núcleo negado de los pueblos indígenas, como son las mujeres que luchan contra la violencia machista en sus vidas en primera persona.
 
Me postulo además con una propuesta, para que quede claro que hay un debate muy importante que dar en torno del ejercicio de los derechos humanos hoy en Bolivia.
 
María Galindo es miembro de Mujeres Creando.
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