Desde la acera de enfrente

Ser boliviana en el siglo XXI

miércoles, 02 de agosto de 2017 · 12:00:00 a.m.
Ser boliviana no es lo mismo que ser boliviano.

Ser boliviana es estar obligada a parir aunque no quieras tener la wawa.

Ser boliviana es estar obligada a ser madre si quieres tener más valor en la sociedad.

Ser boliviana es estar obligada a casarte.

Ser boliviana es correr el riesgo de ser violada si sales a bailar y que todos te condenen si eso te sucede.

Ser boliviana es tener la oportunidad de ser ñusta universitaria, palla del Gran Poder o miss de la papaya, la piña o del departamento, pero correr el riesgo de ser insultada y que de ti se burlen si ninguno de estos títulos te interesan.

Ser boliviana y trabajar para el Estado es correr el riesgo de ser acosada sexualmente y perder el trabajo si te atreves a denunciar a tu acosador.

Ser boliviana es cargar tú la wawa y que el padre no lo haga.

Ser boliviana es cuidar tú la wawa y que el padre no lo haga ni sienta que tiene él también una responsabilidad.

Ser boliviana es experimentar hasta el cansancio y la nausea que cuando buscas trabajo los ojos de tu contratante se claven en tus pechos.

Ser boliviana no es lo mismo que ser boliviano.

Ser boliviana es correr el riesgo de morir por un aborto mal practicado, al que vas en estado de pánico y en completa soledad.

No vale lo mismo ser hombre que ser mujer, hasta cuándo no lo van a entender.

Ser boliviana es no conseguir trabajo y cuando por fin lo consigues, que cualquier compañero de trabajo piense que eres tú la que tiene que servir el café.

Ser boliviana es no tener derecho al sexo si caes presa, porque hasta los presos tienen privilegios con respecto de las presas y son ellos los que tienen visita 
conyugal. 

Ser boliviana es dejar el colegio antes que el hermano si en la casa falta el pan.

Ser boliviana es que él estudie lo que quiera y tú te conformes con lo que se te puede ofrecer.

Ser boliviana es que te boten del trabajo por tener wawas o que directamente por ese mismo motivo ni siquiera te contraten.

Ser boliviana es inventarte tu sustento abriendo con ilusiones un katu con 50 bolivianos de capital.

Ser boliviana es exiliarte en Chile, España, Sao Paolo o Buenos Aires para sostener a tu familia, pagar la deuda de tu madre o el riñón de tu padre.

Ser boliviana es conocer la violación a los siete años, pero que esté prohibido que en el colegio estudies y conozcas tu propio cuerpo.

Ser boliviana es saber cocinar y saber pelar la papa y picar el recado, porque "a una orkochi nadie la va a querer”.

Ser boliviana es que te obliguen a servir al hermano su taza de café.

Ser boliviana es leer una historia del país donde no hay mujeres.

Ser boliviana es ver que todo el país se construye en nombre y para beneficio de los hombres y a ti no te tocan sino las migajas.

Ser boliviana es escuchar el machismo del Presidente que nos dice que somos cosas y ver cómo las mujeres de su partido se ríen y aplauden, sin que nadie reclame por tu dignidad.

Ser boliviana es escuchar con miedo que cada tres días en tu país se mata a una mujer y saber que no hay justicia, y hay impunidad.

Ser boliviana es peligroso y es difícil.

Ser boliviana es sacrificarse por el macho y olvidarte de ti misma, sin esperar recompensa.

Ser boliviana es que todos hablen todo el tiempo en masculino, que nadie mencione jamás las palabras en femenino: no hay autoras, no hay directoras, no hay choferas, no hay trabajadoras; sólo hay lavanderas, cocineras y enfermeras.

Ser boliviana es siempre tener menos dinero y menos tiempo que él.

Ser boliviana es no tener tierra.

Ser boliviana es no tener trabajo y si lo tenemos, tener que cuidarlo haciendo más esfuerzo y siendo más callada y más mansa para que no te boten, no te señalen, ni te acosen.

Ser boliviana es mirar una televisión que te cosifica todo el tiempo.

Ser boliviana es que te midan el cuerpo en el colegio, en el trabajo y en la calle.

Ser boliviana no es lo mismo que ser boliviano.

No es lo mismo ser policía mujer que ser policía varón.

No es lo mismo ser campesina que ser campesino, ellos tienen tierra y representación, ellas no.

No es lo mismo ser minero que ser palliri, los mineros no aceptan siquiera la presencia de una mujer.

Ni siquiera es lo mismo ser estudiante mujer que ser hombre en la universidad.

Feliz 6 de agosto para todas las bolivianas. Hijastras despreciadas y maltratadas por esta tierra.

María Galindo es miembro de Mujeres Creando.
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