Atando cabos

Desempleo

martes, 09 de agosto de 2016 · 00:00
 El Presidente, en su discurso último, con motivo del aniversario patrio, en Tarija, afirmó que la tasa de desempleo aumentó: pasó de 3,5 a un 4,4%. No es una cifra alta, sobre todo si se la presenta comparando con los registros de hace 10 años o con los niveles de desocupación de los países vecinos. Pero esta cifra nos tiene que preocupar.

Anualmente, la población que se incorpora a la Población Económicamente Activa (PEA) llega a alrededor de 180 mil personas. Son estas personas las que tendrán problemas para incorporarse a un empleo digno. Cabe recordar que alrededor del 65% de los trabajadores están vinculados al sector informal de la economía y sólo un 35% encontró un empleo en el sector moderno. 

De esa manera, podemos suponer que este año, luego de verificar el 4,4% de desempleo,  111 mil personas se vincularán a la informalidad; en otras palabras, tendrán un empleo precario, mientras que sólo 69.000  accederán a un empleo digno.  En otras palabras, durante los últimos años de bonanza económica no se logró modificar la estructura del mercado laboral. Seguimos ofertando mayoritariamente empleos precarios. Por ello, tanto la Fundación Milenio como  el CEDLA, consideran que este año la tasa de informalidad será la que solucioné el problema de los trabajadores.

Este indicador de desempleo parece verificar los anuncios del cierre de pequeños emprendimientos (hasta nueve trabajadores por empresa)  debido al doble aguinaldo y en general al crecimiento de los costos laborales. Es de esperar, si las condiciones de la normativa laboral continúan sin cambio, que en los próximos meses continuemos con la tendencia observada. Es bueno recordar que el empleo está fundamentalmente concentrado  en esas pequeñas unidades.

Supongo que en los próximos años la actividad empresarial privada no realizará mayores inversiones, y si lo hace optará porque sean intensivas en capital y no en mano de obra. A nivel de ejemplo, en los últimos dos años se crea una empresa en la ciudad de El Alto con una inversión aproximada de dos millones de dólares. Esta empresa sólo creó cinco empleos dignos y de alta formación profesional.  Pero, además de estas tendencias del cierre de empresas e inversiones con alto contenido tecnológico, nos enfrentamos a una fase de contracción económica en general.

Cuando la producción decrece las empresas cierran, entonces  el sector informal, vinculado a actividades de prestación de servicios de baja incorporación tecnológica, se dinamiza. Por ello veremos aumentar los vendedores en las calles y las ofertas de mano de obra de plomeros y otros servicios en los hogares.

Algunos economistas consideran pertinente la presentación de planes anticrisis para afrontar este periodo de contracción económica. Para apoyar esos planes se deberán formular los que intervienen en el mercado de trabajo, pues el principal golpe lo recibirán los jóvenes que ingresan por primera vez al mercado laboral.

Por otro lado, se tiene que fortalecer los programas de apoyo al empleo, como los servicios públicos de empleo.
 
Pero también, y quizá es mucho más importante en este momento de desaceleración económica y no de crisis, la revisión de algunas normas que están evitando la contratación de mano de obra y de aquellas que están quitando competitividad a nuestras empresas, en nuestro mercado  como en los mercados internacionales.

Rodolfo Eróstegui T. es experto en temas laborales.