Vamos a andar

¿Qué es guerra sucia?

viernes, 04 de marzo de 2016 · 12:00:00 a.m.
Varios de nuestros gobernantes y dirigentes están denunciando insistentemente una guerra sucia de parte de la oposición con ocasión del último referendo, y quisiéramos aclarar ese término.

Para empezar, no hay guerra limpia, toda guerra es esencialmente sucia. Y, lamentablemente, el último referendo, que debía ser una consulta vinculante y esencialmente democrática, ha sido convertida, por ambos bandos, en una guerra y, por tanto, sucia. 
 
De parte de la oposición, no nos extraña que así sea, son nomás los mismos que provocaron, en 2007 y 2008, aquel empate catastrófico, que incluyó el 11 de enero en Cochabamba, con la persecución de constituyentes en Sucre, la humillación de indígenas en Sucre y Santa Cruz, la masacre de Porvenir y el absurdo intento de división del país… 
 
Pero, no se entiende esa guerra (sucia) de parte del bando popular/gubernamental, el de un presidente que formuló (en  2008) aquella prometedora frase de que "a los que piensan diferente que nosotros no los tenemos que vencer, los tenemos que convencer”… ¿Qué ha pasado de entonces acá, compañeros y compañeras?
 
Toda esa campaña de que si gana el No vamos a quedar huérfanos y no va a haber más obras sociales, y no va a salir más el sol ¿no es una forma de guerra sucia? Y esa otra campaña, todavía en curso en el Chapare y en otros lugares, para analizar mesa por mesa quiénes han sido esos traidores que han votado No, para expulsarlos y darles su merecido ¿no es lo contrario del espíritu respetuoso, pluralista y democrático propio de un referendo?
 
¿No es guerra sucia? 
Y la repetida formulación de que "hemos perdido una batalla pero no la guerra”; por tanto, el anuncio de otras batallas (que nadie sabe en qué consistirán), ¿no es también otra modalidad de guerra (y por tanto sucia)?
Entrando a otro campo, ese discurso de lucha implacable contra la corrupción, que incluye el apresamiento de varios compañeros y compañeras indígenas por su participación sospechosa en el manejo del Fondioc, pero que excluye a la responsable mayor que es la exministra de Desarrollo Rural (y otros ministros), ¿no es una forma de guerra sucia, es decir todo lo contrario de transparente?
 
Y todo el manejo de la telenovela de Gabriela Zapata, ¿se puede calificar de limpio? Porque, por una  parte se descalifica la utilización de asuntos personales e íntimos y, sobre todo, la utilización en el caso de un niño, pero no se dice nada sobre el tema de fondo, que es el inexplicable enriquecimiento de una joven sin experiencia ni formación, pero que sí fue reconocida pareja del Presidente. 
 
Por otra parte, se detiene aparatosamente a dicha señora sin ninguna orden fiscal ni judicial -Ramiro Guerra dixit- y, según el ministro de Gobierno, por instrucciones de la Ministra de Transparencia, ¿cuál transparencia?  ¿Desde cuándo se puede detener y encarcelar a una ciudadana por orden de una ministra? ¿No huele a sucio la cosa? 
 Y cuando se multiplican las críticas a ese procedimiento, y se añade la sospecha de que lo que se quiere es mantener a la señora Zapata lejos de la prensa y, sobre todo, lejos de la comisión legislativa que debe investigarla, se interpreta desde el Gobierno que esas críticas equivalen a afirmar la inocencia de doña Gabriela… ¿No es eso guerra sucia? Porque nadie ha hablado de inocencia, lo que se ha hecho es criticar procedimientos.
 
Y, finalmente, ¿no es vocación de guerra sucia -y provocación de la misma- la mera admisión en el MAS del señor Braulio Rocha (como parte de la nefasta política de "sumar”), con sus lamentables y conocidos antecedentes, y la permisión gubernamental del trágico incendio de la Alcaldía de El Alto? ¿O acaso es guerra limpia afirmar que la causa de esa tragedia fue el conflicto de la Alcaldesa con los padres de familia de las escuelas? (Si fuera así estarían ardiendo la mayor parte de las alcaldías del país y, además, lo han negado expresamente los propios padres de familia).
 
Y las amenazas del Ministro de la Presidencia contra medios de prensa (en lugar de explicar la reiterada presencia de Gabriela Zapata en su ministerio) ¿se puede decir que no son parte de esa misma guerra (sucia)? Compañeros del Gobierno, ¿no era mejor sufrir -y resistir- la guerra sucia de los primeros años en lugar de practicarla?

Rafael Puente es miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de Cochabamba. 
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