Desde la acera de enfrente

Rifan la justicia, sepultan su propio proceso

miércoles, 06 de septiembre de 2017 · 12:00:00 a.m.
 No se puede creer en la responsabilidad de la Asamblea Legislativa porque nos han dado muestras inequívocas, ciertas e inolvidables de que no tienen responsabilidad con el país. No tienen cabeza propia para pensar. No tienen compromiso con la democracia. No tienen ni siquiera cuidado con su propio proceso y acatan las órdenes de una cúpula masista monárquica que actúa con cinismo, con un abuso grotesco del poder; con una falta de sentido histórico.

La Asamblea Legislativa ya dio muestras cuando la elección del Defensor del Pueblo, escogiendo de entre decenas y decenas de candidatos y candidatas al más cantinflesco, el menos carismático, el más dócil y servil. Actuaron eliminando una institución que la construyó una de sus correligionarias como fue Ana María Campero. Una institución que poco a poco se fue haciendo imprescindible en la sociedad.

La Asamblea Legislativa volvió a demostrar su irresponsabilidad histórica en la investigación del caso Zapata donde manipularon los datos, donde se dedicaron a maquillar la realidad y donde buscaron lo que a todos y todas es evidente: un acuerdo con Gabriela Zapata misma para que negara la existencia del hijo con Evo Morales y el tráfico de influencias a cambio de una sentencia suave. Para hacer eso, además gastaron 100 mil bolivianos.

La Asamblea Legislativa volvió a demostrar su servilismo en la suspensión de la intangibilidad del TIPNIS; en los aplausos frente a la interpelación de la exministra del Agua, que fue corresponsable de la escasez de agua en La Paz por falta de previsión y de profesionalidad. 

¿Por qué deberíamos creerles ahora que les tocó "elegir” a los y las postulantes de las elecciones judiciales? Comprobamos de forma directa cómo instalaron entre los y las postulantes un clima de control político, un clima de sumisión, buscando los y las más dóciles para que nueva e irremediablemente estas elecciones sean otro fracaso más. Comprobamos que postulantes auspiciados desde la cárcel de San Pedro habían logrado llegar a la fase final -que fue el examen oral- sin que la frondosa comisión haya identificado el problema. Los exámenes fueron un absurdo y la evaluación un mero simulacro. Lo que se ha examinado es la docilidad y sumisión de los y las postulantes para con el MAS.

La metodología de divulgación es pésima y no funcionará, por lo que las elecciones judiciales son además un proceso idiota en el que hasta el poder electoral ha entrado sin disimulo. 

Estas no son elecciones judiciales, sino una rifa de la justicia que realiza el Movimiento al Socialismo. 

No sé si se imaginan lo que es una sociedad sin justicia como la que vivimos en Bolivia, la gravedad de que los fallos se vendan. El dolor que se siente frente a un feminicidio impune; el miedo frente a una violación impune. La impotencia de que en la vida todo se detenga frente a un juicio que no avanza y que los jueces y juezas ponen en venta.

El Movimiento al Socialismo está fallándole a la sociedad boliviana una vez más, pero tengo la certeza de que al mismo tiempo está cavando su propia tumba.

No hay una rebelión contra esta nueva manipulación social gigantesca, pero sí ciertamente y por debajo de forma subterránea hay una inconfundible acumulación de frustración social inflamable. 

Sin tener bola de cristal, tengo la certeza que ganará el voto nulo una vez más y que se posesionarán autoridades judiciales con pocos votos y sin legitimidad. 

El cuestionamiento de estas mal llamadas elecciones, de ninguna manera les corresponde a Doria Medina o Tuto Quiroga que manipularon a su gusto la justicia cuando estuvieron en el control del Estado. No tienen autoridad ética para hacerlo y no lo hemos olvidado. El voto nulo no será su triunfo, son oportunistas que buscan ganar en río revuelto; que buscan apropiarse del descontento generalizado. 

El voto nulo no es de Tuto, el voto nulo no es de Doria Medina; el voto nulo es de la indignación, es de la frustración, es de la búsqueda de justicia. El voto nulo es del y de la de a pie. El voto nulo es una carta dirigida al Movimiento al Socialismo en la que dice una sola palabra: basta. El voto nulo no es la deslegitimación de los y las postulantes a las judiciales, sino la deslegitimación de la Asamblea Legislativa entera. Cuidado.
 
María Galindo es miembro de Mujeres Creando.
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