No sólo de gas se vive

No sólo de gas se vive
No sólo de gas se vive
Por 
lunes, 23 de octubre de 2017 · 00:00
Vuelvo a considerar para el comentario un asunto cultural, como en otros anteriores,  en sus diferentes facetas estrechamente vinculadas a factores socio-económicos.
 
¿Por qué los gobernantes de distintos signos políticos en nuestro país no han impulsado una decidida, franca,  audaz estrategia que desarrolle el turismo? Es una interrogante sin respuesta inmediata y espontánea.   Se hace necesario un análisis detenido para responder a esa
pregunta.
 
 Si es tan poco lo que se hizo por el turismo en el país,  por lo pronto apelamos a un dicho  popular: "No vale la pena llorar sobre la leche derramada”, pero, en pocas palabras,  es oportuno remarcar su importancia.
 
 Más allá de señalar cuán importante es -  ahora que se pregona con tanto énfasis el "cambio” es pertinente, sin revisar el pasado por insulso - hacer referencia a la actualidad, en la que tampoco se ha ubicado al turismo en primer plano en las políticas de gobierno. Acaso ha obnubilado, en las esferas  de decisiones,  la embriaguez  del gas, que pasó a convertirse en el gran protagonista, después de serlo por largo tiempo la minería.  
 
A propósito del turismo en Bolivia, ya es tiempo de proyectar una convincente atracción turística del país que ofrece fascinantes impresiones, bellezas naturales, hallazgos sorprendentes de viejas raíces culturales, costumbres y supervivencias populares, monumentos que son parte de la historia, rico folklore, ciudades no de grandes dimensiones pero con genuina atracción.  En resumen,  es incuestionable que  el nuestro, en ese sentido  es un país privilegiado. 
 
Por lo bueno y por lo malo está en boga hablar del turismo. Por lo sorprendente que tenemos y por el "turismo afectado” por ciertos factores adversos,  como las limitaciones, a las que no se ha dedicado  esfuerzos ni recursos para superarlas, o como las interrupciones en los caminos y calles, y avenidas de ciudades - que ya es tema de "la cultura del bloqueo”- y toda esa controversia de movilizaciones envuelta en falta de atención a problemas que las provocan. O la falta de infraestructura, aunque se hizo algo pero no lo suficiente, que lo desarticula con  carreteras y caminos en muchos casos en deplorable estado.
 
Ahora, en  estos últimos años de frecuentes  elecciones, hemos escuchado muchos discursos con sobredosis  de promesas que no se corresponden con los ofrecimientos. Sin embargo, aunque no nos falta desconfianza  por experiencia, a pesar de ello  alentamos todavía la esperanza de que especialmente los políticos puedan ver la veta que tienen ante sus ojos en el amplio abanico del turismo.
 
Otra situación favorable que se deriva del flujo de visitantes es el gasto de consumo turístico. El PIB describe la importancia del turismo  receptor  en la economía del país.  Condiciones ventajosas desde el punto de vista de las perspectivas del turismo  sostenible.
 
Nuestro extenso territorio está dotado de interesantes y hasta fascinantes  destinos turísticos aún no debidamente promocionados, porque, es natural, que primero se los tiene que desarrollar en sus diferentes componentes. Para alcanzar ese objetivo será necesario asentar los fundamentos que hacen del  turismo una genuina industria con muchas potencialidades.
 
Es también oportuno preguntarnos ¿qué se hará por el turismo? tomando en cuenta su importancia, su trascendencia,  sus posibilidades para capitalizar recursos, tanto para el erario nacional como en el sector privado. Es más,  la generación de empleos, el aumento de inversiones. Alguna vez, inclusive, se dijo que había que desarrollar el turismo para salir de la crisis, que no es ajena y que puede acentuarse, y no es una exageración. En fin, enormemente útil igualmente para exportar una mejor imagen del país al exterior. La respuesta a esa interrogante ¿qué se hará por el turismo? se acomoda a todas esas valoraciones. 
 
Lo penoso es que el turismo se lo ha minimizado como un adorno,  en algunas ofertas para lograr adhesión el día de sufragio. Apenas en trazos rápidos se ha tocado el asunto. Con esta falta de consideraciones serias sobre el tema comprobamos, una vez más,  que es evidente la poca atención que se le dispensa, no obstante los altos beneficios que de ese rubro se puede obtener.
 
Porque no lo consignan ampliamente en sus agendas obligan a pensar que lo desconocen o no han convocado a integrar los equipos que diseñaron sus propuestas a gente que conoce en profundidad la materia.
 
Quienes aspiran a operar cambios sustanciales, que tanto los necesitamos, no deberían perder de vista que siendo importante el tema hidrocarburos lo es también el del turismo. Con políticas concretas viables y con la consecución de suficientes recursos financieros, diríamos en conclusión que no sólo de gas se vive.
 
Mario Castro es periodista.
60
3

Otras Noticias