La Paz, Bolivia

Miércoles 20 de Septiembre | 10:46 hs

Recuerde explorar nuestro archivo de noticias
Ricardo Paz Ballivián
Entre ceja y ceja

Una mala idea

Una mala idea
En un conversatorio, organizado por el proyecto Fortalecimiento del Estado Plurinacional Autonómico y la Democracia Intercultural del PNUD, los reputados académicos Fernando Mayorga y José Luis Exeni brindaron sendos análisis presentando un "balance y escenarios del Estado Plurinacional”. 

 Mayorga expuso una ponencia en la que repasó los principales hitos de la instauración del denominado Estado Plurinacional, para concluir en la propuesta de entender al Estado Plurinacional como un proceso en desarrollo, signado por una "construcción minimalista”. Para el intelectual cochabambino, de manera lenta, pero segura, se va construyendo el andamiaje del Estado Plurinacional, en un proceso no exento de percances y dificultades. Este proceso, a entender de Mayorga, se inscribe en la historia larga de la Nación boliviana en su afán de cristalizar su Estado. 

 En ese sentido, habría que entender al Estado Plurinacional como una ruptura, pero al mismo tiempo como la continuidad de un proceso más largo y abarcador, al que genéricamente solemos denominar Revolución Nacional. Para sustentar su tesis, Mayorga expone las características del plan contenido en la denominada Agenda Patriótica 2025, que funge como propuesta programática actual del Gobierno para precisamente la construcción del Estado Plurinacional. 

 Con agudeza hace notar que no es casual ni anecdótico que la Agenda se denomine "Patriótica” y no "Plurinacional”. Sin hacer juicios de valor acerca de las bondades o defectos del Estado Plurinacional, Mayorga refiere también los desafíos de este proceso y su eventual devenir, sobre todo lo referido a los exiguos avances en el campo de las autonomías. ¿Tal vez porque resulta excluyente la construcción del Estado Plurinacional, fuertemente centralista y desarrollista, en la vía del Estado nacional fuerte y consolidado, con la propuesta de las autonomías?

Los comentarios de José Luis Exeni resultaron muy pertinentes e interesantes. Desde un posicionamiento claramente favorable al Estado Plurinacional y a la democracia intercultural, empezó apoyándose en una simpática anécdota atribuida a Mahatma Gandhi, al que en una oportunidad alguien le preguntó qué opinaba acerca de la civilización occidental. Gandhi habría respondido: "¿la civilización occidental? Me parece una buena idea”. Exeni, basado en ello, definió al Estado Plurinacional como "una buena idea”, coincidiendo con Mayorga en la propuesta de considerarlo como "un proceso en construcción minimalista”. El actual vocal del TSE, argumentó, con mucho más brío, los avances del Estado Plurinacional, sobre todo en lo referido a la democracia intercultural y trató de sustentar su calificación de "buena idea”.

 Ahora bien, a pesar de que muchos intelectuales piensan que resulta ocioso a estas alturas debatir sobre la existencia y pertinencia del Estado Plurinacional, y que el debate debería centrarse en sus avances, retrocesos y aciertos de manera un tanto arriesgada, pero al mismo tiempo firme, deseo sostener que el denominado Estado Plurinacional y la denominada democracia intercultural no lograron cristalizar, ni cristalizarán en proyectos sociales, nuevos paradigmas y menos en una modalidad estatal diferenciada del Estado del nacionalismo revolucionario, cuyos estertores todavía padecemos en la actualidad. 

 Desde mi punto de vista, el Estado Plurinacional es una "mala idea” concebida en el seno de la Asamblea Constituyente, enarbolada por el "Pacto de Unidad” y que no supo ser combatida teórica ni prácticamente, ni por las tendencias socialistas del MAS, ni por las liberales de la oposición. 

 El Estado Plurinacional tal como está diseñado, atrofiado, pervertido, cruzado y cercenado en nuestra actual Constitución, está destinado a durar lo que dure el MAS en el poder. La inviabilidad e inaplicabilidad de sus principales instituciones no es el resultado de la impericia de los circunstanciales operadores políticos del Gobierno, sino la consecuencia inevitable de una "mala idea”, peor negociada y ejecutada.

Ricardo Paz Ballivian es sociólogo.
253
18

También te puede interesar: