Vamos a andar

El TIPNIS y la tentación colonial

viernes, 11 de agosto de 2017 · 00:00
Por fin el Órgano Legislativo salió con la suya y abrogó la ley que decretaba la intangibilidad del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Sécure, una intangibilidad que provenía de su carácter de parque nacional (y para colmo territorio indígena) y que, por tanto, al quedar anulada deja sin protección dicho parque, y sin territorio a esos pueblos indígenas. Así de claro.

 Además la polémica es demasiado antigua para que los actuales discursos oficialistas puedan engañar a nadie. Hemos debatido larga e intensamente hace ya seis años, hemos agotado los argumentos y ahora lo que se hace sentir no es ninguna argumentación, sino el simple ejercicio del poder. Pero como probablemente les da vergüenza reconocer que es así, nos vienen atosigando con argumentaciones que vale la pena deshacer. Y básicamente me voy a referir a tres: el eslogan trumaniano del desarrollo, la pobreza en que viven muchas comunidades indígenas del TIPNIS y la vinculación de Cochabamba y el Beni.

Empecemos con el desarrollo, que es el tema dominante de los discursos justificativos. Dizque el fin de la intangibilidad se justifica en aras del desarrollo (así lo ha dicho incluso nuestro Presidente, y por supuesto todos lo que se limitan a repetirlo). ¿Acaso no habíamos quedado -en aquellos tiempos de rica participación constituyente- en que el nuevo Estado Plurinacional descartaba el viejo horizonte desarrollista y asumía el horizonte del Vivir Bien? 

¿No era ésa probablemente la más profunda transformación de nuestro viejo Estado colonial? ¿No habíamos detectado el carácter tramposo de la propuesta que nos trajo el presidente
norteamericano Truman (hace más de 45 años), cuando nos vino con el cuento de que hay países desarrollados y países subdesarrollados, y que éstos deberían aprender de aquéllos e irse desarrollando? ¿No tenemos todavía claro que para que todos los países del mundo logren el nivel de desarrollo que hoy ostentan los poderosos Estados del norte haría falta por lo menos siete planetas Tierra y que escasamente tenemos uno? Entonces ¿a qué viene ahora el nuevo discurso desarrollista y el definitivo olvido del Vivir Bien? Grave contradicción (con aires de claudicación).

 Luego viene el argumento de los pobrecitos pueblos indígenas que viven en el TIPNIS y que serían los principales beneficiados con ese desarrollo. Como tuve ocasión de hacerle notar a nuestro Presidente (hace más de cinco años), esos pueblos que hoy habitan el TIPNIS -muy concretamente los Yuracarés- habitaban antes el Chapare (ahí están poblaciones con nombre yuracaré como Eterazama, Ivirgarzama y Cesarzama), ¿y qué pasó? Que llegó la carretera asfaltada (Cochabamba-Santa Cruz) y con ella entró en dicho territorio una lógica económica que a dichos pueblos les resultaba ajena (y a la que no podían resistir), y se tuvieron que ir, sin que dicha carretera les llevara ni salud ni educación, compañero senador Aguilar, sino todo lo contrario. 

Y se fueron al TIPNIS. Si ahora la misma lógica económica entra en el TIPNIS (a beneficio de los compañeros colonizadores o interculturales) ¿a dónde se tendrán que ir Yuracarés y Yuquis y demás habitantes del TIPNIS? ¿No estamos preparando su tragedia definitiva? No nos engañemos, y por supuesto no intentemos engañar a los demás. Ese desarrollo que a algunos tanto entusiasma -como al Viceministro de Transportes, que confunde hectáreas con kilómetros cuadrados- no es para nuestros pueblos originarios de tierras bajas. Así lo confirma la resistencia a la nueva ley por parte de muchas comunidades del propio TIPNIS.

Finalmente, la necesaria vinculación entre Cochabamba y el Beni, que siempre hemos reclamado.
 
Esa vinculación -con lo que tiene de desarrollo- es en el mejor de los casos un derecho humano.
 
Pero hace años que hemos convenido, con nuestro presidente Evo, en que los derechos de la Madre Tierra son más importantes que los derechos humanos (¿o ya no?, que nos lo diga Evo en persona). 

 Y la carretera que se ha planificado por el TIPNIS es una flagrante violación de los derechos de la Madre Tierra. ¿Entonces? ¿Hemos de renunciar a vincularnos con el Beni? No necesariamente, podemos buscar otras vías, concretamente podemos apostar a una vinculación ferroviaria, que se puede planificar sin que afecte a las poblaciones del TIPNIS y a su condición de parque.

¿No estamos a tiempo de respetar el concepto del nuevo Estado Plurinacional, vale decir ya-no-colonial? Ojalá…

Rafael Puente es miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de Cochabamba.
348
9