Atando cabos

Desarrollo industrial: No es soplar y hacer botellas

martes, 05 de septiembre de 2017 · 12:00:00 a.m.
Sin lugar a dudas Bolivia debe ser el único país que no cuenta con una política de Estado para fomentar y desarrollar la industria. Esta actitud ha sido una constante a lo largo de nuestra historia.
 
Por lo tanto, no es únicamente atribuida a la actual administración estatal, sino también de los anteriores gobiernos.

A los empresarios bolivianos, sin importar su tamaño, se les asigna la tarea de crear empleo, de impulsar el cambio tecnológico, etc., como obligaciones, pero  no se les fija prácticamente ningún derecho. Es más, se los acosa desde diferentes niveles como  el  Ministerio de Trabajo, Salud, así como de Impuestos Internos,  la Aduana Nacional, el Gobierno, municipales o el Viceministerio de Defensa al Consumidor. Por ello no es raro que tengamos escasas industrias en nuestro país. Con esto no queremos decir que a los empleadores se les deje hacer lo que ellos quieran. No, los empleadores tienen que cumplir con toda la normativa vigente aplicable a la industria. Queremos  señalar  que no hay políticas de fomento a la inversión en los marcos de un plan de desarrollo industrial.

Las pocas industrias que existen en el país se han desarrollado porque han sabido aprovechar determinadas circunstancias o han tenido el suficiente olfato para esquivar las situaciones adversas, a pesar de la escasa  información  en nuestro país. Si uno analiza la historia de una de las empresas de la ciudad de La Paz, me refiero a la compañía de alimentos Delizia,
encontraremos que su propietario abre su negocio prácticamente en un garaje en la zona de Miraflores con menos de 10 trabajadores, donde seguramente su propietario y algunos familiares aportaban con su trabajo en la elaboración de los famosos "bolos”,  helado en bolsita que disfrutan los niños y niñas en las escuelas. Actualmente la   planta industrial ubicada  en la ciudad de El Alto y otra en Santa Cruz dan empleo  a aproximadamente  1.000 trabajadores resultado  del  olfato empresarial y la perseverancia de sus propietarios. Esta empresa se fundó en 1988  y sorteó   muchas altas y bajas de la economía, el asedio de los heladeros chilenos, peruanos y la competencia interna en el  mercado nacional.

Generalmente se piensa que hacer helados es mezclar leche, agua, chocolate, vainilla y colocar  en unos moldes con sus palitos. Sin embargo, en una empresa como Delizia lo que se ve son grandes tanques interconectados por ductos  a las máquinas que procesan los helados que  luego son envasados  en un  proceso  automático. Es que la persistencia de los dueños le han permitido transitar de una empresa artesanal a  una empresa tecnológicamente diseñada.

La mano de obra calificada  acompaña este proceso para la producción no sólo de helados de calidad, sino de otros productos lácteos, jugos y asociados, fomentando la producción lechera de los departamentos de La Paz y Santa Cruz con  una provisión de más de 100 mil litros de leche al día, productos  que llegan a los consumidores a través de un sistema de comercialización masivo y con precios accesibles a la población.

Esta es una señal y una lección  para los  nuevos emprendedores mostrando que se pueden conseguir logros y resultados   aprovechando las  oportunidades  a pesar  de la ausencia  de  política de fomento industrial que deberían ser impulsadas desde  programas gubernamentales a través de impuestos, subsidios y programas de innovación tecnológica.

En Bolivia frecuentemente se confunde poner una fábrica con política de fomento industrial, lo cual no es cierto. Una política de esta naturaleza tiene muchos contenidos, por ejemplo, en México, la política de fomento industrial contiene programas de desarrollo de capital humano que mejora la calidad del trabajador y trabajadora vinculada a la industria, también tiene  programas de innovación tecnológica con la finalidad de generar sistemas de innovación e impulsar una agenda de trabajo y acciones que aumenten la cultura de innovación. 

Creo que es imprescindible que en Bolivia se inicie un proceso de concertación para impulsar un verdadero proceso de fomento al desarrollo industrial.

Rodolfo Eróstegui es experto en temas laborales.
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