La Paz, Bolivia

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La Paz merece un  digno portal

La Paz merece un  digno portal
Ayer, 16 de julio, fue el día de cara  evocación para la ciudad de La Paz. Se rememoró la gesta libertaria de 1809, la Revolución de Julio de aquel año que se originó en este escenario, cuya luz  iluminó al  continente latinoamericano.  Una lección histórica que si bien se generó aquí, en este jirón andino, tuvo el antecedente de haberse fundido con los ideales de gente rebelde  que ya en Chuquisaca se decidió a liberarse del yugo colonizador de la corona española.
 
Desde allí traían los ideales del Tribunal de Charcas, la trascendencia libertaria de la Universidad de San Francisco Xavier y de la Academia Carolina. Se recordó a quienes cumplieron la misión de acordar en esos afanes la unión de La Paz y La Plata. A partir de ahí se adoptó  la insobornable determinación de amalgamar la causa de la libertad.
 
En la zona Norte, en la calle Jaén, se ubicaba la casa del líder de la Revolución,  Pedro Domingo Murillo.  Ahí comenzó la acción del verbo revolucionario, firme y candente. Lo secundaron,  en esa dura estrategia, valientes con aspiración de libertad. Se los reconoce como protomártires de la Independencia por haber ofrendado hasta su vida:  Gregorio García Lanza, Basilio Catacora, Buenaventura  Bueno, Manuel Victorio Lanza, José Antonio Medina, Juan Bautista Sagárnaga, Melchor Jiménez, Mariano Graneros, Juan Antonio Figueroa y Apolinar Jaén.
 
Testimonian  calles que llevan sus  nombres;  sin embargo, es insuficiente,  no existen referencias del porqué esas nominaciones, cuando físicamente podrían destacarse en textos labrados, engarzados de metal, bajos relieves,  o en cualquier otra forma.      
 
A propósito, en pleno centro se cometió una tremenda equivocación al acondicionar, tal como está hecha, la llamada  Plaza de Los Héroes,  que  los tenemos muchos y de enorme talla. Evidentemente no muestra valores históricos, que bien pudieran armonizar con otros,  arquitectónicos y estéticos que sean el portal digno y representativo de la ciudad de La Paz.
 
Para enmendar el error se ha cambiado el nombre a  Plaza Mayor  y lo único que se ha hecho es aumentar cemento mostrando una pésima imagen de ese valioso espacio. Quienes conciben y diseñan las áreas públicas, tendrían que  ser más imaginativos y empaparse más de urbanismo y de paisaje.
 
Una concepción más cabal para ese cambio debió ser una "obra-oasis”,  en medio del abigarrado tráfico urbano vehicular y de personas,   tener algunas jardineras, unos espejos de agua, o fuentes iluminadas, en fin, no ser ese terraplén de cemento tan poco acogedor.
 
Hace tiempo la Oficialía Municipal de Cultura comunicó que se "recobraría el brillo de los rostros de nuestros héroes”, la complacencia fue general.   Allí estaba  establecido un monumento al gran Mariscal Andrés de Santa Cruz y Calahumana,  una escultura del prestigiado artista Ted Carrasco y de acuerdo a su nominativo se podía erigir  otros monumentos más,  para revalorizar a personajes que nos olvidamos perpetuar en el mármol, la piedra o el bronce.
 
Ahora se espera que modifiquen  ese lastimado principal gran centro cívico de la ciudad.  No se explica por qué se hizo ese "lomo” con un paso a desnivel que estropea toda perspectiva. Un paso subterráneo debe hacerse en una profundidad que no dañe el plano general.  Tampoco es el entorno adecuado para una de las más hermosas reliquias de la época colonial, la Basílica Menor de San Francisco. No se valorizó esa edificación barroca-mestiza, construida en 1549, un año después de la fundación de la ciudad de La Paz.
 
En la fachada, y en otras partes de esa majestuosa iglesia están viejas cicatrices y aún heridas abiertas ocasionadas por el paso del tiempo y por actitudes humanas. No hace mucho se desalojó a comerciantes que aparte de estropear el lugar daban una  imagen deplorable a los visitantes mostrándonos como bárbaros que no sabíamos cuidar nuestro patrimonio.
 
En otro ángulo, está bien que el tradicional Mercado Lanza hubiera sido reconstruido,  que a las vendedoras se les dote de una nueva infraestructura, cómoda y funcional, pero "el nuevo” , es lamentable,  por inadecuado y  nada funcional, pudiendo haberlo hecho con el acierto que se hizo  el "mercado Camacho” , bien realizado en todos sus aspectos..
 
Además, con esto se volvió a incurrir en aquello que tanto se reclamó -como lo hace  el propio Colegio de Arquitectos-  para corregir, junto a necesidades vitales, la preservación de  valores culturales y  turísticos.  La ciudad de La Paz se lo merece. 
 
Mario Castro es periodista.
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