Desde la acera de enfrente

Con la Constitución como testamento bajo el brazo

miércoles, 06 de diciembre de 2017 · 00:07

¿Cómo deberíamos calificar una democracia donde el voto popular ha sido despojado de valor, que es lo que se ha hecho con el referendo del 21 de febrero?


 ¿Cómo deberíamos calificar una democracia donde el voto popular ha vuelto a ser despojado de su valor al menospreciar el valor de los votos nulos y blancos, y pretender que las recientes elecciones judiciales han sido todo un éxito y que las autoridades serán posesionadas? 


 ¿Cómo deberíamos calificar una democracia donde el presidente usurpa funciones de otro órgano del Estado y declara la legitimidad de los resultados de las elecciones judiciales, anunciando la posesión de autoridades que no deberían responder a su control?


 ¿Cómo deberíamos calificar una democracia donde se declara el derecho de perpetuarse en el poder como derecho humano, mientras se pisotea los derechos humanos de las personas transexuales, de las personas con discapacidad, de las mujeres que sufren violencia machista, de los pueblos indígenas que no forman parte del esquema de gobierno y de cualquiera que disienta? 


 El Movimiento Al Socialismo ha perdido, ya no sus contenidos ideológicos, que los perdió hace mucho tiempo, convirtiéndose en un proyecto de derecha, sino que ahora ha pasado a una segunda fase, que es la de perder su contenido democrático.


 El reciente fallo del Tribunal Constitucional y el desprecio por la mayoría votante que votó nulo o blanco en las elecciones judiciales marca no un dato más, sino un antes y un después de este proceso en el que estamos. Han pasado una línea que separa democracia de antidemocracia. 


 De forma paralela, el voto nulo en las elecciones judiciales no ha sido un simple voto; las papeletas de los y las votantes expresaban rabia, burla, grito, deseo de manifestarse, indignación, ingenio, pérdida de respeto e iniciativa propia. Eso convierte al voto nulo en algo más que una cifra, lo convierte en un sentimiento y en una postura política que dice ¡basta!  Un dato político sin propietario  y sin aglutinamiento, la única confluencia es un gran basta, un basta que abre el postevismo. 


 El Gobierno controla evidentemente el Órgano Electoral, que no ha sabido ser independiente, controla el Parlamento, con la legitimación de los resultados de las elecciones judiciales controla el Poder Judicial, controla la mayor parte de los medios de comunicación con la propaganda estatal y, sin embargo, es un gobierno débil.


 La debilidad del Gobierno es la ausencia de propuesta.


 La debilidad del Gobierno es la falta de credibilidad.


 La debilidad del Gobierno es que estamos abriendo las puertas del postevismo.


 La sociedad entera se pregunta ¿después de Evo qué? Y la pregunta misma es una amenaza, la pregunta misma indica que el proceso se ha devorado a Evo Morales.


 La pregunta misma indica el agotamiento del evismo, del Evo, del hombre emblema y del propio caudillismo. Si hace 12 años bastó una advertencia del embajador de los Estados Unidos para que en señal colectiva de anti-imperialismo votaramos por él, hoy ya nada de eso le basta porque ha dejado de representar lo que representaba.


 Ya no es el indígena en el gobierno, porque no es un gobierno indígena, ha dejado de ser el pueblo en el poder, porque ya no es un gobierno que represente los intereses populares, ha dejado de ser una revolución democrática porque el MAS ya no tiene ni siquiera una vocación democrática. 


 Ha dejado de ser el gobierno de la Constitución Política del Estado porque no la respeta y ya la viene pisoteando tantas  veces que se le ha hecho costumbre. 


 La respuesta de la repostulación es un error del propio MAS que parece ser que no existe y que ha sido devorado como fenómeno, como partido y como bloque popular por las ambiciones de un grupo. 


 En las urnas hemos depositado un grito, un aliento de rabia, una energía social que cuando las han abierto para adulterarlas, para mal contarlas, para deshecharlas -no importa-, esa energía ha inundado el ambiente.


Empieza el post evismo. 


Hoy es el día cero.


La papeleta de votación no basta.


En el recuento de votos se ha perdido el mío, el tuyo y el de ella también


El MAS te quita tu voto o se ríe de él. La derecha te quita tu voto también. 


Hay que caminar con la Constitución bajo el brazo, con el mismo miedo con el que caminábamos con el testamento bajo el brazo.

María Galindo es miembro de Mujeres Creando. 

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