Desde el mirador

Nuestro hogar agredido

Nuestro hogar agredido
Nuestro hogar agredido
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viernes, 24 de noviembre de 2017 · 00:01

Hace días (17 noviembre) ha concluido uno de los más trascendentes acontecimientos del mundo:  la Conferencia de Naciones Unidas sobre el cambio climático. La finalidad principal fue  enrumbar el Acuerdo de París, celebrado hace dos años. La Cumbre COP 23 que tuvo lugar en la ciudad de Bonn, Alemania,  cobijó a 197 países, cuyos  representantes coincidieron en adoptar medidas urgentes para salvar al planeta Tierra, nuestro único hogar,  de los efectos devastadores del calentamiento global.


El planteamiento fue casi total, salvo la decisión de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, que retiró a su país del Acuerdo de París, cuestión que ya anunciara en junio pasado,  en consonancia  con lo que dijo al asumir el mando de la potencia del norte, que “eso del cambio climático son cuentos chinos”. Sin embargo, lo desvirtúan voces de todo el planeta y se resume en las palabras del flamante presidente de las COP 23,  Frank Mainimarama, primer Ministro de Fiyi: “Nuestra responsabilidad  es responder a ese sufrimiento, no debemos decepcionar a nuestros pueblos”. 


La gravedad del asunto lo corroboran los informes que se presentaron y que  señalan que “este período es ahora el más caluroso de la civilización moderna”;  de ahí  se desprende la expectativa sobre la reducción de gases contaminantes, a la que se comprometieron en la COP 22 los países causantes del mayor efecto invernadero,  a fin de contener el calentamiento en menos  de 2º C, habiéndose también asumido acelerar, por otro lado, la entrega de 100 mil millones de dólares para apoyar a los países en desarrollo para el 2020, compensando  (aunque ciertamente no compensan)  los perjuicios ocasionados  por los países altamente industrializados para beneficio de las transnacionales y su acumulación de capital.     


A propósito,  en nuestro país, como en América Latina en general, la información sobre este delicado asunto no atinge en su justa y profunda dimensión a la mayor parte de las poblaciones, por el entorno de subdesarrollo.  Viene al caso citar que en otra latitud del globo, por ejemplo, la  BBC de Londres fundamentó que  “la teoría del recalentamiento de la tierra,  a causa de las emanaciones crecientes del dióxido de carbono que se conocía en el siglo XIX. La toma de conciencia es reciente”.


  Ahora ese último informe –el mayor peritaje que se conozca sobre el cambio climático– cita que  “en los últimos 650 mil años no se había dado tanta contaminación en el planeta  con  graves incidencias en América Latina, tanto que, por ejemplo, se está produciendo el retroceso y adelgazamiento de las masas de hielo de la Cordillera de Los Andes” 


Las alteraciones han provocado también  una destrucción de solidaridades elementales entre las diversas sociedades. Muchos Estados han tratado de hacer acuerdos internacionales, como el Protocolo de Kyoto,  para frenar el efecto invernadero;  una iniciativa  que chocó con la indiferencia de los gobernantes de Estados Unidos, uno de los mayores productores de gases contaminantes  del mundo, junto a China y la India, entre otros países.   


  En relación con este acuciante tema, evidenciamos  la ausencia de concienciación en este tipo de cuestiones y en las que tenemos también nuestra cuota, por ejemplo con la deforestación, como señala  el Estudio Mapa de la Fundación Amigos de la Naturaleza de las tierras bajas y de los yungas: que en el  período 2000 a 20l0 Bolivia perdió l.820 mil hectáreas de bosques, a lo que se sumaría la pretendida construcción de la carretera del TIPNIS. Así el cambio climático global , naturalmente, también nos afecta –con inundaciones, sequías y otros- porque igualmente nos lastima como a la humanidad entera.


Relaciono esa realidad nuestra con los resultados  del encuentro sobre el calentamiento global,  que se llevó a cabo en Bonn, Alemania,  hasta hace pocos días, la misma que por la cantidad y procedencia de los representantes acreditados  fue realmente universal, y   donde se puntualizó que el futuro es hoy y que los  peligros que acechan son alarmantes, hasta el peligroso punto sin retorno.


Al culminar el encuentro ONU-COP 23, la anfitriona, canciller de Alemania, Angela  Merkel,  y el presidente de Francia, Emanuel Dacron, sugirieron que sea la Unión Europea la que cubra la financiación que deja Estados Unidos, que ya es un invitado de piedra. El mismo Dacron aseguró que su país  “estará a la altura de ese desafío y que a partir del 2018 no faltará ni un centavo para la CIEG, el grupo de expertos de todo el mundo que elabora los estudios base para los informes de la situación climática del orbe”. 


Finalmente Ban Kimoon destacó que el mayor número de Estados en la historia –175– hubiesen  firmado un instrumento internacional, el Acuerdo de París sobre el cambio climático.   

Mario Castro es periodista.

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