Último buzo en salir cuenta el drama del rescate en la cueva

Las bombas para sacar el agua dejaron de funcionar y los últimos buzos se precipitaron para pasar por ese lugar en T, una pesadilla por lo estrecho.
viernes, 13 de julio de 2018 · 00:04

AFP y EFE  / Mae Sai

La electricidad y las bombas para sacar el agua dejaron de funcionar, por lo que salir de la cueva pasó a ser algo imperativo, cuenta el último buzo en dejar la cueva en Tailandia tras el rescate de los 12 niños y su entrenador. 

Las cinco últimas personas rescatadas acababan de ser extraídas, el martes por la noche, cuando de repente se escuchó un grito desde el lugar más delicado del recorrido de salida, una galería tubular en donde había que pasar haciendo contorsiones con el cuerpo. 

“El australiano que supervisaba el paso se puso a gritar diciendo que la bomba de agua había dejado de funcionar”, explica a AFP Chaiyananta Peeranarong, de 60 años, excomando de la Armada tailandesa. 

“Si no se bombeaba el agua en ese lugar sólo se podía salir con una botella de oxígeno”, explicó, relatando los últimos instantes de esa dramática evacuación. 

Los últimos buzos se precipitaron entonces para pasar por ese lugar en T, una pesadilla por lo estrecho. Chaiyananta dejó pasar a sus colegas y salió último. Apenas tuvo tiempo de pasar antes de que el lugar quede totalmente sumergido. 

“El agua ya llegaba a la cabeza, casi al punto en que se necesitaba una botella de oxígeno”, contó. El excomando tailandés explicó que la prioridad del equipo internacional de expertos del que formaba parte era asegurarse que los niños no entraran en pánico. 

Es por ello que algunos fueron sedados y dormidos como lo muestra un video impresionante publicado el miércoles por la noche por la célula de crisis.  

“Algunos estaban dormidos, otros movían los dedos, atontados”. “Los médicos verificaban constantemente el estado y el pulso”, añadió. “Dijeron a la prensa que los niños debían aprender a bucear. Esos niños no habían ni comido o dormido en días, ¿dónde hubiesen encontrado la energía para entrenarse? Eso era absurdo”, criticó. 

La célula de crisis aseguró, durante los días de espera antes del desenlace final, que los buzos que permanecían con ellos antes de la evacuación les enseñaban a familiarizarse con el equipamiento para bucear.

“Sólo necesitábamos que supiesen cómo respirar y no entrar en pánico en el agua. Sólo necesitábamos que se sintiesen seguros, que todo iría bien”, precisó. 

La imágenes de los niños en camillas, envueltos, transportados por los socorristas o extraídos en tirolesas en la última parte de la cueva son muy impresionantes. Entre los 13 principales socorristas están los británicos Stanton y John Volanthen, que son los que encontraron a los niños a cuatro kilómetros de la entrada de la cueva. En ese momento el nivel del agua era muy alto, y el grupo aguardaba sobre una roca rodeada de agua.

 El buzo español Fernando Raigal, que participó en el rescate, recuerda que “todo era felicidad al verlos salir”. “Mientras los trasladábamos algunos de ellos eran muy pequeños e iban sedados, pero era un alivio escuchar su respiración”, cuenta tras su regreso a Bangkok, donde hoy reside.

Los chicos y el entrenador recibieron sedantes para evitar que entrarán en pánico durante el rescate y salieron al exterior inconscientes, detalla. La extracción empezó el domingo 8 y sacaron a cuatro menores; el lunes 9, sacaron a otros cuatro; y el martes 10, completaron la operación con los cinco restantes, entre ellos el adulto.

     La cueva de los “jabatos” se convertirá en un “museo viviente”

Tailandia convertirá en un “museo viviente” la cueva donde estuvo apresado durante 17 angustiosos días el equipo juvenil de fútbol de “los jabatos”, cuyo rescate ha tenido eco global.

Entre otros objetos, el museo incluirá fotos, ropa e instrumental de los equipos de salvamento, en un proyecto que también contempla transformar la zona en parque nacional, con propósito didáctico y la intención de atraer visitantes y promover turísticamente la región.

“Es difícil proporcionar ahora más detalles del plan. Queremos reflejar lo sucedido y para ello necesitamos ayuda financiera”, confirmó  el gobernador de la provincia de Chiang Rai, Narongsak Osottanakorn, que coordinó la operación de rescate.

El funcionario no ocultó que el proyecto pretende fomentar las visitas a la provincia, rica en parajes naturales. Y que el objetivo es convertirla en uno de los principales “reclamos” turísticos del país asiático.

En el extremo norte de Tailandia, cerca del “triángulo de oro” -en el vértice de las fronteras con Birmania y Laos y conocido así en el pasado por su producción de opio-, Chiang Rai tiene en la actualidad en el contrabando uno de sus motores económicos. Con más de diez km de longitud, se trata de la cuarta cueva más larga de Tailandia,  tiene un trazado endemoniado y su conversión en espacio museístico se anuncia cuando siguen pendiente de respuesta varias preguntas sobre el drama con resultado feliz.

 

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