Vamos a andar

El manifiesto de David Choquehuanca

viernes, 26 de enero de 2018 · 00:05

Nuestro excanciller David Choquehuanca acaba de publicar un Manifiesto del vivir bien que nos puede ayudar al análisis de lo que está pasando en el país.  No es un tratado político, no es un análisis de coyuntura, no es un programa de gobierno. 


Es un escrito que responde plenamente al género “manifiesto” y que reproduce, de manera ordenada, profunda y completa, las ideas que en años anteriores explicaba aquel primer canciller aymara que tuvo el país (y que denota la inconfundible identidad cultural de su autor, pero sin ningún sectarismo y evidentemente abierto a otras culturas como la Guaraní). Y vale la pena leerlo.


 Si buscamos los temas centrales de dicho manifiesto, encontraremos elementos de juicio para un profundo análisis de la preocupante coyuntura que estamos viviendo:


- La lucha contra el capitalismo, un monstruo que viene de la perspectiva del norte y cuyo horizonte es el desarrollo, que es la alternativa contraria al Vivir Bien. Hasta aquí Choquehuanca; pero a nosotros nos toca preguntarnos si en este momento no es la obsesión por el desarrollo lo que prima en el accionar gubernamental (que se ha esgrimido incluso para justificar la carretera del TIPNIS).


- La vida en paz y armonía con la Madre Tierra, tema reiterativo en el manifiesto de Choquehuanca, y tema totalmente ausente en la vida real de nuestro país. Minería, explotación y exploración de hidrocarburos, deforestación masiva, megarepresas hidroeléctricas, cultivo creciente, y masivo de transgénicos (actividades todas que se justifican por el desarrollo), ¿no son todas a costa de la destrucción de la Madre Tierra?


- Saber gobernar obedeciendo, lo que implica escuchar a todos y todas, respetar opiniones, tomar decisiones por consenso (y no por el sometimiento de las minorías a la mayoría), sin ningún tipo de jerarquías. Este tema, como en general los demás que toca el manifiesto, era parte importante del discurso original de nuestro actual Gobierno, concretamente en su primera gestión. Sin embargo, en las siguientes ha ido desapareciendo. 


Choquehuanca acude al paradigma de la whipala, que es el símbolo de la pluralidad y complementariedad, del equlibrio y el consenso; y no hace referencia explícita a lo que estamos viviendo en estos últimos tiempos, con la sociedad convulsionada, descontenta y sometida al criterio de que quien tiene ideas diferentes es ya condenable como “oposición”. Pero el lector de este manifiesto no puede dejar de hacer esa comparación.


- La preocupación por la seguridad y la soberanía alimentaria, precisamente un tema que el año 2005 había sido novedosamente incorporado al plan de gobierno del MAS (al igual que los temas anteriormente mencionados). Pero por eso mismo un tema que hoy resulta deprimente. Cada año es mayor la proporción de alimentos que importamos de otros países (y que no producimos). 


Pero además a estas alturas resulta incomprensible que precisamente cuando se supone que gobierna el sujeto indígena-originario-campesino, es difícil encontrar un hijo de campesinos que quiera ser campesino, por la sencilla razón de que la mayoría de los campesinos del país siguen trabajando a pérdida. Esto sin contar con los problemas de la urbanización descontrolada de suelos agrícolas (y el consiguiente tráfico de tierras), ni con el cambio climático (que se supone debe ser preocupación de los países que ya se han desarrollado).


En el manifiesto hay más temas y más ampliamente comentados, y en general muy bien formulados.

Y como complemento enriquecedor, reproduce a manera de apéndice el famoso discurso del jefe Seattle (de la tribu Swamish, en América del Norte) y la carta de una “mujer indígena” (que queda anónima), que sirven para reforzar la temática fundamental del manifiesto.


Gracias David, este libro nos resulta mucho más importante que tu decorativa presencia en el ALBA…

Rafael Puente es miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de Cochabamba.

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