El Miguel Ángel de la madera

El artista italiano Peter Demetz talla a mano figuras humanas de madera de gran tamaño reproduciendo cada detalle con asombrosa minuciosidad y realismo, recordando al gran Miguel Ángel.
Anterior Proximo
El Miguel Ángel  de la madera
Escultura / Dos amigos, de tamaño 115 x 100 centímetros.
El Miguel Ángel  de la madera
Peter Demetz en su taller.
El Miguel Ángel  de la madera
Composición de las obras Este es mi cuerpo y La exposición.
domingo, 12 de noviembre de 2017 · 01:00
Ricardo Segura

El maestro escultor diplomado Peter Demetz, nacido en Bolzano (Italia) en 1969 y que ahora vive y trabaja en el municipio italiano de Ortisei, junto a la frontera con Austria, da vida propia a la madera con sus sorprendentes figuras humanas, situadas de pie sobre un fondo liso a veces coloreado. 
 
Ortisei, una villa de unos 6.000 habitantes situada a 1.236 metros sobre el nivel del mar, no es solamente la pintoresca capital del Valle de Gardena, en los Dolomitas italianos, sino que además es famosa en todo el mundo desde hace más de dos siglos por la calidad y belleza de sus tallas de madera ornamentales
 
 
TRADICIÓN EN LA MADERA
 
Alrededor del año 1600 algunas familias de Gardena comenzaron a tallar durante el invierno en sus hogares figuras religiosas y juguetes para niños y, a finales del siglo XVIII, el comercio de tallas se había convertido en una rama importante de la economía y ya funcionaban escuelas de arte y de formación profesional especializadas en esta artesanía. 
 
Los talladores de madera introdujeron nuevos procedimientos y crearon una industria innovadora y versátil, con niveles de mano de obra inigualables, y una de las mayores atracciones de Ortisei, es la feria de esculturas de madera Unika (www.unika.org) que se celebra cada verano, exhibiendo las obras de decenas de artistas de la zona. 
 
Peter Demetz (www.peterdemetz.it), que ha participado en las exposiciones de Unika y fue coordinador del grupo de artistas que impulsan esta feria, es uno de los exponentes más exquisitos e innovadores de la larga tradición de artistas de Gardena e hizo su aprendizaje con el artesano Heinrich Demetz.

"Heinrich es mi primo y ha sido un buen maestro en lo que se refiere a las habilidades técnicas que requiere el tallado en madera”, señala Peter, desde su taller en Ortisei.
 
Sus tallas de madera, que han sido expuestas en prestigiosas galerías de arte y han recibido numerosos premios internacionales, tienen tamaños que oscilan entre los cincuenta centímetros de alto y la estatura de una persona adulta.
 
Las obras de este escultor que dedica una impresionante atención a los detalles en cada una de estas asombrosas obras que representan a mujeres, hombres y niños, han estado expuestas recientemente en las galerías Lee Bae (www.leebae.art) en Korea, Cívica de Trento (www.mart.tn.it/galleriacivica) en Italia, y Glade (www.gladegallery.com), en Estados Unidos.
 
"Mi principal galería, que hace un gran trabajo para mí es Liquid Art System (www.liquidartsystem.com) de Capri, Italia, y en diciembre  llevarán mis trabajos por sexta vez a la Feria de Arte Context Art Miami ", adelanta Demetz a Efe.
 

EXTREMA MINUCIOSIDAD
 
Demetz es capaz de moldear los pequeños pliegues en la ropa, de reflejar hasta los más ínfimos elementos de la piel y la musculatura, de reproducir mechones sueltos de cabello y de definir la anatomía humana con tanta naturalidad y perfección, que da la sensación de que las figuras tienen vida.
 
Además de la asombrosa meticulosidad de su arte, las esculturas de Demetz  son conceptualmente intrigantes, según el portal especializado en arte My Modern Met.
 
"Las espaldas de las figuras, a menudo, parecen estar alejándose o rechazar al observador mientras miran al suelo, y haber sido atrapadas en momentos contemplativos o intermedios, como si estuvieran  a punto de comenzar a hablar o de ingresar en una habitación”, según esta fuente.
 
Unas  obras que realmente son conmovedoras y exhiben un lenguaje corporal que evoca una sensación de anhelo, pérdida o un lapso fugaz en el tiempo.
 
Los personajes de Demetz siempre están relacionados con algo: un espacio arquitectónico u otra persona y, en algunos casos, con la imagen duplicada en el espejo, un símbolo inequívoco, que señala una posible autorrepresentación, según el crítico y curador de arte Valerio Dehò.
 
Para Dehò, las habitaciones en las que se ubican las esculturas de Demetz tienen un efecto dinámico en sus relaciones, y las figuras   son personajes, que parecen vivir en una dimensión teatral, casi sin darse cuenta de su estado.  "En otras palabras, Demetz los pone en el escenario. Organiza un teatro simple y formalmente bien estructurado, donde hombres y mujeres intentan encontrar su lugar”, apunta Dehò.
 
 
SENTIMIENTOS, ANTES Y DESPUÉS DE CADA OBRA
 
"Comenzar una nueva escultura siempre es fascinante. Es como escribir una nueva canción o cocinar un plato nuevo. Creo saber lo que quiero que suceda pero, al mismo tiempo, sé que será un viaje hacia lo desconocido, y esto es lo que hace que mi trabajo sea tan emocionante”, declara Peter Demetz.
 
"En esos momentos guardo toda mi experiencia, mi talento y mis habilidades en una bolsa y me siento listo para una nueva página de mi vida artística, y tengo la esperanza de crear las emociones especiales para las que estoy trabajando” señala este artista.
 
"Siempre existe en mí la duda de tener un plan equivocado pero, al mismo tiempo, también tengo la confianza que me dan los  muchos años en los que he realizado intentos, me he aprovisionado de recursos y he fallado”, confiesa a EFE.
 
Por su parte, para Demezt terminar una escultura no es como llegar a la meta, ni como tocar el último acorde de una canción.
 
"Es difícil de explicar, porque todavía queda un desarrollo por terminar y dejar el trabajo es un proceso suave. Muchas veces me siento listo para dejar la escultura, pero luego tengo que seguir adelante. Es el proceso para completarla”, explica.
 
"Entonces ese nuevo trabajo ha nacido y es como un mundo nuevo que, con suerte, puedo ver frente a mí. Quizás parezca extraño, pero no conozco esta nueva escultura. La veo con unos ojos completamente nuevos, y es en ese momento cuando puedo juzgar la calidad de mi trabajo”, señala Demetz.
 
Este artista señala a EFE que sus esculturas nunca están terminadas hasta que salen de su estudio.  "Finalmente es la visión que las personas tienen de mi trabajo, la que proporciona las emociones correctas, las interpretaciones y  el sentido de mis creaciones”, remata Demetz.
 

15
11

Otras Noticias