Atando cabos

Empleo a todo gas

Empleo a todo gas
Rodolfo Eróstegui T.
martes, 22 de agosto de 2017 · 12:00:00 a.m.
Al parecer, este año una de las prioridades del Gobierno es el establecer bases sólidas para la creación de empleos.

Para nadie es un secreto que la principal fuente de empleo está en el sector informal. Según las últimas cifras que pudimos conocer, un poco más del 70% de la población ocupada se encuentra vinculada laboralmente con la informalidad.

En los últimos años la Organización Internacional del Trabajo (OIT) da a conocer la Recomendación 204, que en su base argumentativa señala que la informalidad está compuesta por todas las  actividades económicas realizadas por los trabajadores y unidades económicas que no están cubiertos o que están insuficientemente cubiertos  (en  la legislación o en la práctica) por   acuerdos formales. En otras palabras, sus actividades no se incluyen en la legislación, lo que significa que están fuera del alcance formal de la legislación o, aunque se realicen dentro del alcance de la legislación, la ley no se aplica ni se vela por su cumplimiento, o la ley desalienta el cumplimiento, por ser inapropiada o gravosa o por imponer costos excesivos. 

En los últimos años el Gobierno aprobó leyes, decretos y resoluciones ministeriales con el objetivo de proteger la mano de obra ocupada. Ésto, al parecer, desalentó de alguna manera a los empleadores a crear nuevas fuentes de trabajo o a mantener a sus empleados en sus planillas.
 
Esa puede ser una de las explicaciones para que el sector informal crezca casi en 10 puntos porcentuales en medio del boom económico que supuestamente demanda más mano de obra.

Por otro lado, el Estado, por más inversión que realice en nuevas factorías, no logrará competir, con los miles de empresarios de todos los tamaños, en crear nuevos puestos de trabajo. A manera de ejemplo, en la industria manufacturera sólo el 1% de la mano de obra ocupada corresponde al sector público. Lógicamente hay otros sectores, como el de servicios de educación, que prácticamente el 100% de los trabajadores están en la nómina del Estado.

El 23 de febrero de este año, en una reunión de los empresarios con el Presidente del Estado,  los empresarios se comprometieron a invertir más de 2.400 millones de  bolivianos con el objetivo de apuntalar las proyecciones de crecimiento y así generar más fuentes de empleo. El 9 de mayo, también de ese año, Ronald Nostas, presidente de los empresarios, apoyó el plan de empleo del Gobierno. En esa oportunidad, el Gobierno también  ofreció tomar medidas para aminorar los efectos del incremento salarial del 7%, incremento que significa casi un mes de incremento al presupuesto de las empresas para el pago de salarios.

 Estas reuniones, que dibujaron sonrisas en los empresarios y que los tranquilizó un poco, se borraron en el mes de agosto, cuando se enteraron que el precio del gas para la industria subió casi en 50%. Esto, según declaraciones de la dirigencia empresarial, es un golpe bajo del Gobierno porque aumentará los costos de producción. Recordemos que uno de los sectores que invirtieron en cambiar la matriz energética fue el industrial. Son muy pocas las industrias que no lo han hecho.
 
El sector de alimentos y bebidas, el sector de madera, utilizan el gas.

Es cada vez más patente que los empleadores tienen muy poco margen para manejar sus empresas, pues entre los costos laborales y el pago de impuestos las empresas tienen hipotecado casi el 60% de sus costos, en los cuales ellos no pueden intervenir debido a que éstos están determinados por la legislación. Seguramente el incremento en el precio del gas subirá una alícuota muy pequeña de sus costos, pero con esto se demuestra que desde el Estado se manejan las empresas y no desde las gerencias.

Si bien la prioridad del Gobierno es dignificar el empleo a partir de la creación de nuevas fuentes de trabajo asalariadas, creo que para ellos es más prioritario lanzar un salvavidas a las empresas petroleras del Estado. Los jóvenes que se incorporan a la población económicamente activa y buscan un empleo creo que tendrán nuevamente que dirigir su mirada al sector informal.

Rodolfo Eróstegui T. es experto en temas laborales.