Atando cabos

Mayo de sorpresas

martes, 16 de mayo de 2017 · 00:00
Las primeras dos semanas del mes de mayo se presentaron con dos sorpresas: el 1 de mayo el presidente Morales presentó la política salarial y, una semana más tarde, la de empleo. La primera no dejó satisfechos a los empleadores, sobre todo a los pequeños. Mientras que la segunda ameritó algunas críticas de la Central Obrera Boliviana (COB), pero dejó satisfechos a los empresarios.

Quiero pensar que la política laboral (empleo y salarios) sólo ha sido presentada en dos momentos por una razón de estrategia política, pues generalmente las categorías de empleo y salarios van juntas. El nivel de desempleo determina el nivel de las remuneraciones al trabajo.
 
Ante un desempleo bajo, corresponderá un salario alto y viceversa; a tasas de desempleo altas deberá corresponder un salario más bajo. A esto en alguna teoría se la denomina Ejercito Industrial de Reserva. En otras palabras, no se puede tener una política de empleo independiente de la política  salarial.

Una tasa de desempleo de 4,1%,  en la que por lo menos el 50% corresponde al desempleo friccional (compuesto por desfasados de un empleo temporalmente), significa que estaríamos muy cerca del pleno empleo. Si esto es así, entonces el incremento de 10,8% al Salario Mínimo Nacional  y de 7% al haber básico para este 2017 podría no estar en concordancia con lo que indican las cifras de empleo. 

Nadie se puede oponer a que los trabajadores tengan mejoras salariales. Cualquier salario siempre les parecerá que es pequeño frente a sus aspiraciones de ingresos. Es por esta razón que algunos sectores consideraron que el decreto de incremento no cubre las necesidades de los trabajadores o que la COB traicionó los intereses de los trabajadores. Esto es así simplemente porque siempre tienen una mayor expectativa. Los empleadores tienen expectativas de ganar más y por ello pretenden pagar menos a sus trabajadores; pero también los empresarios analizan sus costos laborales y los costos emergentes de impuestos. Si éstos comienzan a inviabilizar la reproducción del emprendimiento,  el empresario comenzará a realizar ajustes en su planilla de trabajadores, pues los impuestos y otros cánones legales no se negocian. Al parecer el Gobierno percibió esta situación debido a que el año 2016 se cerraron, según Fudempresa,  1.904 empresas luego del incremento salarial. 

Por ello, en el convenio con la COB, hicieron notar que no eran responsables por el desempleo que podía generar el incremento de los ingresos de los trabajadores. Me atrevo a especular tímidamente que el Gobierno a  base de un sentimiento de culpa formuló la política de empleo una semana después de la salarial denominada "Política de Empleo Urgente”.

Esta política tiene cinco componentes, los mismos que no muestran ninguna novedad a lo que en el pasado se ha hecho desde el Estado o desde algunas Organizaciones No Gubernamentales.
 
Esta política fue aceptada casi inmediatamente por los empleadores debido al  componente que baja los costos laborales emergentes de la seguridad social. Contar con trabajadores nuevos que no tengan carga social, debido a que el Estado se hará cargo de ese concepto, siempre es atractivo. 

También se hace muy atractivo para los empresarios que concurren a licitaciones con un plus del 5% si es que demuestran que contratarán muchos más trabajadores que las otras ofertas. Pero hay un programa que lo considero importante para el norte del país. Riberalta, Cobija, están en crisis por la caída en aproximadamente un 50% de la producción de castaña. Un empleo de emergencia parece pertinente. 

Ahora bien, sería bueno que en un futuro el Gobierno, la Central Obrera y los empleadores negocien una política laboral en la que    no sólo se tomen en cuenta el salario y programas de empleo, sino además abarquen estrategias de conservación de la salud y seguridad ocupacional, políticas de mejoras de atención a los trabajadores asegurados en el sistema de seguro de atención en salud, etcétera. Eso sería un paquete de política socio-laboral coherente. Pero creo que lo más difícil es que los tres actores concurran a una mesa de negociación.

Rodolfo Eróstegui T. es experto en temas laborales.
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