Atando cabos

Gobierno de ciudadanos

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Gobierno de ciudadanos
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martes, 31 de octubre de 2017 · 00:00
Octubre de 2003 fue una época en la que los distintos partidos políticos y las principales  organizaciones sociales  coincidieron para tirar cada uno por su lado. El país se desgarró. Pero como siempre que actúan múltiples actores, ninguno tiene la culpa. Siempre la  tiene el otro. Yo no tengo la culpa, fue Teté, dicen.
 
Ese tira y afloja provocó que el gobierno, en ese entonces integrado por la mayoría de los partidos políticos del país, responda a las manifestaciones de las organizaciones sociales utilizando la fuerza represiva, violando los derechos humanos. El resultado fue que la ciudad de El Alto sangró. El país sangró. 
 
Se llegó a esta situación por el empobrecimiento ideológico de los partidos que pensaron con excesivo pragmatismo y creyeron que el país les pertenecía por derecho, y  que quien llegue al poder era porque le tocaba y nada más. También contribuyeron en la construcción de este escenario las organizaciones sociales, muchas de ellas  estaban lideradas por algunos dirigentes  que optaron por comportamientos prebendales. 
 
Ese fue el escenario en el que Carlos Mesa inició su gobierno, el mismo que fue conocido como  "un gobierno de ciudadanos”, del cual me siento orgulloso de haber participado. Entre los objetivos del gobierno de ciudadanos resaltamos los siguientes: 1) respeto a la vida y los derechos humanos, 2) referendo y Ley de Hidrocarburos, 3) solución a la crisis económica, 4) manejo de las autonomías, 5) Asamblea Constituyente.
 
De esta manera, las tareas que se tenía que encarar inmediatamente eran mostrar que el Estado respetaba los derechos humanos, que enfrentaba la crisis económica y que debía señale el camino a seguir. Para lograr ello, Carlos Mesa planteó, en sus palabras, "la reposición de una nueva lógica en el manejo de los conflictos sociales y una recuperación de la idea de tolerancia y respeto a los otros”. 
 
En materia económica, el gobierno de ciudadanos propuso un manejo responsable de la economía. Se realizó un alza moderada en el precio de los hidrocarburos, pero, al mismo tiempo, no se tocó el precio de la garrafa de gas licuado, para no provocar deterioros en la economía de las familias más pobres. 
 
Se redujo, en plena crisis económica, el déficit de 8% a 2,3%. Se sentaron las bases para salir de la crisis económica y con  ello se logró  subir el crecimiento del PIB de 2,94%, registrado en 2003,  a 4,06% en el año 2005, logrando con esto una mejora en el PIB per cápita, que pasó de  895 dólares a 1.000. Los esfuerzos que se realizó en la economía dio como resultado el inició en la reducción del desempleo, que pasó de 9,1% a 8,4%.
 
El gobierno de ciudadanos logró éxitos en la economía, pero no es recordado por ello, la gente siempre tendrá presente que en ese gobierno no se violó  los derechos humanos. No hubo ni un muerto a pesar de ser una época en la que se registró el mayor número de conflictos sociales, a decir de Roberto Laserna. 
 
Vivíamos una época de anomia, por ello era importante convocar a un nuevo pacto social. La solución no dependía de las políticas que emanaban desde el gobierno, era necesario un nuevo pacto social, una nueva Constitución Política. Para impulsar ese nuevo pacto social se creó la Unidad de Coordinación de la Asamblea Constituyente (UCAC) con el objetivo de socializar el debate de la Asamblea Constituyente y gestionar la promulgación de la ley de necesidad de reforma de la Constitución Política del Estado. 
 
Las heridas de la confrontación de octubre comenzaron a sanar, se sentaron las bases para crear una nueva Bolivia. Sin embargo, ahora veo con mucha preocupación el deterioro de las relaciones entre el Estado y una parte de la sociedad. Se está perdiendo la oportunidad de retomar el respeto a las normativas que rigen el país, conduciéndonos peligrosamente al mundo de la anomia. Quizá por eso se identifica a Carlos Mesa como la persona que pueda impulsar un proceso basado en el respeto de la Constitución Política y de todas las normas.  Sin embargo, él, Carlos Mesa, no tiene partido político y reitera que no pretende ser candidato para dirigir el país.  
 
Rodolfo Eróstegui T. es experto en temas laborales.
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