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Cubertería, la clave del buen comer

Para mayor excelencia hay cubiertos con una cobertura de plata de hasta 180 gr.

Cubertería, la clave del buen comer

Fotos: DPA. La mayoría de las cuberterías es de acero inoxidable. Lo principal es que tengan el sello 18/10.

Julia Naue
L os cubiertos son un elemento clave para el buen comer y las opciones para elegir muy variadas. "La paleta es amplia y adecuada para hacer más agradable la comida”, señala Jens-Heinrich Beckmann, de una asociación alemana de fabricantes de cuchillos y productos para el hogar. Al fin y al cabo, comer es un elemento fundamental de la vida, pero también cargado de matices culturales.
Una cubertería clásica para seis personas incluye 24 piezas de seis tenedores, cuchillos, cucharas y cucharillas de café. "Entre un 80 y un 90% de las cuberterías son de acero inoxidable”, señala el fabricante Curt Mertens. Lo principal es que tengan el sello 18/10, que certifica un acero adecuado para lavavajillas que no se oxida, con una aleación de un 18% de cromo y un 10% de níquel.
"El añadido de níquel aumenta el brillo de los cubiertos, pero también su resistencia a los ácidos”, explica Beckmann.
Para una mayor excelencia se puede  elegir cubiertos con una cobertura de plata de 90, 150 o 180 gramos, lo que les otorga una mejor estética y robustez. Los cubiertos totalmente hechos de plata u oro macizo son un lujo. Mientras que los primeros pueden valer entre 5.400 y 6.700 dólares, los de oro pueden costar hasta   70.000 dólares  por las 24 piezas, subraya Mertens.
Personalmente, él recomienda gastarse en una buena cubertería entre 405 y 800 dólares. "Por supuesto se puede  comprar cubiertos baratos por 27 dólares, pero hay que renunciar a muchas cosas en cuanto a la calidad”, que depende del material y la elaboración, añade.
Incluso quien no tenga ninguna experiencia puede reconocer fácilmente si los cubiertos son buenos. En el caso de los tenedores, los huecos tienen que estar limados y no verse bastos. La cuchara no debe raspar la boca con el borde y debería ser completamente lisa. En el caso de los cuchillos el comprador debe comprobar que la hoja no se doble fácilmente.
Además se distingue entre los cuchillos monoblock, fabricados completamente con el mismo material que las cucharas y tenedores, y aquellos en los que la hoja es de un acero más duro que el mango, que mantienen el filo durante más tiempo.
Los cubiertos baratos se reconocen también en que son totalmente magnéticos. Lo habitual es que estén hechos con acero al carbono, menos caro, y sin aleación con níquel. Una regla de oro para saber que hay calidad es que el peso se sienta equilibrado sobre la mano, subraya Mertens.
Otra cuestión a tener en cuenta es si se pueden comprar más adelante piezas por separado. Porque ¿qué pasa si a la cubertería estándar se le quiere añadir un cuchillo de queso o de pescado? ¿O crece la familia? "Los cubiertos son lo que más duran de la vajilla, después la porcelana y por último los vasos”, explica Thomas Grothkopp, de una asociación especializada en cultura de hogar.
"Si se trata de una marca que ofrece el modelo hace tiempo, es probable que siga haciéndolo en el futuro”, dice Grothkopp. Hay fabricantes que incluso ofrecen una garantía de mantenimiento. En cambio, en el caso de las ofertas muy a la moda es más difícil comprar luego más piezas.
Pero como en general las personas suelen probar cosas nuevas en productos más perecederos, los cubiertos tienden a ser bastante clásicos. Aunque en el mercado hay muchos modelos como cucharas de nácar o hueso, o cuchillos con mangos de madera o de plástico. Beckmann advierte que se trata "de variantes que no son adecuadas para el lavavajillas y requieren de un mayor cuidado”.
El estilo de la cubertería depende también del que tenga el resto de la vajilla. "Si tengo platos grandes, también tendré que poner cubiertos anchos”, ejemplifica Mertens. No puede ocurrir que los cubiertos desaparezcan en la mesa. Este experto observa que en los últimos años se han impuesto los modelos escandinavos, con formas claras y casi de vanguardia.
 Nunca hay que guardar o dejar largo tiempo los cubiertos sucios. Porque sustancias como "la mostaza, el ketchup, como todos los restos de comida salados y ácidos, pueden provocar reacciones dañinas”, comenta Beckmann. (DPA)
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