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Fuerzas Armadas y “enemigo interno”

Fuerzas Armadas y “enemigo interno”
Fuerzas Armadas y “enemigo interno”
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viernes, 29 de diciembre de 2017 · 00:05

El Presidente Evo nos ha sorprendido nuevamente con la petición que formuló a las Fuerzas Armadas de que identifiquen a los enemigos externos e internos del país… Semejante pedido equivale a la militarización de la sociedad. Desde el principio quedó claro que una de las falencias de la nueva Constitución era que no transformaba el sentido y la imagen de las Fuerzas Armadas (como tampoco de la Policía), pero aún con esa falencia la definición constitucional vigente de las Fuerzas Armadas (Artículo 244) no incorpora nada parecido a la identificación de “enemigos internos”.


 La misión fundamental es defender la independencia, seguridad y estabilidad del Estado, así como la soberanía del país (exactamente la misión que nuestras Fuerzas Armadas casi nunca pudieron cumplir, sin que quepa inculparlas por eso, simplemente eran expresión del Estado neocolonial que se fundó en 1825). La identificación de enemigos internos nunca ha sido su misión, porque además también está claro que las Fuerzas Armadas no deliberan, se limitan a obedecer; vale decir que no son quiénes para realizar análisis políticos de la situación nacional. Esa situación la decidimos los ciudadanos y ciudadanas, con nuestras opiniones y nuestros votos (donde los militares por supuesto también participan, pero en su calidad de ciudadanos que también votan).


 Y no se trata de expresar un antimilitarismo barato. Si repasamos nuestra historia nos encontraremos con que entre los pocos presidentes dignos de aprecio que hemos tenido, nada menos que cinco eran militares (Sucre, Santa Cruz, Busch, Villarroel y Torres), pero, a la vez, eran militares excepcionales; porque entre los más nefastos presidentes que hemos tenido que aguantar también la mayoría eran militares, muchos de ellos golpistas, y represores, y sometidos a fuerzas armadas extranjeras… Y este es el momento en que “no aparecen” los archivos de las dictaduras (eso se llama complicidad institucional).


 Y no hay ningún síntoma que permita afirmar que las actuales Fuerzas Armadas son cualitativamente diferentes de las anteriores, no porque cobren mejor y griten “Patria o Muerte” se puede afirmar que son diferentes. Pero aunque fueran diferentes, igual no deliberan ni son quiénes para identificar supuestos “enemigos internos”…


 Pero además, ¿qué es eso de los “enemigos internos”? ¿Enemigos del Estado Plurinacional de Bolivia? Se podría decir que en los años 2007 y 2008 sí los hubo (si se comprueba que, aunque fuera vanamente, intentaban dividir el país), pero como muy bien lo formuló en ese tiempo nuestro presidente, los derrotamos con paciencia y respetando la ley (¡e incluso llegamos al extremo de incorporarlos al bando del Gobierno!).  En este momento no se sabe de enemigos del Estado, lo que sí hay son enemigos del Gobierno, pero ninguno está rompiendo la Constitución ni amenazando al Estado como tal (a fin de cuentas quien acaba de romper la Constitución ha sido el MAS, a través de los órganos de poder que controla, como el Legislativo y el Judicial).


 Por tanto convocar a las Fuerzas Armadas a identificar a los “enemigos internos”, además de reconocer implícitamente que a lo externos no los van a poder controlar, huele a barrientazo, a banzerato, a garciamecismo.


 Compañero Presidente, ¿no será que lo que más bien tenemos que hacer es recuperar el concepto de Estado Plurinacional, de Estado Participativo, de Estado Defensor de la Madre Tierra, de Estado Transparente (enemigo de la corrupción y la prebenda), de Estado Productivo y preocupado por el Vivir Bien? Y para esas urgentes tareas no son precisamente las Fuerzas Armadas las más indicadas, sino las instituciones de la sociedad civil. ¡Ajina kachun!

Rafael Puente es miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de Cochabamba.

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