La Carta Magna entre vientos  y mareas 

La Carta Magna entre vientos  y mareas 
La Carta Magna entre vientos  y mareas 
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lunes, 04 de diciembre de 2017 · 00:58

Desde el 6 agosto de 2006, por criterios enguerrillados, la Asamblea Constituyente surca aguas turbulentas y otras veces, cae en vacíos prolongados que  ciertamente preocupan.

No es exagerado. Los hechos nos eximen de dar pruebas.  Haremos un poco de historia:  a nueve meses de instalada la Asamblea, por declaraciones de sus propios miembros, aún no se había tratado ningún artículo de la nueva Constitución Política del Estado. Y 300 artículos, tal vez con una nueva conducta de trabajo se habría tenido que “ir contra el reloj”, pero  los apresuramientos no son aconsejables en un asunto tan delicado.   

Al inaugurar el magno evento se proclamó, con sonadas campanillas, que tratándose de semejante responsabilidad allí no se iba a perder el tiempo. Pero el tiempo había  pasado con más pena que gloria. Pasaron muchos meses en sólo entenderse para optar por el sistema de votación para su reglamento.  El afán político dio margen a la maniobra;  paralizó la acción esencial de la Asamblea y perjudicó todo método para avanzar.

Otra pérdida de tiempo fueron los viajes de los 255 asambleístas  a las consultas  territoriales, (en las que. además, no siempre estuvieron todos presentes) con gastos onerosos, habiendo otros mecanismos para conocer la realidad del país, sin insulsos desplazamientos en masa para ese resultado de entonces. 

La pérdida bochornosa de tiempo estuvo también en el gran ausentismo. Los días lunes no todos los asambleístas trabajaban.  Y ocurrió -cosa increíble- que se demandó mayor control y se les tuvo que recordar que se trata de un compromiso con el destino del país y que de no cumplir se procedería, por cada falta, al descuento de Bs 350,  que correspondía a un día de haber.

Por otro lado y esto es enormemente deplorable: denuncias de intromisión de otros  poderes del Estado, en un poder autónomo  dieron cuenta de las demoras en el armado estructural. Recién  se conformaron comisiones, a distancia de casi un año, una vez iniciada la importante tarea. Pero, al margen,  con una mayoría de dos tercios del sector oficialista era presumible que una serie de disposiciones eran dictadas desde el poder ejecutivo y acatadas en el ámbito legislativo.

Finalmente allí se dijo textualmente que los asambleístas se aplazaron y no es sólo que hubieran obtenido tan baja calificación sino que, al final,  habrán defraudado al país entero,  porque  sobre todo se fundó una esperanza y es difícil aceptar la magnitud de la pérdida de tiempo en ese escenario tan  lejano, en  ese momento, a los intereses de la nación. Se desbarataba no sólo la esperanza sino también la  confianza que depositamos en las personas llamadas a definir la suerte futura de todos. 

Por otro lado, denuncias de intromisión de otros  poderes del Estado, en un poder autónomo  forzaron demoras en el armado estructural. Recién  se conformaron comisiones, después de casi un año, una vez iniciada la importante tarea.

Después, si bien es cierto que se consideraron  algunas leyes  de interés de la colectividad, no es menos cierto que muchas normativas legales importantes, aún no se han revisado y hay mucha gente que no sabe si pasaron al olvido y que, sin embargo sigue en la espera  del curso que debían haber seguido hasta la definición que corresponde, en tanto se ha privilegiado disposiciones legales del oficialismo.

Un tema sui generis ha sido, desde el principio,  el planteado por el masismo para dominio del poder, entre el 2006 y el 2007, en un clima de  confrontación  nacional  que no lo logró por el criterio de asambleístas indígenas que tienen arraigado el concepto de no reelección. Luego hubo otros intentos en esa dirección, en 2008, y 2013 cuando,  se pidió que se  habilite a Evo Morales con el argumento de que no se compute su gobierno inicial porque  en 2009 se había refundado  la República de Bolivia, como Estado Plurinacional  con la aprobación de una nueva Carta Magna, ampliándose su gobierno por cinco años más.   

En lo más reciente está febrero 21, de 20016, mediante referendo para el  ya célebre “No” de rechazo a otra reelección de Morales. Lo curioso , es que dijo que no cabe en su intención y que se trata de un pedido de las organizaciones sociales. De donde sale luego la petición  al Tribunal Constitucional Plurinacional la inaplicabilidad de los Artículos 156, 158, 285 y 288 de la Constitución Política del Estado que limitan el tiempo de mandato, al mismo que se lo ha hecho viable creando  una situación conflictiva que estamos viviendo en estos días y de la que no hemos conocido el criterio de la Asamblea Constituyente por los canales que debía hacerlo , salvo opiniones de algunos de sus miembros muy cercanos al poder y al gobierno.         

Debemos coincidir al fin,  asambleístas y todos,   con una  reflexión  de un pensador clásico Marco Tulio Cicerón,  que dice: “El buen ciudadanos es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a las leyes”. 

Mario Castro es periodista.

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