Desde la acera de enfrente

El voto nulo no es de Tuto

miércoles, 29 de noviembre de 2017 · 01:00

Ni de Samuel Doria Medina, ni de Carlos Mesa.  Es principalmente el desgaste del Presidente Evo Morales, que ha convertido estas próximas elecciones judiciales en una especie de plebiscito. Un plebiscito donde va a perder porque la población votará nulo como instrumento de veto popular a la reelección, a la escasez de agua en varios departamentos, a la ausencia de soluciones integrales, al abuso de poder cotidiano y al asco que produce tanta corrupción. Y no es que llevamos todas nuestras frustraciones a las ánforas de las elecciones judiciales por desubicados, sino porque simplemente no hay otro espacio.


 La jefatura de campaña del voto nulo está en el Órgano Electoral que ha hecho una campaña poco inteligente, nada didáctica, confusa. Una campaña donde los y las periodistas que tenemos el oficio de preguntar hemos sido excluidas, asignándoles ese papel a dos o tres funcionales al Gobierno, que lo han hecho inclusive con cierta inocultable vergüenza.  Pienso en el triste papel que ha tenido que jugar, por ejemplo, María René Duchén; ni con todo su prestigio podía revertir una escena comprada, donde pensar estaba prohibido. Las entrevistas eran tan poco interesantes y tan absurdas que era imposible no cambiar de canal. 


 Los y las postulantes unos desubicados, mediocres y desconocidos, que es la gente que ha estado dispuesta al manoseo de la Asamblea Legislativa Plurinacional.


 Alguno pregonaba por radio tres licenciaturas un doctorado y dos maestrías de forma tan ridícula que daba para reír por no llorar.


Pareciera que el Órgano Electoral no quiere que votemos nulo, por eso se negó a la más simple lógica, poner esa opción en la papeleta, pero por eso mismo nos daremos modos para que les llegue el mensaje.


 Han sido ustedes del Órgano Electoral los jefes de campaña del voto nulo porque se han dedicado a advertir con perseguir y vigilar a quien haga campaña por el voto nulo, mientras han dejado hacer campaña por el voto a decenas de postulantes, que lo han hecho en sus sectores, universidades, etcétera a cambio de futuros favores. 


 La idea de que sean tanto hombres como mujeres definitivamente está gastada; las mujeres no han aportado ahí adentro una vez más ninguna diferencia, porque igual que en el caso de la representación política, se trata de una presencia meramente biológica. 


 Dado el desprestigio político sufrido por todo lo que se autoidentifica como indígena, en esta campaña ha habido un proceso de blanqueamiento de los y las postulantes; desaparecieron los ponchos y las polleras. Quizás porque no quieren que nos recordemos del exmagistrado Cusi que quería leer las sentencias en coca y que fue maltratado por el propio Gobierno, sufriendo la violación de sus derechos más impune que hayamos podido ver en los últimos tiempos. 


 El voto nulo es también una forma personal de responder al abuso sufrido contra toda la población transexual, a la que el Tribunal Constitucional en su aclaración le ha desconocido los derechos consignados en un Carnet de Identidad que resulta que no les sirve plenamente porque puede haber un daño a “terceros”. O sea que desde el punto de vista de la ciudadanía, los han declarado hombres o mujeres a medias y lo que tienen es un Carnet de Alasitas.


Si este Tribunal Constitucional es conservador, el próximo será peor, aún gracias a amistades directas del Presidente que ha postulado candidatos, que por supuesto que han entrado en las listas de los seleccionados por voluntad ya no presidencial, sino monárquica y que tienen vínculos directos con los sectores más reaccionarios de las iglesias y sectas cristianas. 


El voto nulo es un mensaje directo al Gobierno para decirle basta.


El voto nulo es un grito por justicia.


El voto nulo es un repudio a la intención de repostulación del Presidente en las próximas elecciones.


El voto nulo es el único espacio que nos queda para decir que no, no y no.


Es evidente que va a ser masivo y que es un mensaje que pide, y plantea una renovación profunda de todo. No jueguen con el voto nulo, no lo minimicen, no lo escatimen porque la realidad no se puede tapar con propaganda, con simulación, con adulación. 


Y que la derecha no se sienta ni propietaria, ni depositaria de esa confianza tampoco. 

María Galindo es miembro de Mujeres Creando.

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