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Odiseas humanas

Cerca de 21 millones de personas se han visto obligadas a dejar su país de origen. Otros 41 millones son desplazados internos y 3,2 millones son solicitantes de asilo.

Odiseas humanas

Fotos: AFP. Un refugiado del centro de registro de Moria, en la isla griega de Lesbos.

Ana Fernández / Santiago

En un intento por acercar al espectador las temáticas que más afectan al planeta, la AFP organiza exposiciones fotográficas. En esta ocasión, la agencia presentó en Santiago de Chile la muestra Odiseas Humanas, una mirada a la tragedia que viven miles de migrantes en el mundo a través del lente de decenas de nuestros fotógrafos.

Las guerras, la violencia y las persecuciones han expulsado de sus lugares habituales de residencia a más de 65 millones de personas, más que la población del Reino Unido. 

Este trasiego de personas surca mares, cielos, desiertos, caminos de tierra, montañas. Desafía alambradas, muros, fronteras, policías, con el único objetivo de llegar a un mundo que les ofrezca oportunidades de una vida mejor. No todos lo consiguen. Muchos pagan con su vida el intento de hacer realidad un sueño o simplemente la huida de un infierno todavía peor. Más de la mitad son menores.

Es la cifra más alta que ha registrado Naciones Unidas en los últimos 70 años y no toma en cuenta a los migrantes económicos. Sólo en la última década se han sumado 20 millones de personas a esta itinerancia impuesta por los cada vez más numerosos y violentos conflictos, en nombre de la religión, de la supremacía de una etnia, del afán de conquista que ha perseguido al hombre a lo largo de la historia.

Sólo en los últimos cinco años  se han registrado 15 nuevos focos bélicos: ocho en África (Costa de Marfil, República Centroafricana, Libia, Malí, norte de Nigeria, República Democrática del Congo, Sudán del Sur y Burundi), tres en Oriente Medio (Siria, Irak y Yemen), uno en Europa (Ucrania), tres en Asia (Kirguistán, en varias regiones de Birmania y Pakistán). Cada vez más crueles, cada vez más violentos.

Tres países expulsan a la mitad de los refugiados del mundo: Siria con 4,9 millones de personas;  Afganistán, con 2,7 millones; y Somalia, con 1,1 millones, según datos de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Ningún continente se libra. África subsahariana, con 4,1 millones, lidera la lista de refugiados o migrantes, seguida de Asia y Pacífico, 3,8 millones; Europa 3,5 millones; Oriente Medio y Norte de África, tres millones; y las Américas con 753 mil.

Drama humano

Cerca de 21 millones de personas se han visto obligadas a dejar su país de origen. Otros 41 millones son desplazados internos y 3,2 millones son solicitantes de asilo. Quizá el paradigma es la guerra interminable que se libra en suelo sirio, que ya ha cumplido seis años.

Más de la mitad de la población siria -unos 11 millones- se ha visto obligada a abandonar sus hogares, buscando refugio en otras regiones del país, en los países vecinos y en Europa.

Trata de personas, abusos sexuales, explotación, extorsión, xenofobia jalonan el día a día de muchos refugiados y migrantes en condición irregular, que encomiendan a menudo sus vidas a las mafias que se lucran con el sufrimiento ajeno. Nueve de cada 10 migrantes utilizan los servicios de estos "facilitadores” pagando cantidades astronómicas.

Cada día, miles de imágenes de estos conflictos asoman a las páginas de los diarios, los informativos de las televisiones y las redes sociales. Muchas son tomadas por decenas de periodistas, fotógrafos y videastas de agencias de prensa como Agence France Presse, testigos de primera mano de estas trágicas odiseas humanas.

Algunas de las imágenes que conforman la exhibición ya han sido publicadas, pero forman parte de esta exposición porque son icónicas, porque reflejan mejor que mil palabras el desgarrador drama que viven millones de seres humanos. Otras muestran la trágica belleza de una trágica realidad.

Odiseas Humanas va acompañada de un video en el que se recopilan algunas de las mejores imágenes de nuestros videastas y que fueron tomadas en el mismo momento en que se realizaron las fotografías de la exposición o al menos en el mismo lugar.

Se trata de una muestra que también pretende llevar un mensaje de esperanza y rendir homenaje a la solidaridad de los pueblos. Porque todos hemos sido o podemos ser emigrantes o refugiados.

 

 

 
 
 
 

 

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