La Paz, Bolivia

Jueves 25 de Mayo | 06:35 hs

Recuerde explorar nuestro archivo de noticias
Tendencias

Fobia al amor

El miedo irracional de enamorarnos es un ejemplo de una fobia tan natural como el mismo ser humano

Fobia al amor
Bitia Vargas  La Paz

 

Y a sea porque hemos salido de una mala relación, porque no queremos que nos quiten nuestra libertad, o porque tenemos miedo de ser lastimados nuevamente, el miedo a enamorarnos también puede llegar a convertirse en una fobia que disminuye nuestra capacidad social y emocional para relacionarnos con las personas. 

Existen fobias tan extrañas que no es imposible si quiera imaginarlas. 

Generalmente el motor que sostiene a una fobia es un pensamiento tan irracional frente a algo material o inclusive inmaterial, a un hecho que ni ha ocurrido todavía o que no tiene por qué ocurrirnos, que los que no hemos desarrollado una fobia nunca seremos capaces de entender ni comprender la razón de un miedo que a nuestros ojos nos resulta ridículo.   

El miedo irracional de enamorarnos es un ejemplo de una fobia cuya causa es algo abstracta, tan natural como propio del ser humano. Enamorarse es una reacción química incontrolable que nos puede suceder inclusive cuando no estamos predispuestos. Por lo tanto, se puede decir que es algo instintivo, cuya razón de ser es la posibilidad del encuentro sexual. Sin embargo, para los que temen enamorarse, no es en sí el tener el encuentro sexual el objeto de su miedo, sino en la posibilidad de establecer lazos emocionales muy fuertes con el otro. 

Como la entrada a una relación sentimental generalmente empieza con el enamoramiento, las personas que han desarrollado una filofobia (miedo al amor) evitan inclusive relacionarse con otros, porque de esta relación puede surgir un potencial enamoramiento. Ya no es simplemente el miedo al amor, sino el miedo anticipatorio de enamorarse lo que les hace aislarse y huir de cualquier contacto social. 

Enamorarse, entonces, resulta ser una fuente de estrés tan grande que muchas veces se presenta con diferentes síntomas y, en los casos más graves,  palpitaciones  o dolores.

Si hablamos de casos menos severos, la persona puede desarrollar ciertas conductas que le impidan establecer relaciones sociales, elaborando estrategias para que el relacionamiento con alguien no sea tan significativo. 

Ahí tenemos a aquellos cuyas relaciones no tienen ningún compromiso, no aspiran a tener futuro, superficiales, basadas en mentiras, donde evitan por completo mostrarse tal cual son por temor a resultar vulnerables. Todo contacto es superficial a nivel emocional y huyen cuando la situación está por tornarse seria. Pueden mantener relaciones múltiples como garantía para no enamorarse de alguien específico o porque tienen miedo de ser abandonadas y confirmar así su miedo al amor.

Tal como ocurre en las fobias con respecto a su origen, existen varios supuestos todavía no comprobados sobre las causas de la fobia al amor, desde el sentimiento intenso de un nuevo fracaso en la relación y el rechazo, hasta los duelos mal elaborados de rupturas anteriores.  

Resulta evidente que cuando una persona ha salido de una relación caótica y complicada, difícilmente tiene ganas de empezar una nueva, esto sucede porque durante la etapa del duelo, la persona precisa primero sanar esas heridas y fortalecer su capacidad de resiliencia, lo que puede no suceder en las personas que rechazan por completo la idea de enamorarse, quienes posiblemente se aferran a su sufrimiento y su dolor, sin poder perdonar ni perdonarse.

En cualquier caso, si determinadas situaciones nos incapacitan para desenvolvernos de manera adecuada, para relacionarnos sin problemas con otros, para vivir en armonía desde nuestros cuatro planos sagrados (bio-psico-socio-espiritual), es vital tomar la decisión de abordar el problema con una determinada terapia científica o diferentes estrategias que nos permitan hallar equilibrio para beneficio nuestro y el de nuestro entorno.

2
0

También te puede interesar: