La Paz, Bolivia

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Desde la acera de enfrente

Trágicamente idénticos

Trágicamente idénticos
¿Han notado el parecido entre Álvaro García Linera y Tuto Quiroga? Un parecido en la forma elegante de vestir, en la arrogancia al hablar, en el gesto de la boca cuando destilan odio, en la forma de descalificarse y demonizarse mutuamente. ¿Han notado ese aire de "dueño de la verdad” que tienen ambos? Ambos vicepresidentes que por lotería les tocó manejar a gusto y antojo personal los destinos del país. 

Ambos blanquitos, varoncitos, pre claros. Se odian porque se parecen, pero además se necesitan para antagonizar, uno es funcional al otro. Se necesitan: Tuto para decir que nos salvará de Evo y Álvaro para decir que nos salvará del imperialismo. Chapulines colorados que hacen reír por no llorar.

Pero la funcionalidad entre personajes no termina ahí:  Doria Medina, Luis Revilla y Rubén Costas son también parte de esa misma funcionalidad. Costas sabe que el masismo le ha dado a la agroindustria cruceña terrateniente, explotadora, machista y consumista todos y cada uno de sus gustos y ventajas, y que el MAS sólo se ha sumado al negocio. No hay antagonismo entre los intereses de la derecha cruceña que representa Costas y el MAS, pero tienen que simular que sí para justificar mutuamente sus existencias. 

 Ambos frentes taponan la democracia boliviana y taponan el debate ideológico real. ¿Creen ustedes que un Luis Revilla, analfabeto ideológico que no produce pensamiento, tiene alguna idea que aportar al debate sobre la sociedad que queremos, que necesitamos, que soñamos?
Los escuchamos rutinariamente en los medios de comunicación. Se repiten y contribuyen a formar un clima de mediocridad en las ideas, en la superficialidad de las explicaciones y de las propuestas. 

Evo Morales dice que los de la mesa de caballeros no tienen moral para hablar de democracia. ¿La tiene Evo Morales acaso? ¿Acaso no está dividiendo y debilitando a todos y cada uno de los movimientos sociales que fueron lo mejor de la democracia boliviana? 

Víctor Hugo Cárdenas es un caso aparte, un ideólogo del katarismo que fue la corriente política más importante de la democracia boliviana en los últimos años y que terminó suicidándose políticamente para convertirse en un disfraz del neoliberalismo, pero no es en otras dimensiones lo mismo Evo Morales. ¿Acaso no es él también un camuflaje indígena  para legitimar un proceso que no es más que un segundo capítulo del mismo neoliberalismo?

Sospechamos que Carlos Mesa participa de la mesa por el único motivo de salir del refrigerador donde el masismo ha decidido congelarlo, en una vocería de la causa marítima que en los hechos le niegan cumplir. Su elocuencia como comunicador, capaz de hacer entender a un país entero como Chile la legitimidad de nuestra causa marítima en una entrevista de televisión le ha costado la envidia de todo el Gobierno, por eso le han cortado la lengua para hacerle sentir su poder. Sin lengua busca asilo en la derecha y se equivoca también, suicidándose políticamente en una mesa que lo inutiliza, poniéndole una camisa de fuerza. 

Hace falta un debate nacional sin ellos: ni los unos, ni los otros.

El problema no es la ausencia de mujeres, el problema es la ausencia de ideas en ambos bandos.

El problema es que la derecha no está sólo sentada en esa mesa de opositores, sino que también está sentada en la mesa del gabinete.

El problema es que no quieren debatir los grandes problemas ambientales del país.

¿Cuál de ellos ganaría en un concurso de corrupción? ¿Revilla o García Linera, Evo Morales o Samuel Doria Medina?

Y no es que este sea un país sin alternativas, claro que las hay, pero están por fuera de este círculo voraz y asfixiante que no permite que ni la hierba crezca.

Está pendiente el debate sobre la justicia, ese debate y esa solución no saldrá de estos círculos, que en realidad son cuadrados.

Está pendiente el debate sobre la Policía y las cárceles y esa solución no saldrá de éstos, que más ocupados están en llenar los bolsillos que en dar solución alguna.

Está pendiente el debate sobre la nueva Ley de Partidos Políticos; es decir, el debate sobre la forma cómo han privatizado y monopolizado la política, y esa solución si que no saldrá de éstos, que no son otra cosa que los de siempre.

María Galindo es miembro de Mujeres Creando.
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