Ad Libitum

El sexo tántrico

domingo, 12 de noviembre de 2017 · 12:00:00 a.m.
Guery Zabala Gumucio 
 
El sexo es uno de los aspectos más importantes de la vida del ser humano. Sin embargo, determinados condicionamientos sociales han provocado y siguen provocando que al ser humano le cueste asumir completa y plenamente su sexualidad, vinculando el sexo a represiones y sentimientos de culpabilidad que se traducen en trastornos y problemas relacionados con nuestra naturaleza sexual. 
 
En el mundo occidental, el sexo es percibido de una manera completamente distinta a como se percibe en oriente. Para nosotros el sexo supone un acto físico encaminado a la procreación sobre el cual se ha descargado todo tipo de culpabilidades religiosas a lo largo de los  años. Sin embargo, en oriente y en particular en el mundo del Yoga y del Tantra, se entiende el sexo como una experiencia enriquecedora dotada de una profunda espiritualidad, un camino basado en la divinización de la pareja, cuyo objetivo no debe ser ni el orgasmo ni la eyaculación.
 
El tantra consiste en una tradición esotérica de origen tibetano que significa textualmente continuidad. El sexo tántrico es una forma meditativa de hacer el amor, supone una actividad sexual cuya finalidad es comunicarte con lo eterno que hay en nosotros, es decir, con el tantra o continuidad. Su forma difiere notablemente con respecto a la percepción occidental, de hecho durante el acto sexual tántrico se evita la eyaculación masculina, prolongando el éxtasis sexual durante un tiempo muy superior al del sexo convencional.
 
Desde el punto de vista tántrico, la unión sexual no se realiza con una persona en concreto, sino que se busca la conexión con el sexo opuesto a nivel universal y energético. Es producto del amor, pero no del amor a una persona en particular, sino resultado del amor hacia la vida, hacia el género humano, hacia la creación… es una elección libre y respetuosa.
 
El sexo tántrico se practica con un previo entrenamiento basado en una formación intelectual sobre el Yoga y el Tantra, y en una serie de ejercicios por los cuales se descubre el placer propio (autoerotismo).
 
En el sexo tántrico, el orgasmo masculino no coincide con su eyaculación. El orgasmo tántrico se alcanza cuando se mantiene durante un tiempo ilimitado la excitación masculina superando el espasmo muscular que conduce a la eyaculación y manteniendo la excitación hasta alcanzar el orgasmo cósmico. El truco del orgasmo tántrico es que la mente no se centre en los genitales sino en la cabeza.  
 
Para evitar la eyaculación se pueden utilizar varias técnicas. La más sencilla es la denominada parada y arranque, que  consiste en penetraciones rítmicas (se debe aprender a penetrar con suavidad la vagina y a salir de manera brusca) hasta el momento anterior del orgasmo cuando nos detenemos y enfriamos nuestros genitales, una vez pasado el clímax de la excitación continuamos. 
 
Otra consiste en ejercer un control consciente de los músculos del perineo, de modo que cuando nos venga el orgasmo contraigamos estos músculos evitando la eyaculación, es lo que se conoce como orgasmo seco. A lo largo de una sesión de sexo tántrico podemos alcanzar varios orgasmos de este tipo que nos conducirán al orgasmo cósmico. Una última opción consiste en presionar con los dedos el perineo (entre los testículos y el ano) con lo que se inhibe el reflejo eyaculatorio al ejercer presión directamente en el conducto seminal y así evitar la salida de semen.
 
Dos sugerencias que se les puede dar a las personas que van a ir incursionando en el sexo tántrico:
 
Respiración armonizada. Los amantes se sientan en el suelo uno frente a otro, en la llamada posición de loto, que es aquella en la que se cruzan las piernas, dejando una distancia entre ellos de medio metro, aproximadamente. Después, juntan las palmas de las manos e intentan respirar de forma sincronizada imaginando que están ambos inmersos en una burbuja de energía. Es importante, en estos momentos, mantener los ojos abiertos. En una fase más avanzada, los dos amantes, en la misma postura, pueden poner sus manos en los diferentes chakras de la pareja. También, cuando ya existe una conexión, pueden entonarse los mantras (una oración corta) a cada uno de los chakras. 
 
Yab yum. Es una postura perfecta en el sexo tántrico ya que favorece la conexión entre los dos amantes y el retraso de la eyaculación. El hombre está sentado con las piernas cruzadas y la mujer se sienta sobre él con las piernas abiertas. Ambos pueden abrazarse. Puede practicarse con o sin penetración. Esta postura es muy apropiada para la meditación en pareja y para hacer el amor. Es aconsejable también en ella sincronizar la respiración. Algunos practicantes de tantra aseguran que con ella puede llegarse a estados místicos muy elevados.
 
Las cosas buenas vienen a aquellos que esperan, así que no has esperado en vano. Hay un crecimiento natural para todas las cosas en este universo y presionándolo en una dirección solamente causarás una reacción por la cual no vale la pena molestarse. Establezcan metas a corto y a largo plazo, hagan pequeños cambios a su estilo de vida y a sus rutinas, paz en el tiempo disfrutando de la compañía del otro y viva la vida o la simple alegría de estar juntos en sagrada felicidad, compartiendo alegría y éxtasis.