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¿Por qué tanta bronca contra el CEDIB?

¿Por qué tanta bronca contra el CEDIB?
¿Por qué tanta bronca contra el CEDIB?
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viernes, 15 de diciembre de 2017 · 00:06

El Centro de Documentación e Información (Bolivia), que desde hace casi medio siglo trabaja en Cochabamba pero está al servicio de todo el país, está siendo víctima de ataques absolutamente injustificados, y que parecen encontrar un extraño eco en el propio Gobierno.


 Primero el rector de la UMSS logró expulsar al CEDIB del local que ocupaba –de acuerdo a convenio–, y no contento con ello obtuvo una resolución del Tribunal Departamental de Justicia para que se le congelaran todas las cuentas bancarias y se hiciera anotación preventiva de su único bien inmueble, y todo ello sin proceso, sin notificación alguna, sin espacio para la defensa, sin presentación de elementos probatorios…


Pero del rector de la UMSS no había nada que esperar. Lo extraño es que en días pasados el presidente en ejercicio del Estado Plurinacional haya manifestado públicamente que el CEDIB “es una ONG de derecha”, pero que el congelamiento de sus cuentas no se debe a eso sino al incumplimiento de compromisos y obligaciones legales… 


Un presidente en ejercicio no puede darse el lujo de hacer esas afirmaciones sin conocimiento de causa, ya que el CEDIB no ha incumplido ningún contrato ni convenio, no tiene deudas pendientes con nadie, y se ha ajustado en todo momento a los compromisos contraídos (por algo el Tribunal Departamental ha preferido no darle espacio ni tiempo para su defensa). ¿Entonces?


La explicación parece estar en la afirmación de que se trata de “una ONG de derecha”, afirmación que difícilmente podría ser respaldada con conceptos de lo que significa “derecha”. 


 En los hechos el delito del CEDIB es más bien la defensa intransigente del medio ambiente –de los famosos y olvidados derechos de la Madre Tierra– y de los pueblos indígenas –se supone  sujeto central del Estado Plurinacional–; ahí se sitúa su investigación y denuncia permanente de la tendencia extractivista que parece hoy predominante, de las incongruencias de algunas políticas de Estado como la Ley Minera (¡que incluye asentamientos realizados a lo largo y ancho del Illimani!), de las amenazas a la existencia misma de pueblos indígenas pequeños que se ven amenazados, ya sea por la carretera del TIPNIS, ya por la exploración sísmica de hidrocarburos en plena Amazonia –sin el más mínimo respeto por los parques nacionales–. 


 ¿Dónde queda eso de derecha? ¿Desde cuándo la derecha se la juega por hacer cumplir nuestra Constitución Política del Estado, cada vez más reducida a mero discurso?


 No sólo eso. Cuando la Canadian Silver (a la que el Gobierno había expulsado  consecuentemente de Mallku Qhota) demandó al Estado boliviano por incumplimiento de contrato, el entonces Procurador General del Estado acudió al CEDIB solicitando su apoyo, consciente de que los datos que maneja dicha institución (que en su momento había estudiado a fondo el tema de Mallku Qhota) eran absolutamente fiables. 


 Es por ese prestigio profesional que el CEDIB cuenta con tanto apoyo nacional e internacional. Es por eso que ha sido invitado a trasladarse a La Paz y a Santa Cruz, y es por eso que resulta insoportable a quienes pretenden mantener en secreto muchos datos concretos de las políticas públicas. Y es también por eso que cuenta con la confianza de las organizaciones indígenas que no han sido cooptadas por el Gobierno.


 Lo que se puede calificar de “derecha” es la tendencia a pactar con los grupos de poder (como los empresarios agropecuarios de Santa Cruz) o con antiguos eneferistas, adenistas y miristas para que asuman cada vez más responsabilidades en el nuevo Estado Plurinacional. Cuando en febrero de 2010 el Presidente Evo afirmó que “es la hora de sumar” (refiriéndose a la Unión Juvenil Cruceñista, estaba abriendo las puertas a esa derechización y de hecho estaba sentando las bases para volver a la estrategia desarrollista, a costa del Vivir Bien).


 En cuanto al CEDIB, sigue ahí, dispuesto a seguir investigando y publicando verdades aunque a muchos no les guste oírlas, y con la confianza puesta en que este tipo de ataques más bien lo fortalecen…

Rafael Puente es miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de Cochabamba.

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