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Una ostra espía lucha contra el robo en los criaderos

La pequeña empresa Flex-Sense comenzó a comercializar los primeros prototipos de estos falsos moluscos de plástico.

Una ostra espía lucha contra el robo en los criaderos
AFP Bouffére Francia

 Con su cáscara gris-azul en relieve parece una ostra de verdad. Pero es de plástico y lleva una tarjeta electrónica y un emisor que alerta en caso de movimiento. 

Es el Flex Spy, un falso molusco espía concebido en Francia, que entra en los criaderos de ostras para luchar contra el robo. Salida de la cadena de producción de ASM Seriplast, en Boufféré (oeste de Francia), la última versión de la cáscara de esta "ostra misterio” es "todavía algo demasiado gris”, al parecer de Jean-Michel Dilé, uno de los gerentes de esta sociedad especializada en fabricación de piezas tecnológicas de plástico. 

La pequeña empresa Flex-Sense comenzó a comercializar en septiembre los primeros prototipos de estos falsos moluscos de plástico, cuya eficacia fue probada en Vietnam. 

Ya son operativos en algunos criaderos de ostras y mejillones franceses, y su despliegue a mayor escala, en particular en la cuenca de Marennes-Oléron, está previsto para dentro de poco.
 
Camuflada entre otras ostras en una bolsa, esta "chivata” sorprende al ladrón con las manos en la masa, o en el agua en este caso. 

Completamente hermética, la tarjeta electrónica dispuesta en el interior está compuesta "por una antena, un acelerómetro, un zumbador (buzzer) y un modulador de frecuencia”, detalla Sylvain Dardenne, cofundador  de Flex-Sense. 

Activado como una granada y lanzado en medio del parque de cultivo de ostras, a pesar de permanecer conectado, este objeto se mantiene dormido entre los moluscos verdaderos y se despierta solamente si detecta un movimiento sospechoso. 

Entonces, envía una alerta directamente al teléfono móvil o al ordenador del ostricultor, quien podrá comenzar la "búsqueda y captura” de los predadores de su criadero durante un periodo de 175 horas. 

Sin casi consumir energía, resistente a la presión, la ostra "espía” puede permanecer hasta 60 meses sumergida sin necesidad de recarga, "o sea 20 veces más que cualquier localizador GPS”, subraya Dardenne. 

Fundada en   2015 y especialmente activa en el campo de la telemetría sin hilo en medios complejos, Flex-Sense quería originalmente proponer a los criaderos de moluscos boyas munidas de captores que permitieran la medición a distancia de la temperatura del agua, la salinidad, la concentración de oxígeno, y así ayudar a paliar la mortalidad de ostras y mejillones.

 En su momento, los profesionales del sector no rechazaron la idea pero además reclamaron un dispositivo de lucha contra el robo de moluscos, que se vuelve más frecuente al acercarse las fiestas navideñas. 

Tras meses de trabajo, finalmente la ostra conectada vio la luz.

El robo es un verdadero problema para la profesión y se ha probado desde cámaras de videovigilancia hasta patrullas de la Gendarmería, por tierra, mar y aire, pasando por caparazones rellenas de cemento y toda clase de recursos.
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