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Manchester frente al mar, desgarradora y magnífica

Es una película sobresaliente, un drama muy poderoso en el que también hay cierto espacio para el humor y en el que sus actores realizan un trabajo impresionante.
domingo, 19 de marzo de 2017 · 00:00
Mikel Zorrilla

 Manchester frente al mar, el nuevo trabajo de Kenneth Lonergan, cuece todo a fuego lento para ofrecernos una propuesta tan magnífica como desgarradora.

He escuchado algunas comparaciones entre el estilo propio de algunos malos telefilmes de sobremesa y el empleado por Lonergan a la hora de abordar la historia de Lee Chandler, un personaje que parece habitar este mundo sin un motivo más que el hecho de seguir respirando y que a partir de esa situación recibe nuevos golpes de la vida sin que en ningún momento logre dejar atrás uno que cambió su existencia para siempre.

Es cierto que Lonergan evita cualquier tipo de lucimiento, prefiriendo apostar por una puesta en escena sencilla y sosegada que deje al espectador descubrir poco a poco cuál es la situación exacta del protagonista y cómo va lidiando con ella, algo que él mismo desarrolla con maestría desde el guión. 

La fuerte presencia del drama es lo otro que invita a pensar en una especie de descalificación televisiva cuando en realidad no comparten nada. Aquí lo que prima no es regodearse en las miserias, sino mostrarlas.

De hecho, Lonergan expone la situación de tal forma que incluso hay espacio para una presencia mucho más destacada del humor, a veces negro y otras una consecuencia de cómo lidian los personajes con la delicada situación. 

Eso sí, nunca está especialmente remarcado, lo cual hace que su presencia sea más llamativa, pero cumple con holgura su función de destensar un poco un relato que se va metiendo poco a poco dentro de ti hasta quizá no asimilar como tuyo el dolor de Lee, pero sí ponerte con facilidad en su estado.

Otra clave para ello es lo bien que se suministra la información que recibe el espectador, tanto en la línea temporal actual como en los cuidadosos saltos atrás en el tiempo. A fin de cuentas, ese pasado ha sido decisivo para lo que es ahora Lee y también para entender sus dificultades para aceptar una situación totalmente inesperada. Habrá quien califique a Manchester frente al mar de lenta como algo negativo, cuando en este caso era simplemente el tempo que demandaba la historia.

Eso es algo que también afecta al tratamiento de los personajes, ya que estamos en una película con un protagonista omnipresente y que hasta cierto punto se define más por lo que le ha pasado con esos otros personajes que por sus acciones. La cuestión es que todos ellos cumplen esa función y en algún caso -pienso sobre todo en un muy solvente Kyle Chandler, y en, como es habitual en ella, una estupenda Michelle Williams- puede dar la sensación de que había más historia por contar.

Sin duda la hay -y es un detalle que, pese a todo, se deja notar-, pero no es la de Lee y en ese aspecto creo que este filme es irreprochable, ya que logra darles a todos ellos entidad -en algunos casos más que en otros, claro está- sin descuidar nunca cuál es su función principal. 

Sin embargo, la auténtica clave es que todo está al servicio de Affleck sin dar la sensación de que sea para su lucimiento personal, ya que aquí echa mano de una envidiable contención para mostrar su vacío interior y la va modulando de forma impecable a medida que lucha interiormente con su nueva situación. 

Manchester es una película sobresaliente, un drama muy poderoso en el que también hay cierto espacio para el humor y donde sus actores realizan un trabajo impresionante, en especial un Casey Affleck que dudo que jamás vaya a estar mejor que aquí.