Desde la acera de enfrente

El nuevo Código Penal, ¿cuál será su contenido, no?

miércoles, 14 de junio de 2017 · 00:00
Hicimos el esfuerzo de buscar una audiencia con la comisión parlamentaria responsable de la revisión del proyecto del nuevo Código Penal.

Una reunión de dos horas de duración, en las que formulamos 24 propuestas imprescindibles hoy para cuidar la vida de las mujeres bolivianas. Para hacer correcciones que no pueden de ninguna manera ser omitidas del texto de la ley.

 Ya lograr la reunión fue una hazaña. No tenían ninguna intención de recibirnos y fue el diputado Manuel Canelas quien propició la reunión con Mujeres Creando, en un intento por no terminar de pisotear su papel como representante político. Ningún miembro más de la comisión asistió y para no estar solo buscó a Ximena Costa, que estuvo allí más como amiga suya que otra cosa.

 A cada crítica que hicimos al proyecto propusimos una redacción alternativa. Encontramos en nuestra revisión del nuevo Código retrocesos de los que en los medios no se ha tocado ni una sola palabra. Por ejemplo, el hecho de que se retrocede a la denominación de la violencia como violencia contra las familias, cuando en la sociedad en  la Ley 348 ya habíamos supuestamente avanzado a la comprensión de la violencia machista como una forma de violencia contra las mujeres, cuyo sentido  es el ejercicio de control machista sobre nuestras vidas. 

 Identificamos errores tan básicos como el hecho de que en Bolivia el Código Penal entero no funciona con un baremo objetivo en lo que a calificación forense de violencia se refiere, motivo por el cual un forense puede declarar los días de impedimento que le parezcan en función de todo tipo de prejuicios e intereses.

No tengo espacio suficiente para contarles todas las cosas imprescindibles que en cuanto a violencia contra las mujeres en el Nuevo Código Penal propusimos.

Quiero dejar claro que no hicimos las propuestas desde la ingenuidad de estar estableciendo una relación de respeto, escucha, sentido ni nada por el estilo. La condición de ciudadanas en Bolivia no tiene ningún significado ni valor.

La democracia boliviana se está empobreciendo día a día, no hay espacios de participación real, no hay espacios de negociación o lugares donde formular propuestas, ni siquiera de cara al Nuevo Código Penal que nos caerá, literalmente, como una guillotina en el cuello, sin derecho a réplica ni discusión.

 Las penas en los casos de violencia machista y como de acoso sexual se han reducido tanto, al punto de que un proceso penal nos dejará a las mujeres con las manos vacías.

 La discusión pública se ha centrado en el aborto, no por un deseo de cumplir con una despenalización histórica imprescindible, sino por la manipulación perversa de usar el aborto como la cortina que les permita traficar un código entero sin que nos enteremos del alcance de su contenido.

 De todas maneras, tampoco se cumple con la despenalización y estamos siendo traicionadas.
 
Por ello, en la audiencia que tuvimos con la desnutrida comisión, hablamos del aborto por no más de 10 minutos porque sabíamos -y Canelas lo dijo- que ese tema estaba atrapado en una red de cálculos políticos utilitarios.

 La comisión ha terminado ya de hacer sus correcciones y ha pasado el proyecto entero para la consideración en el pleno de la Cámara, donde no existe discusión, pensamiento, ni participación social alguna. Donde los y las diputadas votarán según la orden que bajará de la Vicepresidencia, sin leer siquiera el texto. ¿A eso llamamos democracia?

 La irresponsabilidad parlamentaria es de película de terror. Con hacerte el favor de escucharte por el lapso de dos horas ya cumplieron con la democracia.

No sabemos ni qué entró ni qué fue desechado, ni con qué criterio se lo hizo.

 El MAS cree que con las elecciones le hemos entregado una especie de cheque en blanco para hacer arbitrariamente, y sin discusión, ni argumentación de razones, lo que les dé la gana. La sociedad se lo tiene que tragar con su arbitrariedad, con su afán de protagonismo, muchas veces con su ignorancia respecto de varios temas, sin derecho a participar ni a decir nada. 

 Buscamos la reunión, formulamos las propuestas y grabamos, y difundimos la misma, porque aunque hayan botado al basurero nuestro trabajo,  nosotras cumplimos con las mujeres y hay otro escenario que se llama historia, en el que nos volveremos a encontrar para saldar las cuentas con el MAS. 

María Galindo es miembro de Mujeres Creando.
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