Amigos del chino Liu Xiaobo preocupados por su viuda

Aunque no militaba, Liu Xia era objeto de vigilancia política desde la atribución del premio Nobel a su marido en 2010.
lunes, 17 de julio de 2017 · 12:33:00 a.m.
AFP  /  Pekín
 
Numerosos amigos del disidente chino y premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo, fallecido el jueves de cáncer, seguían preocupados ayer por su viuda, la poeta Liu Xia, a quien no logran contactar. 
 
No tienen noticias de ella desde el fallecimiento de Liu Xiaobo, el primer Nobel de la Paz en morir privado de libertad desde el pacifista alemán Carl von Ossietzky, fallecido en 1938. 
 
Estados Unidos y la Unión Europea instaron a Pekín a liberar a su viuda  y a dejarla salir del país si así lo desea. 
 
El sábado las autoridades difundieron imágenes en las que se la ve en el funeral de su esposo y luego dispersando sus cenizas en el mar.
 
Los restos del disidente habían sido cremados  la madrugada del sábado, lejos de la mirada de los medios, en Shenyang (noreste de China), donde Liu Xiaobo falleció. "Las autoridades temen que si alguien tan emblemático como Liu Xiaobo tiene una tumba, ésta se convierta en un lugar de peregrinación para sus simpatizantes”, declaró  Ye Du, un disidente próximo a la familia. 
 
"Estamos muy preocupados. En las fotos de las autoridades durante el funeral vimos que está débil y afectada. Parece la persona más triste del mundo”, declaró  Hu Jia, un militante establecido en Pekín y amigo de Liu Xia. 
 
Liu Xiaobo, escritor y profesor, fue condenado en 2009 a 11 años de prisión por "subversión” tras haber reclamado reformas democráticas. 
 
Es uno de los autores del manifiesto llamada Carta 08, que pedía elecciones libres. En 2010 fue galardonado con el premio Nobel de la Paz. 
 
A finales de mayo obtuvo liberación condicional y fue hospitalizado por un cáncer que se le había diagnosticado. Falleció el jueves a los 61 años, sin que el régimen le hubiera dejado recibir tratamiento en el extranjero, como lo solicitaban sus apoyos. Aunque no militaba, Liu Xia era objeto de vigilancia política desde la atribución del premio Nobel a su marido en 2010.