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Legislación laboral: abarca mucho protege poco

Legislación laboral: abarca mucho protege poco
Legislación laboral: abarca mucho protege poco
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martes, 17 de octubre de 2017 · 00:00
En la década de los 90 del siglo pasado, uno de los mejores jurisconsultos de Bolivia Isaac Sandoval Rodríguez nos decía que existían más de 2.500 disposiciones complementarias a la Ley General del Trabajo (LGT), las mismas  que hacían que la legislación laboral del país sea similar a un bosque impenetrable.  Ahora seguramente existen muchas más.  Para ejemplificar, podemos señalar que entre 2006 y 2015 se aprobaron 100 nuevas normas del trabajo.
 
 Existen tantas, pero tantas normas laborales que los abogados que representan la causa de un trabajador o de un empleador tienen muchas disposiciones jurídicas a escoger, las hay para todos los gustos. En efecto, hay tantas normas que se pueden aplicar en un conflicto o reclamo laboral, que muchas veces los abogados de las partes y los jueces o inspectores se encuentran abrumados por tanta legislación que se puede aplicar. El resultado de todo esto es que no siempre se puede proteger al trabajador o dar un fallo equilibrado, en el que tanto los empleadores y trabajadores estén medianamente satisfechos.  
 
 Al parecer, confundimos legislación que proteja al trabajador con tener muchas normas, aunque éstas no se cumplan. Se supone que de esa forma el trabajador está debidamente protegido. En la legislación se estipulan las condiciones que tienen que respetar los empleadores, trabajadores y el Estado, en cuanto garante del cumplimiento de la legislación. Además de toda la normativa, existe, entre trabajador y empleador, un contrato de trabajo donde se indican las condiciones de la prestación del trabajo (salario, duración de la jornada laboral, funciones a cumplir, etcétera). Este  contrato es homologado en el Ministerio del Trabajo y, por lo tanto, no puede estar en  contradicción con la normativa vigente.
 
 Esta excesiva cantidad de normas que regulan la prestación del trabajo está provocando una actitud de evasión a la legislación a partir de tres condiciones: una mediante la utilización de la ley para evadirla, utilizando recursos que retardan la justicia (chicanería); otra forma de evasión de la norma es la corrupción, y, por último, mediante la presión social (manifestaciones, bloqueos, huelgas, etcétera). Los tres métodos que no excluyen otros (en este campo las partes en conflicto han demostrado históricamente una gran imaginación para evadir la ley), han creado una especie de anomia en el mundo laboral.
 
 También el inmenso número de disposiciones jurídicas laborales se constituyen en un freno a la creación de nuevos empleos. Los inversionistas lo primero que revisan, antes de tomar la decisión de invertir, es cuánto tienen que pagar de impuestos y cuál es el costo laboral, y la rigidez de la norma. Si el costo laboral es muy alto, optarán por otras formas o países donde éstas sean menores o intentarán encontrar lugares donde la norma sea más flexible. 
 
 Desde esa perspectiva, un país será menos competitivo si la legislación laboral protectiva es más laxa. Por ello, se tiene que buscar un equilibrio entre la protección del trabajador y la flexibilidad normativa. Ni tan rígida ni tan suelta.
 
Al parecer, se tiene que buscar crear un código laboral que incorpore la normativa laboral individual, la colectiva y los procedimientos para lograr una rápida solución a los conflictos y/o reclamos laborales. Este nuevo Código, además de recoger en un solo cuerpo las normas vigentes, tiene que solucionar los problemas de relacionamiento entre trabajadores y empleadores y delimitar la acción del Estado en la solución de los conflictos. También  deberá reconocer las nuevas formas de la prestación del trabajo (trabajo a domicilio, teletrabajo, etcétera), para así dar una correcta cobertura a las nuevas relaciones laborales.

Rodolfo Eróstegui T. es experto en temas laborales.
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