Vamos a andar

¿Será que BoA refleja la decadencia del aparato del Estado?

viernes, 01 de abril de 2016 · 12:00:00 a.m.
Nadie puede negar que BoA fue uno de los logros indiscutibles del actual Gobierno. Después de la desaparición del LAB a manos de neoliberales y otros piratas, y de la quiebra de esa estafa llamada Aerosur, la aparición de la nueva aerolínea estatal significó un gran alivio, y BoA no dejó de crecer y de mejorar sus servicios. Pero tal vez sea por eso mismo, o por ser parte de un aparato estatal en pleno receso, nuestra "línea de bandera” empieza a fallar cada vez más.

A mí me acaba de ocurrir. Tomo un avión urgente a Santa Cruz y cuando ya llevábamos 20 minutos de retraso, metidos en el avión, nos avisan que se ha descubierto no sé qué desperfecto y que "tenemos que regresar a plataforma” para que alguien lo arregle… Para eso ha madrugado uno, para eso ha gastado en comprar un pasaje, para llegar tarde a su compromiso (y en algunos casos para incumplirlo). No hay derecho.
 
¿Qué pasa? ¿Acaso no se hace mantenimiento de cada aeronave -más ahora, que hay tantas   antes de que vuelva a despegar? Pues no, el mantenimiento tiene que hacerse a costa de los pasajeros que han pagado para llegar a determinada hora a su destino. A la hora en que ya teníamos que estar en ese destino, recién empieza nuestro viaje. ¿Es eso un servicio público digno de un Estado que quería parecerse a Suiza? (En realidad en lo único que nos parecemos a ese país es en el poder sacrosanto de la banca).
 
¿O será que BoA expresa la decadencia que está sufriendo el conjunto de las instituciones estatales? Los ministerios del área de Gobierno, dedicados a desmentir y comentar intríngulis y papeles de un supuesto hijo del Presidente (sin el más mínimo respeto por las personas involucradas en la ya insufrible telenovela), los de Justicia, Transparencia, Autonomías y Comunicación haciendo un coro lamentable a los del área de Gobierno; el de Hidrocarburos dedicado a incentivar a las transnacionales del ramo; el de Minería no se nota que exista; Educación y Salud bien gracias (o sea, todo sigue como siempre).
 
Obras Públicas, Desarrollo Rural y Desarrollo Productivo siguen sin enterarse de lo que es el Vivir Bien (y persiguiendo el más crudo e inviable desarrollismo; Culturas no acaba de entender ese su nombre en plural...
 
Para no hablar del Órgano Judicial y del Ministerio Público, que se limitan a obedecer órdenes del Órgano Ejecutivo, ni de la Asamblea Legislativa, que se ha convertido en una especie de ministerio de asuntos legislativos (sólo que mucho más caro, y más pesado para los contribuyentes)…
 
¿Nos puede extrañar que en medio de semejante aparato la empresa estatal de aeronavegación también se extravíe? ¿Son conscientes sus responsables de que están realizando un importante servicio público, además costeado por ciudadanos y ciudadanas que pagan para llegar a un destino concreto, y a una hora concreta, para cumplir obligaciones concretas y satisfacer necesidades concretas?
 
Y esta queja mía no es aislada ni casual, son demasiado frecuentes los comentarios de que BoA es una empresa cada vez menos puntual, menos seria y menos confiable. Por lo demás, ha demostrado que sí puede ser capaz de cumplir su misión (tiene aeronaves suficientes, tiene personal capacitado, tiene clientela de sobra, tiene experiencia). 
 
Por tanto, si no está a la altura de sus obligaciones es por dejadez e irresponsabilidad. ¿O será, vuelvo a preguntarme, por contagio del resto del aparato estatal? ¿Será cierta la información de que se está sobre-exigiendo tanto al personal como a las aeronaves, con el consiguiente peligro de accidentes?
 
Sea como fuere, tenemos derecho a exigir que BoA vuelva a ser una empresa seria, más allá de la decadencia del resto del aparato estatal. Para eso pagamos. Y hablando de soluciones, ¿qué tal sería un decreto supremo que estableciera que la empresa pague daños y perjuicios a sus pasajeros/as por cada cuarto de hora de retraso?

Rafael Puente es miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de Cochabamba. 
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