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Bolivianos que no apoyamos a Maduro

Bolivianos que no apoyamos a Maduro
Verónica Ormachea
sábado, 12 de agosto de 2017 · 12:00:00 a.m.
Me tomo la libertad de escribir en nombre de los bolivianos sensatos defensores de las libertades ciudadanas y democráticas, los que rechazamos la violación de los derechos humanos, las matanzas a opositores pacíficos, las detenciones ilegales, por ende, la tiranía de Maduro en Venezuela.

Que el presidente Evo Morales apoye al dictador Maduro no significa que todos los bolivianos lo secundemos. Evo no representa a la mayoría de mis compatriotas. 

En la reciente reunión del Mercosur, Morales dijo que el presidente venezolano fue "electo por el voto del pueblo”, que "hay que defenderlo” y se abstuvo de suscribir la Declaración Conjunta. En su twitter ha escrito:  "Dale duro, Maduro”. 

El expresidente Jorge Quiroga, junto a otros ex mandatarios garantizaron con su presencia en Caracas el exitoso plebiscito organizado por la oposición donde votaron 7.2 millones de venezolanos para que Maduro no convoque a la Constituyente. Poco le importó al dictador la voz de la mayoría. Y tras un fraude anunciado posesionó, entre gallos y media noche, a 545 asambleístas que sesionarán por tiempo indefinido, cambiarán la Constitución para que Maduro se perpetúe en el poder y adquiera el poder absoluto como todo dictador.

Tuto reunió a los líderes de la oposición boliviana y publicaron un pronunciamiento en que reconocen la Asamblea Nacional elegida legalmente; piden la disolución de la Asamblea Constituyente; que se llame a elecciones de alcaldes y gobernadores y se convoque a una elección presidencial. Declaración que otras sociedades  civiles  deberían emular.

Cualquier ciudadano boliviano juicioso se adscribe a dicho pronunciamiento.

¿Qué persona en sus cabales puede apoyar una Constituyente inconstitucional y fraudulenta cuyo manipuleo de votos ha sido confirmado por Smartmatic,  la empresa de gestión electoral de Venezuela? 

Hasta la fecha cuarenta países entre ellos Estados Unidos y la Unión Europea y la mayoría de los Latinoamericanos, han rechazado la elección. Incluso el Vaticano ha solicitado que se suspenda la Constituyente, de igual manera cancilleres en Lima. 

Es más, Estados Unidos, Colombia, Canadá, México, Panamá y Perú aplicarán sanciones. Estas tendrán que ser muy sutiles para no afectar a una población desesperada.

La Casa Blanca -que ha incluido a Maduro en la lista de los actuales dictadores- ya impuso sanciones económicas. Congeló los activos de Maduro en Estados Unidos. 

También impuso penalidades a trece jerarcas del partido que tienen cuentas en Estados Unidos que alcanzan a cientos de millones de dólares. 

Es más, Trump anunció que sancionaría a Venezuela con la compra del petróleo. Sería un error, porque terminaría de asfixiar al pueblo venezolano y profundizaría la peor crisis humanitaria de su historia. 

Países que apoyan la Constituyente son Bolivia, Nicaragua y El Salvador que aun creen en la fracasada y obsoleta Revolución Bolivariana y que probablemente quieran seguir sus pasos, lo que le da muy mala imagen.

Maduro está obsesionado con permanecer en el poder para escudarse porque no tiene donde asilarse. Tal vez Cuba, Corea o Bolivia lo reciban, aunque aquí sería rechazado por la mayoría de los bolivianos.

Como muestra del descontento y división dentro de la Fuerzas Armadas, hace unos días un capitán y sus hombres se sublevaron y asaltaron una base militar. Esto dio como resultado dos muertos y ocho detenidos. La Fuerza Armada Bolivariana controló la rebelión. 

Lo más probable es que el dictador sea enjuiciado por delitos de lesa humanidad de lo que no podrá salvarse.

Con la Constituyente en funcionamiento, será difícil que dé un paso al costado.
Le será, sin embargo, imposible gobernar con una sociedad polarizada y aislado del mundo. Así que esperamos que tarde o temprano -mejor temprano- caiga.

Verónica Ormachea es periodista y escritora.
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