Entre ceja y ceja

La larga marcha

miércoles, 24 de enero de 2018 · 00:06

Luego de la enorme victoria popular sobre el régimen, que culminará mañana con la abrogación del nuevo Código del Sistema Penal, se abrirá una nueva etapa en la vida política del país, que, no cabe duda, estará signada por la polarización y la confrontación. Esto es así porque es la decisión de los estrategas del MAS. 


 Las señales que emitieron después de su derrota en las calles muestran con claridad que han decidido huir hacia delante, como aconsejaba Vladimir Ilich Ulianov Lenin, su referente intelectual. El discurso-informe del Presidente hace dos días y la ratificación casi total del gabinete ministerial confirman plenamente lo que decimos.


 Mantener a la Ministra de Salud, luego de la pésima gestión del conflicto con los médicos que exhibió esta autoridad, y la insistencia en sostener al Ministro de Justicia, después del fracaso rotundo en la renovación del Código Penal, sólo puede significar una ausencia total de autocrítica, mucho temor a lo que se viene y una tozudez extrema. 


 Si a ello sumamos la incorporación de dos dirigentes de la línea dura del Gobierno a importantísimas carteras, como son el Ministerio de la Presidencia y de Defensa, tenemos el cuadro completo. El MAS quiere la confrontación, no piensa ceder en la imposición ilegal de una nueva postulación de Evo Morales a la presidencia del Estado y está dispuesto a pagar el precio que sea necesario para lograrlo. 


 El movimiento ciudadano, por su parte, tiene ante sí el enorme desafío de lograr que la unidad conseguida persista hasta conquistar el objetivo de hacer respetar la voluntad popular expresada el 21 de febrero de 2016.


 En la agenda de los colectivos ciudadanos y de las organizaciones políticas democráticas, la vigencia plena de la Constitución y la validez de lo decidido por el pueblo en las urnas se presenta como el propósito indeclinable a consolidar. No será tarea fácil, porque ya se perciben fisuras indiciarias de lo que podría llegar a pasar si se imponen los intereses particulares de alguna fuerza política más interesada en la electoralización temprana de la coyuntura, o la perversa actitud de seudo-opositores, funcionales a la estrategia oficial, que reclaman una “actitud realista“ ante la “inevitable“ candidatura de Evo Morales el 2019.


 No será una querella que pueda resolverse en el transcurso de las próximas semanas o pocos meses. La lucha porque se imponga la democracia y el respeto al voto del pueblo será larga, dura y no exenta de avatares, y contingencias. 


 La movilización ciudadana con seguridad que tendrá sus altibajos, pero con seguridad que culminará con otra rotunda victoria. Lo que vimos y vivimos en las capitales de los nueve departamentos y en la ciudad de El Alto, en las últimas semanas, demuestran con mucha claridad que la gente está decidida a hacer respetar su voto.


 Pero también debemos tener claro ahora que en el MAS están convencidos que no tienen otra opción que imponer la postulación de su jefe como única estrategia de sobrevivencia política. No estamos ante una coyuntura como la del gasolinazo, del TIPNIS o del Código Penal, eventos en los que después de porfiar y resistir, el Gobierno finalmente cedió y resultó derrotado por el pueblo. Esta vez, en el MAS creen que están ante la “madre de todas las batallas“, y se preparan para ello.


 Esta disposición de los ánimos y las fuerzas nos hacen presagiar una confrontación política de imprevisibles consecuencias. Hace unos días se me pararon los pelos, cuando el entonces diputado y ahora flamante Ministro de Defensa dijo, muy suelto de cuerpo, en un programa dominical de la televisión nacional, que toda “polarización desemboca en violencia“. Sin duda, una visión muy preocupante de lo que puede venir.


 Cierro esta columna con un llamado desesperado a mantener la lucha, con las herramientas y las armas de la resistencia pacífica, y democrática. Y digo, como reza el estribillo de las marchas en las que participamos cotidianamente: “venga compañero, que la lucha es dura, pero venceremos”.   

Ricardo Paz Ballivián es sociólogo.

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