Diletantismos

Contribución a la psicología “progre”

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sábado, 14 de abril de 2018 · 00:07

“No me perdonan que haya sacado a 30 millones de brasileños de la pobreza”, se quejó Lula antes de ser encarcelado. Aparte de que se dice que si él los sacó de la miseria, el gobierno de su hija política Dilma Rousseff los hizo retornar prontamente, quiero más bien llamar la atención sobre un rasgo singular de la retorcida mente izquierdosa. 


Pensar que las élites o los ricos de la sociedad brasileña se complacen en ver a millones de desharrapados y quieren que permanezcan en ese estado, por lo cual se han propuesto castigar al obrero que hizo un poco de redistribución en sus años de gobierno, es una muestra clara de las deformaciones ideológicas a que fue sometida la clase obrera mundial durante todo el siglo XX. 


Porque esas ideas proceden de toda la algarada filosófica decimonónica que, proveniente del hegelianismo de izquierda, se decantó por una dialéctica de buenos y malos, para derivar en un revolucionarismo destructor. La preocupación por los pobres se desvió así hacia un maniqueísmo malsano según el cual, para acceder a la justicia social, había que pasar por encima de los privilegiados y arrancarles la riqueza a plan de martillazos, al extremo de postular, ya en el siglo XX, que la burguesía se iba a radicalizar hasta fascitizarse antes que ceder su poder económico y político.

Una teoría del fascismo que se sacó de la manga para explicar un fenómeno que Marx no había previsto ni mucho menos, pues el fascismo fue tan antisocialista como anticapitalista.


Así que si Lula, como dicen los medios, ahora se está dedicando básicamente a leer en su celda, no estaría mal que la emprendiera con libros menos tendenciosos. Porque mientras esos sedimentos permanezcan en los entresijos de las cabecitas de nuestros “progresistas”, bajo otros ropajes y con otras retóricas y palabrerío, poco se podrá avanzar.


Hay otras manifestaciones de esta mentalidad incluso más siniestras y perversas. Por ejemplo, la barbaridad que dijo un jerarca del dictador Maduro: que mientras más pobres se volvieran los venezolanos más chavistas serían. No es común que los demagogos populistas se pongan tan sincerotes de pronto, así que hay que aprovechar esas perlas para ilustración liberal. 


El ideal cubano siempre fue ese, y ahora en Venezuela, para asombro mundial, lo están replicando: volver esclavo a un pueblo de tal manera que la gente agradezca al Estado por darle unas migajas de pan después de hacer fila durante diez horas. 


Durante el gobierno de los Kirchner en Argentina el asistencialismo fue la fórmula neoperonista de personajes tan estrafalarios como la sindicalista Milagro Sala, que se enriqueció y consiguió fidelidad política y poder de los pobres mediante los subsidios (“si no votas por mí no te doy de comer”). A más Estado, más empleados a quienes puedes someter políticamente con el chantaje del despido, como hemos visto todos estos años en el gobierno masista.  


En el caso específico de nuestro país, hay que incluir en esta galería de perversidades la manía oscura de usar solapadamente la reivindicación marítima para propósitos políticos y además acusar a los que piensan diferente de ser prochilenos. Tan viejo como la propia Guerra del Pacífico, por lo cual Gabriel René Moreno tuvo que escapar por el techo acusado de traidor a la patria. Pero afortunadamente, como ocurre muy a menudo con el presidente Morales, el pez muere por la boca: hace días repitió, mutatis mutandis, la ya vieja chanza aquella de que el canciller chileno iba a ser su mejor jefe de campaña electoral. 


Qué más prueba de que en su cabeza está claro que toda la movida marítima es un manotazo de ahogado, para insistir en el mismo campo semántico, dirigido a persuadir al pueblo de que debe seguir gobernando, antes que una genuina preocupación por el tema. 


Me parece que, por eso, el resultado va a ser incluso peor, porque más bien se ha predispuesto a las clases gobernantes chilenas para que se emperren como nunca en negarse a solucionar de buena manera el problema del acceso al mar. Y para colmo el régimen ha decidido “suicidar” la causa al declararse el único compinche sobreviviente de Maduro, anunciando que está dispuesto a volver al país un paria de la región y el mundo.


Walter I. Vargas es ensayista y crítico literario.

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